CULTURA / ESPECTáCULOS › DIANA BARONI, FLAUTISTA, CANTANTE E INVESTIGADORA MUSICAL

Pasado y presente suenan muy juntos

Integrada al trío que conforma con Lincoln Almada y Quito Gato, Baroni explora ritmos latinoamericanos, yendo hasta sus raíces.

 Por Edgardo Pérez Castillo

Pensándolo bien, resulta lógica la interesantísima investigación musical que emprende Diana Baroni. Un camino de búsqueda que tiene un primer antecedente en Son de los diablos, material editado por el sello francés Alpha y en el que la flautista y cantante comenzó a transitar por las uniones entre la música de los colonos españoles y aquellas que se transformaron en propias de los nacidos en América. Habiendo emprendido ella misma un cruce oceánico invertido, y sumando como compañeros al paraguayo Lincoln Almada y al bonaerense Quito Gato, Baroni profundizó su búsqueda con Nuevos cantares del Perú, disco editado por el sello rosarino BlueArt y en el que conviven obras de corte barroco y clasicista con ritmos claramente latinoamericanos, esbozando además colores percusivos propios de los llegados desde el Africa.

Pero no es una convivencia perceptible en la recorrida por las 14 pistas que conforman a un disco delicioso. Por el contrario, cada una de ellas está impregnada por la mezcla, por la cruza sanguínea de esos habitantes de mundos alejados, pero que ahora se ven atravesados además por la visión contemporánea de un trío que, en la práctica, no es tal, gracias a las múltiples capacidades que cada uno de los miembros posee como instrumentista.

Reunidos (en lo que da una nueva pauta de lógica) en tránsito por distintas localidades europeas, fue en 2004 cuando Baroni, Almada y Gato decidieron unificar proyectos en el Diana Baroni Trío. "Además de algunas cuestiones relacionadas con lo económico, tenía ganas de trabajar en trío, porque me parece que es una fórmula interesante. Está ligada a la música clásica y a todo lo que es jazz clásico. Me parecía interesante porque en una estructura de tres, que es ajustada en términos económicos, tenés mucha diversidad, a nivel de registro tenés todo lo que necesitás", precisó Baroni en relación a la conformación del proyecto, el cual esta noche llegará hasta el Centro Cultural Parque de España para, desde las 21.30, presentar de manera oficial estos Nuevos cantares del Perú .

Claro que Baroni cuenta con algunas ventajas en esa formación de terceto, a partir de esas posibilidades relacionadas con la multiinstrumentación: "Gato toca piano, guitarrón, cuatro, ronroco, toca muchos instrumentos, y todos muy bien. Y Lincoln toca súper bien el cajón, toca muy bien la percusión, el arpa y la guitarra. Yo toco el traverso, la flauta barroca, y canto, o sea que todo se complementa y tenemos la posibilidad de que en una estructura chiquita esté todo lo necesario, mucha amplitud, mucho color. Además en estos dos años me he dado cuenta que a la fórmula del trío la encuentro bastante ideal, si tenés algo ajustado entre tres personas tenés una buena base, donde cada uno pueda tomar la palabra. No se puede mentir en un trío, es bastante expuesto, desnudo, y eso me gusta porque es bastante protagónico. Cada uno tiene la posibilidad de decir algo, hay espacio para hacerlo".

Asimismo, las posibilidades de instrumentación del Diana Baroni Trío encajan con una propuesta que transita entre el clasicismo, lo barroco y lo popular latinoamericano, y es en ese terreno en donde se halla al sonido del grupo. "La elección de los músicos tuvo que ver también con ese sonido, porque Lincoln es un músico tradicional de buena cepa, en el sentido más clásico del término, porque es un tipo que no lee música, pero que tiene unas orejas impresionantes, y un arte de improvisación y una libertad rítmica extrañas. Quito es un personaje que también está como a caballo de varios lenguajes, porque él estudió en Berklee o sea que tiene una formación en jazz muy sólida como arreglador, y por otro lado en un cierto momento de su carrera tocaba guitarra y se metió en la música barroca, como yo, o sea que conoce el lenguaje y los instrumentos barrocos, sin olvidarse de todo su bagaje. Y yo no hice una formación de jazz, que me encanta y es una música que me inspira muchísimo, pero sí tengo una formación clásica, entonces está esta idea de sonoridad cruzada. Entonces de una manera natural, inevitable diría, se mezclan el pasado con el presente. Por otro lado estamos dándole un punto de vista actual, porque estamos en el 2006 y tocamos de nuestro modo, con una visión contemporánea".

-¿Desde un primer momento tuvieron la intención de no verse atados a las formas y estructuras escritas?

-Sí, la idea era siempre darle una visión actual, porque nuestro propósito no es reestructurar en términos musicológicos, de velar una verdad, no es lo que nos interesa. Nuestro estímulo creo que sobre todo está en la complicidad, en la posibilidad de tocar un pasacalle y que si al lado tocás una marinera, el público pueda ver un color, un aroma, algo que se transmitió. Cuando vos construís un programa hacés como un pequeño viaje, una pequeña arquitectura que te permite enlazar cosas. Son como capítulos en una historia, donde si cambiás algo te perdés una parte, y lo lindo de armar un programa, en ese sentido, es que podés darle distintos utensilios a la gente para que escuche diferente.

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Diana apela tanto a instrumentos contemporáneos como a barrocos para explorar tonalidades. "De una manera natural, inevitable diría, se mezclan el pasado con el presente".
 
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