CONTRATAPA › FOTOGRAFIANDO LA ZONA

¿Doctor, qué tengo?

 Por Adrián Abonizio

*-Doctor ¿qué es lo que tengo? -Mire, lo vamos a operar y allí veremos qué tiene. Si no encontramos nada no se preocupe porque seguramente aparecerá en otra operación. -¿En otra operación? ¿En cuál?. -En la autopsia. El paciente cuenta el chiste antes de entrar a la sala del quirófano y paradójicamente, el médico y los asistentes no se inmutan. Y el enfermo piensa que están nerviosos por el magro sueldo, en que son amargos o que lo suyo debe ser grave. Se queda con este último pensamiento antes de entrar en la ficticia muerte de la anestesia. -Esto sí es un chiste, culmina.

* El tipo exhibe una bonohomia y un buen humor exagerados a esta hora de la mañana. Pero es abogado, hace frío y su charla es amena. -Ayer estuve defendiendo por una causa de alimentos a una mujer, gordita ella. Y llegué a una conclusión. Hace una pausa eficiente, bebe el café que le deja besos de espuma en el bigote y concluye. -¿Saben por qué las mujeres casadas están siempre más gordas que las solteras? ¿No?. Las solteras llegan a su casa abren la heladera y al ver lo hay dentro se meten en la cama; las casadas llegan a su casas, ven lo que hay metido en la cama y abren la heladera.

* -Yo a los tipos me los manduco- ella hacía el gesto con los dedos juntos de devorarse algo. -El tiempo la sopapeó y ya vencida, como en el tango, sola con el estómago roto de una úlcera eterna fue al médico. -Es como que algo le cayó mal, estima el médico. Ella, asiente con la cabeza arrepentida de su impulsos de bravuconadas femeninas juveniles. Dice que sí, pero no aclara nada. No le conviene.

* El es un actor conocido, pero para que no piensen que se la cree saluda a todos en la calle, en una reunión, en la calle. Algunos lo acusan por lo bajo de demagogo pero ignoran el esfuerzo múltiple que hace. Está preso y lo sabe, pero no puede cambiar. Termina tan cansado como si hubiese protagonizado cinco funciones continuas. Ahora, además, por verlo tan desenvuelto y generoso, hasta le terminan pidiendo plata. Entiende el verdadero significado del precio de la fama.

* Ella carga con un sobrepeso de culpas, mala visión de la vida, errores groseros de interpretación y encono acumulado. Por eso, para aliviar lastre termina perdiendo de todo: Llaves y llaveros, celulares, dinero, ropa, documentos. Si se diera cuenta de que a ese barco le hace falta salir al viento más liviano de espíritu y creencias, no extraviaría nada y navegaría en armonía, pero el curso parece fijado a fuego en esa carta náutica que elijió. Y el muelle reparador o el astillero siempre parece quedar lejos, muy lejos.

* Para sacarse de encima a los cargosos militantes extremos de la Biblia que le tocaban el timbre cada sábado en la mañana empezó a hacerse el afeminado. Un día descubrió por una charla cercana de dos señoras que en el barrio se comentaba de un señor muy grande que vivía en el pasillo de la vuelta tenía fama de querer seducir a jovencitos religiosos. -Qué degenerado, exclamó una. -A esos habría que castrarlos así no molestan a los que creen en Dios, concluyó la otra.

* Uno hace cosas sublimes y de las que nadie se entera para no romper una cadena que empieza vaya a saberse dónde y qué tienen que ver con la dignidad, la integridad ancestral. Es por respeto a la familia que uno trae dentro, concluye, mientras la chica apenas asiente sin entender demasiado esos códigos antiguos basados en aquello primitivo que se llama honor. Y se traga una medialuna mientras piensa en cosas posibles y no en pavadas.

* La conductora de televisión ha decidido desacelerar el tiempo con un reloj quirúrgico y cada año luce más artificialmente joven y su sonrisa pegada con bisturí a la cara. En el camarín cuando la maquillan temen por su vida si acerca demasiado la cara a la luz: En cualquier momento, por los químicos que yacen bajo la piel, podría explotar y hacer volar por los aires el canal entero.

* Los tipos andaban de negro con sus disfraces motoqueros; deliberaban en la esquina y al advertir que no lucían todo lo fiero y caminadores del riesgo y de la vida que ameritaba el camouflage, disimuladamente fueron hasta un pedazo de vereda rota con tierra y allí pisoteando, levantaron polvo para tiznarse con él, en la oscura señal del trajín y la aventura.

* Los chinos se tendrían que tatuar inscripciones en castellano, elucubra él. -Además les pondrían frases que no se entienden, culmina el otro. Como nosotros, en esta parte del mundo. El planeta está loco y camina, sueña, come, digiere y hace el amor en serie. Sin entender qué es lo que significan las oraciones de la vida.

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