CULTURA / ESPECTACULOS › EL CREADOR DE ORSAI TRAE A ROSARIO UNA OBRA EN CONSTRUCCION

Otra vez en el Mundo Casciari

El talentoso escritor agota localidades vendidas por él mismo, con su proyecto actual de cuentos actuados por sus protagonistas reales -sus familiares- y su filosofía lúdica de trabajo. Así suma nuevos espectadores a su público fiel.

 Por Edgardo Pérez Castillo

En su personal transgresión de los límites entre realidad y ficción, Hernán Casciari ha logrado construir un recorrido exitoso. Poniéndose a sí mismo como personaje, haciendo de su propia vida una suerte de reality literario hilarante y emotivo, Casciari le da vuelo a un talento narrativo que también se probó efectivo desde la oralidad. Creador de la mítica revista Orsai, autor de la taquillera obra teatral Más respeto que soy tu madre, este año Casciari redobló la apuesta con Una obra en construcción, proyecto donde narra algunos de sus cuentos sumando a escena a los protagonistas reales: su madre Chichita, su hermano, su cuñado y un amplio staff de parientes. Y aún cuando él mismo asegura que "hubiera apostado plata a que no duraba más de dos o tres semanas", el proyecto resultó un nuevo éxito.

Ese suceso de convocatoria no puede dejar de entenderse como una muestra de la efectividad narrativa del escritor, que ya no sólo convoca a un público fiel sino que logra el acercamiento de nuevos espectadores que terminan sumergidos en el mundo Casciari. El mismo que cada martes se abre en el blog que el autor sostiene en editorialorsai.com, donde comparte algunos (pocos) materiales ajenos, bellísimos textos propios y avatares personales diversos.

Parte de ese universo es el que se traslada a escena en Una obra en construcción, obra que hasta el 18 de agosto tiene agotadas sus funciones en Buenos Aires (donde se presenta cada jueves) y que repite su alta demanda en sus visitas a distintas ciudades. En ese marco, el próximo viernes será el turno de Rosario, con localidades colmadas para la función de las 22.30 y unas pocas restantes para el horario agregado de las 20.30. "Como estoy vendiendo las entradas por mi web, veo que quedan pocas para esa nueva función", celebra Casciari en diálogo con Rosario/12, aunque advierte: "Los productores de Rosario me están diciendo de hacer otra función el sábado, pero a mí me da una paja...".

Es que, para el autor, Una obra en construcción sigue siendo una obra nacida sin mayores pretensiones que el goce, y es ese espíritu el que marca el ritmo para la troupe Casciari. "Lo que estamos haciendo, realmente, es elegir los lugares. Como la obra está teniendo mucho éxito en Buenos Aires nos están invitando de todos lados, pero esto no lo estamos haciendo de una manera profesional. Todos tienen sus laburos, mi cuñado, mi hermano, mi vieja, entonces elegimos algunos destinos para pasar un fin de semana tranquilos", explica el escritor, que en relación al suceso logrado reflexiona: "Trato de analizarlo desapasionadamente, entonces me pongo en la piel del lector. Me acuerdo cuando tenía veintipico de años y leía a Cortázar, a Soriano, y pienso si en un momento de esa época cualquier escritor que leyera asiduamente hubiera aparecido diciendo que se subía al escenario con los personajes reales: yo agarraba el bolso y me iba a verlos. Me parece que éso es lo que puede estar pasando. Los que leyeron estos cuentos ven que hablo mucho de mi vieja, del Negro Sánchez que es mi cuñado y era un malandra. Ellos están arriba del escenario, haciendo de ellos mismos, contando esas historias reales. A priori eso puede parecer interesante. Después había que ver si lo hacían tremendamente mal o si zafaban. Ahora que llevamos doce o trece funciones encima empiezan a zafar... ¡al principio era un desastre!".

Aún sin reconocerlo, es improbable que Casciari no confiara en la efectividad de sus textos, ésos que se nutren de historias reales para reordenarse bajo la pluma de un autor con un notable manejo del humor y las emociones. Un talento que es distintivo para el autor nacido en Mercedes, y que en 1998 obtuvo en París el premio Juan Rulfo, en lo que significó un punto de quiebre para su historia de vida: fue entonces cuando conoció a su ex mujer, catalana, paso previo a su desembarco en Barcelona.

Fue en esa ciudad donde se casó, tuvo una hija y vivió hasta el año pasado (tras su divorcio, regresó a la Argentina). En tierras catalanas recibió la noticia, en 2005, de que la cadena Deutsche Welle consideró a su Weblog de una mujer gorda como el mejor weblog del mundo. La vida de Casciari, motor de sus blogs, llamó entonces la atención de la industria editorial, en la que se desempeñó hasta 2010, cuando decidió recuperar el control de su propia obra y romper sus contratos con los diarios El País de España y La Nación, y con las editoriales Mondadori (Italia), Plaza & Janés (España), Sudamericana (Argentina) y Grijalbo (México). Tras el éxito que representó la obra teatral Más respeto que soy tu madre (adaptación del Weblog de una mujer gorda) con la presencia protagónica de Antonio Gasalla, Casciari sacó provecho de la independencia y junto a su amigo Christian "Chiri" Basilis pudo dedicarse plenamente a la creación de Orsai, revista de alta calidad estética y literaria que lanzaron mediante un sistema de venta y distribución sin intermediarios. Desde 2011, la Editorial Orsai es también el medio por el que publica y distribuye sus novelas y libros de cuentos, y a través de cuya página pueden comprarse las entradas para su nueva obra teatral.

Así, la independencia lograda en 2010 sigue siendo vital. "Es la única manera en la que puedo hacer cosas. Un productor tradicional me estaría poniendo una pistola en la cabeza para que haga la obra de jueves a domingo. Si trabajara con un productor normal sería para pelearme, porque lo que buscan es la guita y te llevan hacia esos lugares. Por eso prefiero hacerlo solo".

La referencial experiencia con Orsai (revista que, anuncia, volverán a editar como anuario) sigue siendo además referencial para los editores que buscan lanzarse al terreno autogestivo. "Eso me hace sentir muy contento. Incluso me encanta aconsejar, sobre todo a la gente más joven, que no elija a priori meterse en una oficina, en un multimedio, sino que en lo posible busque juntarse con amigos", resalta Casciari, y remarca: "Realmente creo en eso, pero ni siquiera es una postura ideológica, sino que es una postura lúdica. Me parece que si estás haciendo cosas propias te vas a dormir mejor y a la mañana te vas a levantar con más ganas. Y no lo digo desde un lugar moral, me parece que es más divertido, y si recomiendo algo prefiero recomendar cosas divertidas. Pero no tengo controversias ideológicas, no me molesta el que hace otras cosas. Yo todo lo que hago va en esa línea. Ahora estoy con esta obra y estoy re encajetado con esto".

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Hernán Casciari (sentado en el centro) junto a su madre en Una obra en construcción.
 
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