SANTA FE › DOS TESTIGOS COMPLICARON MáS A BAELLA Y TOGNOLI EN EL JUICIO

Coartadas que se diluyen

Los dos policías están imputados por presunto "encubrimiento agravado" a un detenido por narcotráfico, Daniel "Tuerto" Mendoza y "coacciones" a la mujer que los denunció, Norma Castaño. Baella había negado un encuentro con Mendoza pero parece que sucedió.

 Por Juan Carlos Tizziani

Desde Santa Fe.

Dos testigos desbarataron una coartada del comisario José Luis Baella y complicaron la situación de éste y la de su ex jefe, Hugo Tognoli. El oficial Julio César Acosta y el sargento Carlos Ramírez declararon esta semana ante el Tribunal Oral de Santa Fe en el juicio a Tognoli y Baella por presunto "encubrimiento agravado" a un detenido por narcotráfico, Daniel "Tuerto" Mendoza y "coacciones" a la mujer que los denunció, Norma Castaño. En su descargo, Baella había negado un supuesto encuentro con Mendoza en Colastiné Norte, el sábado 3 de marzo de 2012. Y arriesgó que una de las "posibilidades" de su presencia en la costa, esa noche, era que "uno de los empleados de Drogas Peligrosas" vive en Colastiné y "fue a llevarle vales de nafta" a la casa para que los usara en vehículos encubiertos. Acosta tiene su domicilio en Colastiné, pero cuando declaró en el juicio dijo que ese día y a esa hora él estaba en la base de Drogas Peligrosas, donde llegó por sus propios medios y no en un móvil oficial, según consta en el libro de guardias que reconoció. El oficial a cargo del libro era Ramírez, quien también ratificó su firma y explicó que en el registro se dejó "constancia de todo".

El Ministerio Público Fiscal imputa a Tognoli y Baella haber "favorecido" y ayudado a Mendoza "a eludir investigaciones" de la justicia en dos períodos. El primero, entre el 3 marzo y el 25 de agosto de 2011. Y el segundo, el sábado 3 de marzo de 2012, cuando dos policías que ya declararon en la investigación -y lo harán en el debate- dijeron que Baella pasó a buscar a Mendoza por su casa de Colastiné y lo subió a un Corsa color champán. "Eso nunca pasó", se defendió el imputado.

Según los testimonios, Mendoza ascendió al Corsa de Baella a las 21.45 y "regresó a su vivienda" a las 22. Una hora después, a las 23.19, Tognoli recibió un mensaje de texto de Baella y a los tres minutos -23.22-, el ex jefe de Policía le contestó con un "ok". Un intercambio que la Cámara Federal de Rosario consideró como prueba de la trama. Tognoli "no era ajeno al encuentro entre Baella y Mendoza" -dijo el tribunal- y eso dejó "al descubierto la conexión existente entre los altos mandos" de la Policía santafesina "con quien ya entonces contaba con causas iniciadas en su contra por comercio de estupefacientes y en cuyo domicilio se secuestrara una cantidad importante de tales sustancias", agregó. Mendoza cayó el 12 de julio de 2012, cuando Baella ya no ocupaba su doble cargo de subjefe de Inteligencia y jefe de Patrullas Móviles.

En la indagatoria, su abogado defensor le preguntó a Baella si había subido a Mendoza al Corsa ese 3 de marzo de 2012. "No, para nada", respondió. Y luego, cuando el fiscal Martín Suárez Faisal le dijo que dos policías lo habían visto ascender a Mendoza a ese auto, lo volvió a negar. "Eso nunca pasó".

Baella justificó su presencia esa noche en la costa porque "tenía dos empleados de Colastiné" y una de las "posibilidades" era que "fue a llevarle vales de nafta" para que lo usaran en vehículos encubiertos.

En la última audiencia, Acosta dijo que él vive en Colastiné, pero "nunca" ningún jefe le llevó "vales de combustibles" para vehículos de Drogas Peligrosas.

-¿A qué distancia está su domicilio de la casa de Mendoza? -le preguntó Suárez Faisal.

-A unos 1.500 o 2.000 metros -contestó. Le exhibieron entonces el libro de guardia de Drogas Peligrosas, que registra tres anotaciones: a las 21, salió Baella y el cabo Cocco en el móvil 3648 (que es el Corsa champán). A las 22, regresaron Ferreyra y Ruiz en el móvil 4261. Y a las 22.30, llegó Acosta, que volvió a salir a las 23.10, en el auto de Ferreyra y Ruiz, que era un Renault 19.

El fiscal pidió que le exhibieran las constancias en el libro de guardia y Acosta las reconoció: "Si acá no dice que vine con un auto oficial, quiere decir que llegué por mis propios medios", dijo. Suárez Faisal consideró que esa respuesta desbarató la coartada de Baella. "Si Acosta ingresó al servicio a las 22.30, ¿para qué Baella le iba a llevar un vale de nafta antes a la casa, si ese día y a esa hora iba a ir a Drogas Peligrosas?, Además, ¿para qué necesitaba un vale si no tenía un auto oficial a cargo?", se preguntó. "Quedó demostrado que Acosta no tenía un móvil oficial a cargo en ese momento, sino que usó un Renault 19 (el móvil 4261), a las 23.10, que ya utilizaban Ferreyra y Ruiz porque se plegó a ese grupo", interpretó el fiscal.

Baella había salido a las 21 y volvió a Drogas Peligrosas a las 23.20, con el cabo Cocco. En ese lapso es que llegan Ferreyra y Ruiz (a las 22), Acosta (a las 22.30) y vuelven a salir los tres (a las 23.10), diez minutos antes del regreso de Baella. Según el libro, Baella permaneció sólo cinco minutos en la base, desde las 23.20 a 23.25, cuando salió nuevamente ya sin Cocco. El mensaje de texto de Baella a Tognoli fue a las 23.19 y el ex jefe de Policía lo contestó 23.22 con un ok.

Después de Acosta declaró Ramírez. El fiscal lo ofreció como testigo porque era el oficial de guardia que estaba a cargo del libro de Drogas Peligrosas esa noche. No tiene otra actuación. Y Ramírez reconoció su firma al final de las anotaciones. "Se deja constancia de todo, entrada y salida del personal y de los móviles", ratificó el testigo.

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Tognoli, un poco más complicado a partir de los testimonios.
Imagen: Eduardo Seval.
 
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