DEPORTES › LOS NOMBRES DEL PRESIDENTE DE ÑULS PARA MEJORAR EL EQUIPO EN EL 2008

Refuerzos para evitar el infierno

Entre sus íntimos, Eduardo López reconoce estar más que precupado por el presente leproso. Sabe que no tiene margen para más errores. Quiere sumar para el Clausura al burrito Ortega, a Hugo Ibarra y al Pampa Sosa. También interesa el muñeco Gallardo, suplente en Francia.

 Por Eduardo Castilla

La familia rojinegra no imaginaba a comienzos del actual torneo Apertura que el equipo estaría en zona de descenso directo cuando sólo restaran tres fechas para el final. Entre los más pesimistas se auguraba que promediando la temporada, Ñuls iba a conseguir los puntos suficientes para estar unas líneas por encima de la promoción. La escasa ventaja que tenían algunos clubes y la incorporación de las cuatro entidades que llegaban desde el ascenso, eran prueba suficiente para avalar el razonamiento. Un hombre cercano al presidente Eduardo López accionó el botón de pánico cuando días pasados reconoció en rueda de amigos que existía una profunda preocupación del titular rojinegro por la presencia de Ñuls en la parte más oscura de la tabla de promedios. A sabiendas que ya no hay margen para el error, Eduardo López aspira a sumar al plantel a Ariel Ortega, Hugo Ibarra y el Pampa Sosa.

El camino hacia el abismo se transitó con una multiplicidad de nombres, y que comenzó con un proyecto que Juvenal Olmos trajo desde el otro lado de la cordillera: seis puntos sobre siete partidos jugados y eliminación de la Copa Sudamericana ante Central, en el medio. Al chileno, le siguió un interinato de Machetti, y luego tras la llegada de Nery Pumpido, se redondearon los primeros 20 puntos.

La presencia del técnico que había llegado con los pergaminos de Olimpia campeón de América, contribuyó para que el conjunto del Parque lograra un meritorio sexto puesto en el Clausura 06, donde logró sumar 31 puntos. En el torneo siguiente -Apertura 06- Ñuls consiguió la sumatoria de puntos más baja desde que se disputan los torneos cortos: 16 puntos sobre 19 fechas. El futuro deportivo debía cruzarse inexorablemente con esta hipoteca.

Pumpido había agotado en un torneo el crédito logrado en el anterior y por caprichos del propio entrenador, reacio a presentar la renuncia, y una dirigencia que no tomaba la decisión política de cambiar el rumbo, provocaron que en el amanecer del campeonato Clausura 07, diera un paso al costado tras las dos primeras derrotas. Su pasó le dejó a Ñuls 47 puntos en 40 partidos dirigidos.

Machetti se hizo cargo -perdió el único partido que dirigió en ese torneo- hasta que Pablo Marini se mudó desde México para transmitir los conceptos que se asimiló siendo el ayudante de campo de Américo Gallego en el Ñuls campeón del clausura 04. Pomelo completó la temporada y logró inyectar en los jugadores un grado de confianza que habían extraviado en las canchas argentinas. Y para colmo de males, los escasos 38 puntos sufrirían una quita de tres por los incidentes que los hinchas provocaron en el Coloso frente a River.

La arremetida del equipo bajo la nueva conducción táctica provocó entusiasmo e invitaba a mejores tiempos. Pero tras una pretemporada en Miramar, la llegada de Rolando Schiavi para agigantar la defensa, y algunas otras incorporaciones de segunda línea, el equipo se derrumbó ante la primera adversidad y la presencia de Marini tuvo su desenlace final en la novena fecha, tras la derrota ante Central, con dos hombres de más y en el mismísimo Coloso.

Otra vez apareció Machetti con el traje de socorrista para darle tiempo a los directivos en la contratación de un nuevo entrenador. Los "no" caían como fichas de dominó y López debió recurrir a Ricardo Lombardi, un hombre que tenía un pequeño y reciente paso por la primera división. Caruso provocó un cambio climático en el ambiente rojinegro y en siete días despachó a Boca e Independiente, por entonces dos de los grandes candidatos al título, aunque la realidad volvió a patear la puerta y los números, tan fríos como certeros, lo volvieron a ubicar en zona roja.

La reacción del presidente y el reducido grupo de dirigentes que toma decisiones, intentará provocar un fuerte cimbronazo en la estructura deportiva de Ñuls para el sprint final del sexto campeonato que suma para los promedios. En el análisis se incorporó la idea de que no hay más lugar para falsos movimientos. El timón viró para el lado de la jerarquización del plantel, y en una observación detallada y minuciosa para la suerte futura del entrenador, en los tres encuentros que restan para cerrar el 2007. La misma fuente antes citada, esbozó que más allá de la incorporación de Juan Manuel Sosa -para cubrir el puesto del lesionado Husaín-, las presencias en los entrenamientos de Pereyra y Chiorazzo, la apuesta es diferente a la hora de pensar en los cuatro refuerzos que por reglamento se pueden sumar para el Clausura 08.

Los nombres de Marcelo Gallardo -habría recibido por estas horas una segunda propuesta para vestir la camiseta rojinegra-, abonado de lujo en el banco de suplentes del Paris Saint Germain de Francia, y Roberto Sosa, delantero que tiene poca acción en el Nápoli de Italia, volvieron a posicionarse entre los preferidos.

Pero el nombre que no se había barajado anteriormente es el de Hugo Benjamín Ibarra. El defensor de Boca tendría un acuerdo verbal para sumarse, y las posibilidades serían mayores en caso de lograr el Mundial de Clubes con la camiseta xeneise. Para el lateral sería la mejor despedida del club que le hizo ganar la mayor cantidad de títulos y estaría junto a un ladero conocido: Rolando Schiavi, el anzuelo para que Ibarra entregue el ansiado "si".

Con la presencia de tres arqueros, la vuelta de Nicolás Spolli tras la lesión que lo marginó de gran parte del certamen, un mediocampo con juveniles de gran proyección, más la posible presencia de los posibles refuerzos, Ñuls tiene además en carpeta para el 2008 al jugador más importante que vistió la camiseta después de Maradona. El sueño de tener otra vez a Ariel Ortega se reinstaló, y la dirigencia cuenta con algunos puntos a favor: Pasarella ya no está en River, Rosario fue un refugio importante tras su ostracismo post Fenerbahce, y aquella frase "en esta cancha de mierda no se puede jugar", en referencia al Monumental, son fichas que se apostarán fuerte para lograr su regreso.

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Ibarra, el burrito Ortega y el Pampa Sosa, tres de los que suenan para el Parque
 
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