DEPORTES › ZOF SOLO TUVO TIEMPO DE CAMBIARLE EL MAQUILLAJE A CENTRAL

El mismo equipo de pocas ideas

Las limitaciones del local y la falta de audacia de Arsenal
armaron un partido torpe y deslucido en el que sobraban los
defensores y faltaba el talento. Fue 1 a 1 y no mucho más.

 Por Alejo Diz

1 CENTRAL: Ojeda (6); Grabowski (5), Raldes (6), Moreira (5); Ferrari (5), Borzani (5), Ledesma (4), Papa (4); Vecchio (6); Vitti (4), Villa (-). DT: Angel Zof.

1 ARSENAL: Dreer (6); Darío Espínola (4), Víctor López (5), Sekagya (6), Yacuzzi (5); Hirsig (5), Patricio González (5), Esmerado (5), Llama (5); Caffa (5), Silvio González (5). DT: José María Bianco

Goles: ST: 26m Caffa (A) y 41m Ruben (C).

Cambios: PT: 11m Ruben por Villa (C). ST: Desde el inicio Altamirano por Vitti (C), 17m Moya por Papa (C), 19m Morales por Llama (A), 44m Mannara por Caffa (A) y 45m Tabares (A).

Arbitro: Horacio Elizondo.

Cancha: Central.

Presentado como un partido de reencuentros --entre el plantel y Don Angel--, nadie le prestó atención el juego. Con Zof en el banco, Central cambio sólo de maquillaje. La cara del equipo apareció con algunas pinceladas tácticas que el Viejo supo difundir en la previa con astucia de veterano. Se habló de un nuevo esquema, la vuelta de Villa y una apuesta más comprometida con los pibes. Palabras más, palabras menos, la pelota volvió a ser maltratada por los canallas. Y en este caso el equipo de Arroyito contó con la complicidad de Arsenal. Pero con Don Angel volvió también la fortuna que le era indiferente a Ariel Cuffaro Russo. Porque un partido que estaba perdido se empató sobre el final con un gol de carambola. Y esa no es una cualidad que se dibuja en el pizarrón.

Había broncas en Arroyito por lo que hacía el equipo en el Apertura. Y antes de que el disgusto del hincha detone masivamente, la dirigencia llamó a Don Angel, que siempre está dispuesto a tomar el equipo. El veterano entrenador canalla asumió el viernes y prometió "cambios" desde el primer juego. Y ayer hubo cambios. Pero fueron de decoración. En vez de jugar con cuatro en el fondo, lo hizo con tres; y a Vecchio no lo cargaron de responsabilidades defensivas. Con eso se pretendía ver otro equipo. Pero, claro está, eso no fueron argumentos válidos para empezar a sacar al equipo del precipicio deportivo.

Para colmo enfrente se paró un rival que no presta su mayor atención en el juego defensivo. Se armó un partido de pésimo gusto, donde abundó la marca y faltó talento. Apenas algunos arrebatos de Vecchio levantaron a los plateístas de sus butacas. Del resto no se rescató nada. Porque Villa duró diez minutos en la cancha, Vitti se consolida como falsa promesa, y el resto eran defensores.

Dos disparos de Vecchio y otro de Silvio González fueron las acciones del primer tiempo. Y las más clara fue para la visita, que tras un tiro de esquina Ojeda le tapó el gol a Esmerado y en el rebote Sekagya lanzó un cabezazo que se perdió cerca del ángulo derecho del arquero.

Nada cambió en el segundo tiempo. La visita inquietó con un centro de Silvio González que casi se le cuela a Ojeda por detrás, y Central cruzó la media cancha con cierta transcendencia con un zapatazo de Borzani que se fue por el palo derecho.

Don Angel tiró en la cancha a Altamirano y Moya con el propósito de revitalizar el espíritu del plantel. Pero sólo un crack podría destacarse dentro de un equipo de apagadas ideas y oscuro presente. Y Arsenal, que a pesar de su timidez a veces inquietaba, se encontró con la ventaja con un centro pasado que Caffa bajó sobre el segundo palo, a metros de la línea de fondo, y tras amagarle a Ojeda definió con toque suave ante ángulo cerrado.

No sorprendía al resultado. Porque más allá de las precauciones del rival, Central, con su juego, no tiene motivos para superar a quien se le ponga enfrente. Los aires de renovación no aparecieron en el juego. El equipo se encaminaba a otra segura derrota. La vuelta de Don Angel parecía quedar condenada a la anécdota. Pero el Viejo siempre se guarda una carta. Y con él apareció el azar extraviado. Es que después de que a Vecchio le anularan un gol por posición adelantada, Ruben sacó un defectuoso cabezazo, que ni siquiera iba al arco, pero que terminó en las redes de Deer luego de que la pelota se desviara en Sekagya. Y recién ahí, con el providencial empate, los hinchas entendieron que algo cambió con la vuelta de Zof.

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Apenas algunos arrebatos del pibe Vecchio levantaron a los plateístas de sus butacas. Don Angel cambió el esquema y liberó al juvenil de las responsabilidades defensivas.
Imagen: Télam
 
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