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En el mar de la discordia

Desde el 2003, la Argentina ha asistido al advenimiento de una era de cambios positivos que dejaron atrás el lóbrego frío del invierno neoliberal. Esto ha sido posible gracias al esfuerzo titánico brindado por el actual gobierno nacional comandado por la compañera Cristina Fernández de Kirchner, y su antecesor presidido por el desaparecido compañero Néstor Kirchner. El justicialismo, fuerza históricamente popular, nacida al calor de las masas el 17 de octubre de 1945, ha

orientado doctrinariamente estas valederas transformaciones, viéndose honrado el nombre de Juan Domingo Perón, fundador de dicho movimiento.

En la provincia de Santa Fe, no obstante, el peronismo naufraga en el mar de la discordia, ganado por el sectarismo infantil y la división. Los referentes públicos de sus distintas corrientes de opinión, lejos de buscar la concordia y el consenso, promueven la beligerancia y el rencor entre los militantes.

En la ciudad de Rosario, asimismo, se reproduce este infeliz panorama privilegiándose la chicana barata al debate de propuestas concretas que favorezcan un marco de acuerdo programático, en base a objetivos comunes.

Esta caótica situación se traduce en la realidad de una sola manera: abrir las puertas de un nuevo fracaso para el justicialismo en la tierra natal del Brigadier López.

Ya no caben más excusas; se corrige el rumbo y se trabaja para recuperar la provincia al servicio del proyecto nacional y popular encarnado hoy por el kirchnerismo, o el peronismo local amanecerá al alba de una nueva derrota.

Pero para la consecución de esta magna empresa, es necesario de una buena vez acabar con la improvisación, con el personalismo, con el elitismo, y con el delirio mesiánico que da por cumplido un objetivo sin antes luchar para alcanzarlo.

También es menester abrir los canales de participación hoy reservados a una pequeña casta dirigente, valorando el parecer de cada militante más allá del lugar político que ocupe.

Deben las respectivas conducciones anclar su labor en la responsabilidad y la honestidad siendo leales a la doctrina y la historia del Partido Justicialista, dejando de lado las diferencias para trabajar mancomunadamente por un triunfo peronista.

Ello implica "poner el hombro" por la provincia de Santa Fe y la ciudad de Rosario. Ello significa "poner el hombro por el gobierno nacional".

Ariel D'Angelo

Marcelo Martin

Antonio Abbatemarco

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