SANTA FE › EL GOBERNADOR PROMULGó LA RESTITUCIóN DE BIENES A LA BIBLIOTECA VIGIL

Una deuda que empieza a saldarse ya

Después de 35 años, la histórica institución de Alem y Gaboto recuperará su sede. La comisión directiva funciona hoy en el bar de enfrente. En el plazo de un año se deberá hacer el traspaso completo de los bienes que se salvaron del saqueo.

 Por Luis Bastús

"Fue el expediente récord por el tiempo que duró su tramitación: 35 años de liquidación. Pero ahora ya está. Se terminó. Ahora esperamos que nos cedan el espacio físico para funcionar porque nos estamos reuniendo en el bar de enfrente. Y a seguir reconstruyendo la Vigil", celebró ayer el abogado Marcelo Abaca, miembro de la nueva comisión directiva de la histórica Biblioteca de Alem y Gaboto, emblema de cultura y organización popular que la dictadura militar cerró y saqueó. Es que ayer el Ejecutivo provincial promulgó la ley de restitución de bienes a la entidad que sobrevivieron a la liquidación y que quedaron bajo custodia estatal.

El gobernador Antonio Bonfatti firmó el decreto 3690 y dejó firme la ley nº 13306 que dispone la devolución por donación de los muebles e inmuebles, y expone en detalle cada uno de esos tesoros recuperados que la provincia adquiriera en 1977 al gobierno de facto.

La ley abre de ahora en más un período de un año para que se realice el traspaso completo de los bienes. Los inmuebles incluyen la media manzana delimitada entre las calles Alem, Gaboto, 1º de Mayo y el pasaje Perkins, y la manzana enmarcada por Alem, Gálvez, Ayacucho y Virasoro.

Hay 50.000 libros en el mismo edificio donde funcionaba el servicio bibliotecario de la Vigil, pero a cargo de la Biblioteca Pedagógica Provincial Eudoro Díaz, que ocupa ese espacio y que el Ministerio de Cultura deberá reubicar. También vuelven a nombre de la entidad recuperada múltiples elementos de la mapoteca, discoteca, hemeroteca y diapoteca. Todas las piezas de animales embalsamados y colecciones del Museo de Ciencias Naturales de la Biblioteca forman parte de esta restitución, como también el telescopio refractor Coudé Zeiss de 150 milímetros de diámetro y 1.800 milímetros de distancia focal, de trescientos aumentos; un telescopio reflector con un espejo parabólico de 300 milímetros de diámetro y 3.200 milímetros de distancia focal para obtener hasta ochocientos aumentos; un filtro manocromador Lyot para la transmisión de la longitud de onda H﷓alfa de emisión de hidrógeno; una cámara Ross de 400 milímetros de distancia focal y 100 milímetros de abertura; un prisma objetivo; un fotómetro fotoeléctrico; relojes y lectora de microfilm.

Otra de las joyas esperadas es la serie de cuadros que están bajo custodia del Ministerio de Cultura en Plataforma Lavarden. Son pinturas de Oscar Herrero Miranda, Julio Vanzo, Carlos Uriarte, Roberto González, Juan Batlle Planas, Carlos Alonso, Francisco García Carrera, Roberto Viola, Ricardo Supisiche, Mario Darío Grandi, y Matías Molinas. Obras donados por sus autores que integran la edición del primer libro publicado por la Editorial Oda al Paraná de José Carlos Gallardo y un cuadro de José María Lavarello.

"Recuerdo cuando en 2004 fuimos a buscar el expediente al juzgado civil y comercial nº 14, a cargo de Milagros Lotti. Ni sabían donde estaba. Lo primero que nos dijeron es que eso que queríamos era imposible. Logramos sacarlo del quinto infierno", rememoró Abaca, quien participó del colectivo que hizo las gestiones para rescatar la institución, lo que finalmente llegó en el invierno pasado con la reactivación de la histórica comisión directiva.

"Por ahora nos reunimos en el bar La Vigil, enfrente, porque no tenemos lugar. Pedimos la cesión en comodato de la ex unidad administrativa, en Gaboto 450, y esperamos que el gobierno efectúe ese traspaso, y poder disponer de la delegación de Educación, que son 4.500 metros cuadrados como para hacer realidad este sueño", explicó Abaca.

Desde julio pasado están reinscribiendo socios, y ya lograron más de 300. "Estos son unos patriotas porque se asociaron aún sin poder ofrecerles nada", valoró.

La ley que ayer quedó promulgada impone que la donación de bienes implica la obligación de "continuar con los objetivos y fines sociales, educativos, culturales y mutuales" históricos de la entidad. Y encomienda al Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes) y a la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares que "faciliten, promuevan y alienten la tarea de reconstrucción de la Biblioteca Popular Constancio C. Vigil".

La Vigil fue fundada en 1953, como parte de la asociación vecinal del barrio General San Martín y Villa Manuelita, pero fue en 1959 cuando su virtud social cobró notoriedad, con la primera rifa en cuotas que la llevó a ganar cada vez más envergadura y despliegue cultural y educativo. Desde entonces, promovió la lectura en el barrio Tablada, organizó una universidad popular, una escuela secundaria, gimnasio, teatro para 500 personas, publicó más de 100 títulos desde su editorial, y construyó un edificio de siete plantas con un observatorio astronómico.

Hombres armados a las órdenes del dispositivo de represión de Agustín Feced asaltaron su sede el 25 de febrero de 1977. Comenzó allí la intervención militar, la persecución de sus miembros más activos, y el saqueo de su patrimonio. Desde ayer, su historia rica empieza de nuevo a ser presente.

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El edificio de Alem y Gaboto tiene 4500 metros cuadrados. La comisión directiva ansía recuperarlo.
 
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