CULTURA / ESPECTáCULOS › TEATRO. VENADO TUERTO ESTRENA ESTA NOCHE EN EL CET.

En la peluquería pasan cosas

Escrita por Leonel Giacometto y dirigida por Miguel Franchi, la obra se desarrolla en un tono de comedia que pone el marco para el tratamiento de temáticas que, según los responsables del proyecto, puede disparar debates postergados.

 Por Edgardo Pérez Castillo.

Desde el tono de comedia que la atraviesa, Venado Tuerto propone un abordaje a algunas cuestiones que, en apariencia cotidianas, tienen vinculación con la propia historia política y social. Surgido a partir de la inquietud de las actrices Angie Ambrogi, Marcela Sartini y Anabela Agostini, el proyecto comenzó a delinearse con la convocatoria al dramaturgo Leonel Giacometto y al director Miguel Franchi. Fueron ellos, precisamente, quienes en diálogo con Rosario/12 adelantaron las características de un trabajo que fue premiado en el concurso de coproducciones municipal, y que esta noche a las 22 estrenará en el Centro de Estudios Teatrales de San Juan 842.

Convocado por el trío de actrices, Giacometto fue quien encontró la posibilidad de dar un nuevo enfoque a aquello del "universo femenino". En su texto, pudo además desarrollar el humor, que funciona como marco para la aparición de temáticas cotidianas, donde lo banal puede cruzarse también con la política o los desaparecidos. Según se explica en la gráfica del espectáculo, tras dispararse en una conversación cotidiana, "la obra circunda por varios hilos de interpretación en el discurso se hablara de traición, de abandono, de abusos, de temas ocultos como lo es la 'magia' y de creencia popular, de unión homosexual, de desgarros, de ausencias, de locura, de 'desaparecidos'".

Sobre esa base comenzaría a desarrollar su dirección Miguel Franchi, que a su vez apuntó: "Trabajamos mucho con las chicas, hicimos muchos ensayos. Para mí desde la escritura, pasando por cómo las actrices se apropiaron del texto, se me facilitó mucho la cosa. Es una obra muy bien escrita y son tres muy buenas actrices".

Para Andrea Enzetti --productora de un grupo que para este proyecto sumó además la labor de Lucas Comparetto en diseño escenográfico, Laura Perales en diseño de vestuario, Fernanda Molina en diseño de iluminación, Marco Zampieron y Martín Neirone en diseño gráfico y Pablo Palumbo en musicalización-- el objetivo del espectáculo es que "todo el mundo pueda ver la obra, desde la señora de barrio hasta el aficionado al teatro. Que todos puedan venir y al salir debatan. Esta obra va a generar que la gente tenga un intercambio sobre lo que vio, no es una obra de la cual vayan a salir en silencio".

En esa misma línea, Franchi agregó: "Estoy seguro que, como dice Andrea, la gente va a salir de la sala con ganas de debatir, de plantearse algunos interrogantes. La obra no está escrita para que estés de acuerdo con los personajes. No tenemos que hacer solamente obras en las que se pueda acordar con lo que dicen los personajes. Lo que va a ocurrir seguramente es que la gente va a sentir que hemos trabajado intensamente, no hemos descuidado nada".

- Leonel, una de las características de sus textos es que no suelen ser condescendientes con el espectador.

- L.G.: El tema del texto tiene que ver con que ellas querían que escribiera sobre el universo femenino. A mí me parece horrible el costado de darle existencia al universo femenino, me parecía que si queríamos hablar de lo femenino podíamos hacerlo desde otro lugar. Entonces les propuse hacer una comedia. Tenía puntuado hacer dos o tres cosas con una peluquería, con algo banal, hacer una comedia brillante en donde todo empiece y no pare. Y buscarle el artilugio para que en un momento la obra te detenga, explote y termine. Esa fue la intención con la escritura de la obra, que transcurre en la segunda mejor peluquería de la ciudad de Venado Tuerto, donde un sábado a la tarde están la peluquera (que no es la dueña) y la podóloga, que esperan a una clienta que se casa al día siguiente. Esta chica se demora y en ese demorarse nos vamos enterando de cosas comunes de la vida de estas chicas de 30 años de una ciudad de mediana categoría dentro de la provincia, donde lo máximo que consiguió una fue recibirse de especialista en colores acá en Rosario. Hasta que llega la tercera, una chica que vive hace poco en Venado Tuerto y se casa. Entre todo éso hay un nombre de varón que sobrevuela, y que a las tres les hizo algo, que es lo que se resuelve en la obra. Hay un argumento que quería además para la obra, que tiene que ver con un tema que me viene dando vueltas con todo lo que escribo y que es la década del 70, desde Montoneros al golpe de Estado. Eso está en la obra, es una resolución y quizás donde la obra se transforma en otra cosa. Es un interés personal que tengo sobre cierto egoísmo histórico que me atraviesa, con 34 años, sobre algo que no viví. Me da mucha curiosidad y si me empiezo a preguntar cosas se me dispara un abanico de más preguntas. Algo que justamente me interesó cuando las chicas me dijeron que las iba a dirigir Franchi, que es de una generación que vivió la época. Me interesaba mucho la confrontación de meter, en una comedia, un tema de desaparecidos.

- Considerando esta apreciación, ¿desde la dirección el tono de comedia del texto se sostuvo durante toda la obra?

- M.F.: Sí, lo sostuvimos. De hecho, ahora mientras hacemos la nota me acabo de enterar de cuál era la intención de Leonel, y estoy conforme con el trabajo que hicimos. Me parece que el autor no me va a correr por calle San Juan... (risas). Cuando leí la obra me interesó y a la vez me provocó algo. Me preguntaba si tenía que hacerla, si quería hacerla. Lo consulté con gente con la que compartí muchas cosas, desde este lugar: tipos más grandes que vivieron en aquella época, y en un momento pasó a urgirme hacer esta obra. Creo que promueve un debate, para el que quiera verlo así, que necesitamos. Si para promover ese debate que necesitamos, tengo que pagar el costo de que alguien diga "Miguel se fue al carajo", lo pago tranquilo. No podés salir ileso de todos lados, y tampoco me interesa. Estoy muy contento de haber hecho esta obra, porque en mi generación (y en otras) si alguien quiere ver algo para debatir, lo va a encontrar. Durante el proceso de trabajo con las chicas fuimos compartiendo información, viendo material, y hay algo de la puesta en escena que tiñe un poco todo. Hemos hilado muy fino.

- L.G.: Hay algo que tiene que ver con que, por ejemplo, vos vivís en Echesortu y te enterás que tu vecino, a quien conociste toda tu vida, es hijo de otra cuestión. Me interesó trabajar sobre la retransmisión de información sobre un tema muy complicado, que ni siquiera la parte afectada puede llegar a dimensionar, en un traspaso de información que tiene que ver con el chisme, se va elucubrando y al final no se sabe nada. La obra también tiene éso de las elucubraciones sobre lo que le pasa a las personas. Me resultó interesante porque es una forma de transmisión que también se utiliza en el teatro: nadie vio todas las obras que dice que vio, y todas las obras que se hicieron antes de un registro audiovisual, vienen por lo oral y lo escrito. No sabemos cómo era una puesta de Shakespeare.

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Angie Ambrogi, Marcela Sartini y Anabela Agostini son las protagonistas del proyecto.
 
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