CULTURA / ESPECTáCULOS › CINE. EL MADRE CABRINI MAÑANA VUELVE A PROYECTAR "QUÉ BELLO ES VIVIR"

Para hacerse un regalo de Navidad

En la sala más acorde de la ciudad, el notable film de Frank Capra regresa con su parábola de aquel "sueño americano".

 Por Emilio A. Bellon

A sesenta y un años de su estreno, Qué bello es vivir de Frank Capra sigue siendo un film de culto. Para numerosos realizadores, entre ellos Steven Spielberg, Joe Dante y otros de su generación, como para algunos europeos, esta obra figura entre sus favoritas. Y mañana el Madre Cabrini, único que aun conserva el clima familiar de los viejos cines de barrio, la exhibirá a las 20.

Basado en el cuento de Philip Van Doren Stern, El mayor don, inspirado a su vez en un relato escrito en una tarjeta navideña, Qué bello es vivir es el film favorito de su director; proyecto que surge luego de su brillante comedia negra Arsénico y encaje antiguo, interpretado por Cary Grant, Raymond Massey, Priscilla Lane y Peter Lorre. En la entrega de Oscars de ese año, en el que mereció el film Los mejores años de nuestra vida el premio al mejor film, Qué bello es vivir obtuvo nominaciones: mejor director, mejor actor principal y mejor montaje.

En alguna oportunidad, a principios de los años `70, Spielberg declaró que el sueño americano de los años del New Deal fue particularmente una creación del cine. Y los Estados Unidos que el cine ofrecía a través del cine de Frank Capra eran los que se conectaban con los ideales progresistas de los pensadores y literatos del siglo XIX. En los films de Frank Capra siempre hay alguna mención a aquellos hombres que forjaron el ideario de una nueva nación.

Qué bello es vivir es un film sobre los vínculos humanos, sobre las huellas que los demás y nosotros dejamos sobre los otros, sobre la fuerza de la acción solidaria. De este "sueño americano" habla Capra y no ya del que hoy protagonizan Will Smith, Tom Hanks, Tom Cruise y tantos otros que se dejan mimar por el sistema. Revisar este film hoy, volverlo a disfrutar, es una apuesta a la magia y la esperanza, a pensar los grandes cambios desde la unión colectiva.

Podemos definir el film de Frank Capra como una fábula. Rodada en blanco y negro nos lleva a pensar desde el inicio en un sonriente "Había una vez..." Es el cielo el espacio mirado y las luces de dos estrellas nos llevan a escuchar un dialogo. Hay un ángel aun sin alas, igualado a una fisonomía humana, que deberá cumplir una misión. Hay un hombre en otro extremo que decide poner fin a su vida. Entre ambos lugares, el mundo de arriba y de abajo, se nos proyecta una historia de sueños, de espera, de algunas intrigas y frustraciones.

Como si fuera una novela de Dickens, Qué bello es vivir describe una serie de tensiones entre dos clase sociales, con personajes que nos recuerdan aquellas ilustraciones criticas en el mundo victoriano. Todo transcurre en Bedford Falls, pueblo ya mítico en la conciencia de tantos lectores y de gran parte del público. Tan mítico como los lugares en los que transcurren las novelas de Ray Bradbury y Mark Twain.

En los diccionarios del cine Qué bello es vivir ocupa un lugar preferencial y el clásico de Mereghetti la define como la más feliz combinación de "comedia, drama e invención fantástica", en la que la presencia de un mundo alternativo, mundo paralelo, sera luego recreada en el film de Robert Zemeckis, Volver al futuro parte II.

Rodada en los dias posteriores al fin de la Segunda Guerra Mundial, Qué bello es vivir nos lleva a pensar en la idea de la reconstrucción moral de un país. Al tener presente a ese otro, casi vencido por el voraz interés de empresarios capitalistas, el film de Capra subraya de que manera el esfuerzo compartido puede ayudar a que no se ejecuten situaciones injustas. En clave de fábula claro está. Como los vuelve a recordar Ettore Scola sobre el final de Splendor cuando ya la gente ha vuelto al cine, cuando los habitantes de ese pueblo resisten con su presencia el cierre de la sala. Por otra parte el film de Capra es el que se nos muestra cuando el personaje que interpreta Marcello Mastroianni regresa de la guerra.

Es James Stewart, unos de los característicos de los años `40 y `50, tanto en la comedia o en el drama quien interpreta a George Bailey, una suerte de antihéroe, quien escuchara, en un pasaje del film un parlamento de boca de Clarence, el ángel, que lo llevara a repensar su situación: "Es extraño, verdad? La vida de un hombre esta unida a tantas otras vidas. Y cuando este hombre no existe deja un vacío".

Junto a James Stewart, quien ya había logrado aplausos por sus actuaciones en Caballero sin espada del `39 del mismo director y en el film del `40 de George Cukor La pecadora equivocada, encontramos a Lionel Barrymore, Donna Reed, Thomas Mitchell, Gloria Grahame y H.B. Warner. La banda sonora fue compuesta por Dimitri Tiomkin.

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James Stewart, el inolvidable protagonista de la película filmada en los `40.
 
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