CULTURA / ESPECTáCULOS › CINE. "LEJOS DE ELLA", OPERA PRIMA DE LA JOVEN CANADIENSE SARAH POLLEY

Lo que ya no se puede recordar

Tras 44 años de matrimonio, la mujer comienza a experimentar de manera fugaz síntomas de la pérdida de la memoria.

 Por Emilio A. Bellon

Lejos de ella. 10 puntos ("Away from her"). Canadá, 2006

Dirección: Sarah Polley

Guión: Sarah Polley, a partir de un relato de Alice Munro.

Fotografía: Luc Montpellier.

Música: Jonathan Goldsmith.

Intérpretes: Julie Christie, Gordon Pinsent, Olimpia Dukakis, Michael Murphy, Kristen Thomson, Wendy Crewson.

Duración: 110 minutos.

Salas de estreno: Monumental, Showcase y Village.

En su opera prima Sarah Polley, joven realizadora canadiense de solo veintinueve años mira, desde su condición de actriz y guionista, al cine de Ingmar Bergman y a quien la posicionó a nivel internacional, Isabel Coixet; particularmente en su último film, conocido a principios del 2006, La vida secreta de las palabras. Film intimista, que se ubica de una manera desafiante en el cine de hoy, Lejos de ella otorga un lugar preferencial a quienes hoy han sido en la mayoría de las veces, los expulsados de la pantalla: los llamados hombres y mujeres de la tercera edad, los adultos mayores, los que ven como algo cercano, la ancianidad.

Lamentablemente no galardonada en la última entrega de los Oscars, Julie Christie compone un personaje que ofrece los numerosos matices que el guión le plantea, desde su condición de mujer casada con un profesor universitario, que tras sus cuarenta y cuatro años de matrimonio comienza a experimentar de manera fugaz primero, síntomas de la pérdida de la memoria. Julie Christie, la actriz de Darling de John Schlesinger y El mensajero del amor de Joseph Losey, la Lara de Dr. Zhivago de David Lean, Miss Mary de María Luisa Bemberg, entre tantas otras y recientemente como la directora de refugiados de guerra en el film de Isabel Coixet ya citado.

Distintos pasajes de una voz en off que recorre los libros especializados en la dolencia del mal de Alzheimer nos llegan a través de la voz pausada de su marido, en este relato en el que se van articulando distintos momentos del pasado con un presente que tiende a ocultarse entre los pliegues del olvido. En el film, basado en el cuento "El oso cruzó la montaña", ambos, Fiona y Grant, deberán atravesar una dolorosa y abnegada experiencia de silencio y compasión.

Desde una estructura y tono que nos recuerda a los "films de cámara" de Ingmar Bergman, en los cuales se dispone una puesta en escena limitada a contados personajes y espacios recortados, Lejos de ella narra un transcurrir en el cual algunas huellas se van imprimiendo levemente sobre una superficie blanca, hasta, tristemente, desaparecer. Es la captación de cada instante el que el film ilumina desde un recorrido que va señalando diferentes cruces.

Si el personaje masculino, Grant, el marido de Fiona, expresa en algún momento "nunca pude estar lejos de ella", todo el relato se va anudando silenciosamente, hasta marcar lo que jamás se pudo imaginar. Observar a su amada desde un lugar cercano, seguirla en su último territorio, intentar descubrirla en su nuevo vínculo, se le va ofreciendo como su propio aprendizaje del dolor, el que le será sostenido por una de las enfermeras de este centro de enfermedades mentales al cual voluntariamente Fiona -nombre de origen islandés- accede ingresar. Luego de un deseado encuentro íntimo, y con las valijas aun sin abrir, Fiona le pedirá a su amado Grant, quien por otra parte, nos ha sido mostrado en sus actos de seducción con sus jóvenes alumnas, que parta.

Porque en su fuga, Fiona deberá resistir y ella también aprender a dejar partir lo que ya no se puede recordar. En uno de los últimos films que hemos podido ver sobre esta temática Diario de una pasión de Nick Cassavetes, pudimos asistir a una historia de entrega amorosa que sostiene el dolor de lo que se ausenta; con la esperanza de un único momento, igualmente fugaz, de un volver a un tiempo presente, de reconocimiento, de latente emoción.

¿Cómo viven este presente sus personajes? En el recuerdo la imagen de Islandia y las "Cartas" de Auden posibilitan un reencuentro, en esos días del año y en esa geografía en la que el viento tiende a borrar toda inscripción. En esta estación de su vida, Fiona recompondrá su estar ahí, junto a un hombre lisiado, afectado como ella por una memoria anclada en un lugar indefinido a quien comenzara a asistir.

Ante lo que acontece, día tras día, el marido de Fiona, que en parte nos recuerda al Erland Josephson de los films de Ingmar Bergman, el actor de Escenas de la vida conyugal y Saraband, entre otros, comenzará a interrogarse sobre el minuto después. Su vida, lejos de ella -la primera separación que marcara un corte deberá durar un mes- se le presenta como un ver pasar las horas en la incertidumbre, encontrando solo la calma en la lectura y aprendiendo a escuchar. Escuchar y ver de otra manera, desde la otra orilla, intuyendo el dolor del otro y al mismo tiempo, intentar volver a acercarse. A la salida del cine, una amiga nos preguntó: ¿Y si el lugar del personaje de Fiona lo hubiese ocupado Grant? ¿Cómo hubiera actuado ella?

Es por ello, tal vez, que el personaje que le abrirá los ojos a esa otra realidad sea el de la enfermera Kristy, rol que nos lleva de inmediato al que cumplía la guionista y directora en el film de Isabel Coixet, La vida secreta de las palabras. Será ella quien le irá señalando lo que puede llegar a acontecer, lo que tal vez Fiona esté pensando en ese momento; la que le acerque lo que el aun no puede ver: sus opciones de vida. Será ella quien le indique, de manera cifrada, la decisión que el personaje de Grant decide llevar adelante.

En su construcción, y en sus quiebres temporales, Lejos de ella ofrece una textura y una iluminación que señaliza otros momentos, que van definiendo perfiles dramáticos, desde esta reposición del ayer, en el recuerdo. La notable actuación de sus intérpretes está suspendida en silencios, en términos huidizos, en las miradas, en cada gesto.

Coproducida por Atom Egoyan, quien por otra parte dirigió a Sarah Polley en El dulce porvenir, el film Lejos de ella va abriendo otras puertas, mientras se cierran otras. Tal vez, de manera definitiva. Y en declaraciones en una entrevista del mes de noviembre a la revista Dirigido por..., la realizadora afirmaba: "Un enfermo necesita otro tipo de amor, que a menudo pasa por el sacrificio. Eso es algo que Grant se ve obligado a entender poco a poco. Ya no puede esperar que su mujer siga siendo la de antaño; además de por su enfermedad por los recuerdos que afloran y que le hacen valorar lo que él mismo hizo en el pasado, que nunca llegó a borrarse de la mente de ella, como él creía".

Lejos de ella es un film sobre lo que se intuye y a veces no se puede decir. Es una pudorosa historia con renglones en blanco, sobre trazos que no siempre se pueden descifrar. Hay momentos en los que una espera no se resuelve y hay un tiempo que escapa a toda medición. El film de Sarah Polley, admirable en su capacidad de observación, asume la luz de una opacidad desnuda que dibuja la figura de lo que hoy somos desde lo vivido y por vivir.

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Julie Christie compone un personaje que ofrece los numerosos matices que el guión le plantea.
 
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