CULTURA / ESPECTáCULOS › SE SALVó DE MILAGRO TRAS SER ATACADA POR SU EX MARIDO CON UNA ESCOPETA EN ARROYO SECO.

Otra víctima de un flagelo que no para

El caso de María R. sucedió un día antes de las masivas marchas que se dieron en todo el país bajo la consigna "Ni una menos", contra la violencia de género. El fiscal imputó al agresor por "femicidio en grado de tentativa y portación de arma".

 Por Lorena Panzerini

María R. no pudo estar el miércoles pasado en la marcha contra la violencia de género, que convocó a miles de personas en todo en país para reclamar "ni una menos". Es que el día anterior, fue atacada por su ex marido, de 42 años, quien le disparó con una escopeta, en su casa de Arroyo Seco. "Pensé que me moría", dijo la mujer, que estuvo internada, y ahora es asistida por un centro de asistencia a víctimas. Ayer, Juan Bautista S. fue imputado por el delito de "femicidio en grado de tentativa y portación de arma"; y el fiscal Adrián Spelta destacó en la audiencia oral que la violencia que el acusado ejerció durante diez años, con su esposa, hizo que ella "naturalizara muchas situaciones"; y advirtió que no solo hubo violencia física o psicológica, sino también económica, ya que el hombre es el "único sostén" de la familia de siete hijos y tres nietos. "Ella está condicionada por la violencia económica, por eso declaró que Juan le disparó sin intención da hacerle daño; sin embargo, el informe psicológico del gabinete interdisciplinario de la fiscalía indicó que ella minimiza sucesos peligrosos", detalló el fiscal. Además, la mujer hizo denuncias previas por malos tratos y agresiones, pero su agresor no fue citado. Frente a la situación, el juez Héctor Núñez Cartelle dictó al prisión preventiva sin plazo del acusado.

María está actualmente en pareja con Jorge, el hermano de Juan, y según intentó justificar su abogada, Angélica Gauna, el agresor se enteró ese día de la relación y por eso reaccionó. Sin embargo, el acusado negó haberle disparado a María y reconoció que era agresivo con ella, pero no se hizo cargo de la violencia física.

María y Juan vivieron juntos diez años, en medio de esos maltratos y agresiones. "Fue una relación de sometimiento en la que él la considera un objeto o propiedad", destacó Spelta, quien planteó que ello llevó a que la mujer declarara "minimizando y naturalizando, lo que es típico de una relación jerárquica y de sometimiento económico, para que el agresor quede libre y siga manteniendo a hijos y nietos".

La tarde del 2 de junio pasado, María estaba en la habitación que le prestó su nueva pareja (hermano del imputado), donde vivía desde febrero pasado, cuando tomó coraje para irse de la casa con su hijo de 12 años. Hasta allí llegó su ex marido. "Abrí que quiero hablar con vos", le dijo el hombre, pero María tuvo miedo, es que hacía dos meses -según testigos- venía amenazándola; incluso en uno de los mensajes de texto el hombre le escribió: "Te prefiero muerta". Frente a esa situación, la mujer le pidió que hablara desde la ventana de la puerta, que estaba abierta, pero él se dirigió a la camioneta que había dejado estacionada a 10 metros de la puerta de la casa y volvió con una escopeta. Ella intentó cerrar la ventanita, pero los perdigones impactaron tanto en la ventana, como en la puerta y uno le rozó la nuca a la mujer. "Sentí el disparo y no recuerdo más nada", relató desde la cama del efector, en una nota que le hicieron en Canal 3 y que ayer fue reproducida en la audiencia oral y pública. "Yo creí que no iba a tirar, pero estaba sacado", agregó la mujer; quien también dijo haber hecho denuncias previas, pero "pasaron tres meses y no lo citaron". En aquella oportunidad logró que el agresor le pasara la cuota alimentaria a su hijo menor.

Justamente ese argumento fue el que usó el imputado, quien -con dificultad- relató que aquella tarde fue a llevarle parte de la plata a María, porque aún no estaba terminado el trámite bancario para que ella la retirara directamente. La abogada agregó que el hombre se enteró en ese momento que su hermano y su ex mujer estaban juntos, pese a que testigos expresaron que ya había ido a ese alojamiento en otra oportunidad. También agregó que el acusado tiene un trabajo fijo desde hace años en un frigorífico, pero no pidió las salidas laborales, para que éste pueda seguir asistiendo a la familia.

"El va a volver, no me va a dejar tranquila", dijo la víctima cuando su ex concubino todavía estaba prófugo. Ese fue el argumento por el que el fiscal pidió ayer la prisión preventiva del imputado. Además, el acusado será asistido con un tratamiento médico, ya que estaba medicado con antidepresivos, antes del suceso.

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En esta casa de pasillo de Arroyo Seco fue atacada por su ex marido. Ahora está fuera de peligro.
Imagen: Gentileza Arroyo Diario
 
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