DEPORTES › FIESTA EN EL GIGANTE POR EL TRIUNFO 2 A 0 SOBRE EL ETERNO RIVAL.

Ganó otro clásico con un segundo tiempo inolvidable

Luego de un arranque táctico y aburrido, los de Coudet se adueñaron del partido en el complemento y lo atacaron hasta con disparos de media cancha. Central se lució en todas las líneas y pudo haber sido una goleada. Tantos de Larrondo y Ruben.

 Por Alejo Diz

2 Central: García (6); Alvarez (5), Donatti (6), Pinola (6), Villagra (5); Montoya (4), Musto (5), Fernández (7); Larrondo (9), Ruben (6). DT: Eduardo Coudet.
0 Newell's: Unsain (3); Escobar (5), Domínguez (4), Cáceres (6); Advíncula (5), Formiliano (5), Formica (4), Mugni (3); Maxi Rodríguez (4), Boyé (6). DT: Lucas Bernardi.
Goles: ST: 10m Larrondo (C) y 45m Ruben (C).
Cambios: ST: Desde el inicio Colman (7) por Montoya (C), 18m Denis Rodríguez por Formica (N), 22m Scocco por Advíncula (N), 27m Salazar por Pinola (C), 40m Valenzuela por Maxi Rodríguez (N) y 44m Gil Romero por Musto (C).
Arbitro: Patricio Loustau.
Cancha: Central.
Expulsado: ST: 31m Escobar (N).

La fiesta fue tan intensa como el calor, y tuvo tanto color como el carnaval. La escenografía fue azul y amarilla, sin fuegos artificiales, con muchos papeles por el aire, cantos en las tribunas, goles, victoria y otra vez el Canaya lanzado a los grandes en el fútbol argentino. Lo hizo con sus mejores aptitudes, con Marcelo Larrondo luciendo en cada intervención, Javier Pinola jugando para la ovación de la tribuna, José Luis Fernández en excelente rol secundario, y Lo Celso como el más divertido, probando un remate desde 50 metros como si estuviera en la hora de gimnasia de la escuela. Todo esto con Newell's como rival, extendiendo las victorias en los clásicos el Canaya con facilidad de rutina. Larrondo sorprendió en una corrida de contragolpe y Ruben señaló el segundo cuando la Lepra ya estaba humillada.

El clásico estuvo fraccionado en dos partes. La primera, más introductoria, táctica y aburrida, fue con Newell's logrando hacer pie en la cancha. Lo hizo, como el año pasado en el Gigante, apoyado en la voluntad de Boyé para pelear y ganar todas las pelotas. Formiliano se paró cerca de los centrales y Mugni y Formica ocuparon espacios, sólo eso. Entonces el voluntariado de Boyé fue inservible porque todas esas pelotas ganadas terminaron en intrascendencia.

Central perdió esa puja táctica porque Montoya estaba incómodo en el centro del campo, Lo Celso se retrasaba mucho y así la única era con pelotazos. Coudet revisó opciones y cambió la defensa: puso a Pinola por izquierda, a Villagra por derecha y a Alvarez de zaguero central. Y el Canaya encontró caminos al arco en las corridas de Pinola.

Bien parado Newell's, el mejor resultado para los leprosos fue que Central sólo llegó el arco leproso con remates de larga distancia, con Unsain atajando un cabezazo de Larrondo y conteniendo un remate de Lo Celso. Montoya la tiró siempre afuera. Pero Newell's, en cambio, no le tiró ni una pelota a García.

La segunda parte del clásico, es decir el segundo tiempo, Central soltó su algarabía de verano, armando un carnaval para su gente hasta llegar al delirio. Es que el fondo de Newell's se movió con la velocidad de una comparsa, y tras una pelota perdida por Advíncula en el medio, Lo Celso se la soltó a Fernández y el volante sacó un centro filoso al segundo palo, donde atropelló Larrondo para empujar al fondo un balón que no despejó Domínguez.

Larrondo saltó de alegría y los hinchas siguieron los pasos del goleador en la tribuna. Central repetía su historia contemporánea con Newell's, parecido al relato que algunos entregan de los años 70.

Hubo un momento de oportunidades para Newell's. Porque con la ventaja Central demoró algunos minutos en retomar la pelota y cometió infracciones que le permitieron a Newell's lanzar pelotas cerca de García, pero nada serio.

El cuarto de hora final fue el desfile de la comparsa ganadora. Larrondo con mejor presencia, y detrás suyo todo Central. Newell's no sabía de qué disfrazarse. El 21 cabeceó a un palo un tiro de esquina, en el rebote el cabezazo de Ruben volvió a estrellarse en el horizontal, y Fernández, antes, apareció por detrás y tocó a la carrera de zurda y la pelota la devolvió el poste derecho. Central arrasaba, el público deliraba y hasta se distraía por ver los festejos extendidos en todo el estadio, tiempo en que Escobar vio la roja por doble amonestación. Lo Celso rozó el travesaño con un remate desde mitad de cancha, y para el final Colman tocó a Larrondo y este a Ruben para que el 9 marque por sobre el cuerpo del arquero y deje a Arroyito en fiesta de carnaval con un grito de gol en la garganta para el pitazo final.

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Larrondo se infla el pecho de gol, luego de conectar un filoso centro de José Luis Fernández. Allí cambió la historia.
Imagen: Alberto Gentilcore.
 
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