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Los esquemas que piensan en el PJ

Reutemann recuperó terreno tras su reunión con Kirchner en Puerto Madero. La trama que se teje incluye a todos, pero ya hay desconfianzas mutuas que -llegado el momento- serán decisivas a la hora del armado. Las legislativas de 2009 no están tan lejanas. Y aún nadie puede asegurar si habrá internas para disputar el partido en Santa Fe.

 Por Leo Ricciardino *

"Yo no pienso en Reutemann a la hora de hacer política". La frase, contundente por cierto, es la respuesta directa del diputado nacional Agustín Rossi que no abandona la idea de dar pelea por la presidencia del partido en Santa Fe, en el marco de la reestructuración pejotista que Néstor Kirchner lidera desde sus oficinas en Puerto Madero. Se la dijo a este periodista tras un artículo en la edición nacional de este diario donde se plasmó el siguiente esquema para el peronismo santafesino de cara a las legislativas de 2009: Carlos Reutemann nuevamente candidato a senador nacional, el propio Rossi encabezando la lista de diputados nacionales, y Jorge Obeid como presidente del partido en la provincia.

Hasta ahí, nada fuera de la lógica de una estrategia que habría diseñado el propio Kirchner tras la serie de encuentros que mantuvo en los primeros días de marzo con dirigentes peronistas y no peronistas de Santa Fe. Pero hay un problema en este esquema, en apariencia, tan lógico: desde el sector de Rossi desconfían de la buena voluntad de Reutemann y del reutemismo en general y creen que el objetivo final es quebrar el pacto que el jefe de la bancada de Diputados del Frente para la Victoria había alcanzado en la provincia con el obeidismo. Con Rossi lejos de los destinos orgánicos del PJ santafesino, nuevamente el ex piloto de Fórmula Uno y el último gobernador peronista de Santa Fe tendrían nuevamente las riendas en la provincia y, por ende, la llave para designar al próximo candidato a disputarle el poder al socialismo en el segundo distrito del país, en el no tan lejano 2011.

Por lo menos Rossi reacciona, se enoja y admite públicamente que disputa poder dentro del peronismo en la provincia. Y esta disputa es con Reutemann, no hay otro. Sigue siendo la sombra, esa suerte de lord Voldemort que asusta por los rincones sin aparecer públicamente pero que cifra su mito político de manera casi inexplicable, precisamente, en esas pocas habilidades.

Y, es sabido, que los que más miedo le han tenido y le tienen al senador son los que más despotrican contra él en la intimidad, pero jamás -como pasa con el personaje de Harry Potter- lo nombran públicamente. Son aquellos que nunca dieron el paso necesario como para tratar de vencerlo, los que se sintieron más cómodos con su despareja sociedad. Los que aún lo cuentan en las filas peronistas de esta provincia por si un día abre una puerta y dice "acá estoy, he vuelto".

De esto, aunque parezca mentira, se alimentó por casi 15 años el peronismo santafesino. Pero claro, no era sólo misterio y temor, sino también el manejo de la administración. Las cosas, obviamente, han cambiado. Pero es el peronismo santafesino el que parece no haberlo notado.

Rossi y sus dirigentes afines no se equivocan en desconfiar. Ninguno de los otros dos sectores han dado nunca pruebas demasiado concretas de lealtad y de honrar la palabra empeñada. Pero el diputado rosarino tiene una ventaja sobre muchos otros en este distrito: milita. Y ese verbo hoy es más fácil de conjugar cerca de Kirchner que aquí nomás, en esta misma provincia.

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