CULTURA / ESPECTáCULOS › "LEONES POR CORDERO", FILM CRITICO DE LA AMINISTRACION BUSH

En las manos de políticos cobardes

 Por Leandro Arteaga

Leones por corderos (Lions for Lambs) EE.UU., 2007

Dirección: Robert Redford.

Guión: Matthew Michael Carnahan.

Fotografía: Philippe Rousselot.

Música: Mark Isham.

Montaje: Joe Hutshing.

Intérpretes:Robert Redford, Meryl Streep, Tom Cruise, Michael Peña, Andrew Garfield, Derek Luke, Kevin Dunn.

Duración: 88 minutos.

Salas:Monumental, Showcase, Village.

Puntaje: 7 (siete) puntos

Cuando en Londres Tom Cruise presentara, junto con Steven Spielberg, el film Sentencia previa (2002), ambos expresaron -así como tantos otros- su apoyo a la política bélica de la administración Bush. (Salió en los diarios). Otro caso. Cuando Michael Moore obtiene el Oscar por Una nación bajo las armas (2002), uno de los pocos films del momento dedicado a criticar al actual gobierno norteamericano, el auditorio entero recibió sus palabras con una silbatina generalizada. Hoy es ese mismo "mundo del espectáculo" el que ha adoptado la actitud contraria, y dirige sus dardos por medio de películas insulsas -mote que no le cabe al film que aquí reseñamos- al otrora objeto de sus amores: Bush, la corrupción, la complicidad mediática, etcétera.

Pero ya saben ustedes. Hollywood es el mundo del artificio. Marquesina que permite que Tom Cruise -de hecho, uno de sus más importantes empresarios- se redima e interprete, en Leones por corderos, el rol de un senador republicano y trepador, que no cejará en sus intentos ladinos hasta arribar a la Casa Blanca. Para ello piensa valerse de la guerra y de la herramienta periodística que significa Meryl Streep, quien se verá obligada a repensar su rol de comunicadora.

El film se complementa con dos historias más. Una de ellas compuestas por el diálogo pedagógico y generacional entre un profesor universitario (Robert Redford) y un alumno esquivo. La otra, sostenida desde el accidente que dos soldados -uno latino, otro negro- sufren en medio de una misión, obligados a resistir mientras esperan la ayuda pertinente. Los tres arcos argumentales se entrelazan a medida que el relato avanza, y delinean un film que es, claro está, una denuncia de coyuntura ante la situación política y social de los Estados Unidos.

El responsable detrás de las cámaras es Robert Redford, motor también de ese bastión del cine independiente de nombre Sundance Institute. Su carrera actoral se ha enriquecido, desde Gente común (1980, Oscar al mejor film y dirección), con la realización de siete largometrajes. Algunos mejores que otros. Recordemos, para el caso, la actualidad inevitable que aún suscita Quiz Show (1994), film dedicado a recrear un sonado caso, con juicio incluido, de corrupción televisiva.

Debido a ello es que, y a diferencia del sonriente Cruise, en Redford podemos descubrir una coherencia artística y personal. En Leones por corderos puede percibirse una necesidad inmediata, de mensajes claros -rasgo que también caracteriza a los últimos films de Michael Moore-, destinados a minar, de una vez por todas, el accionar desvastador de la actual administración norteamericana. Como si fuesen botellas de auxilio, lanzadas a un mar que debe comprender rápido lo que ocurre.

Es por eso, tal vez, que Leones por corderos realice su elección de personajes de un modo elemental (político, periodista, educador, adolescente, soldados, inmigrantes). Aristas desde las que se compone un dilema mucho más complejo que el film, desde su lugar público, tiene la virtud de sintetizar y pensar.

No es una película inevitable, pero se expone desde la evidencia de la situación y el llamamiento al compromiso político (siempre y cuando obviemos, claro está, la participación hipócrita del actorcito de dientes blancos).

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Redford interpreta a un profesor universitario
 
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