SOCIEDAD

Pueblos aborígenes quieren una educación que los haga visibles

En la Semana que conmemora a las poblaciones originarias, además del cumplimiento efectivo de la ley de tierras, piden que se pague la deuda cultural con respeto a la diversidad.

 Por Paula Kearney

"No queremos aculturizarnos olvidándonos de los nuestros y acostumbrándonos a otra cosa, sino que pedimos el respeto a la diversidad" explicó Patricia Mamani, representante del pueblo Quechua, antes de comenzar una de las tantas actividades realizadas en el marco de la Semana de los Pueblos Originarios que comenzó el sábado, y se extenderá hasta el 25 de abril. Quizás el más conocido reclamo de las comunidades originarias sea el de la recuperación de las tierras que históricamente les pertenecen, pero no es el único: hay una deuda, aseguran, que no tiene que ver sólo con el lugar donde habitan, sino también con el modo en que puede habitarse y ser. Ese déficit lo sintetizan en un reclamo: educación para hacer visible la presencia actual de los pueblos originarios.

Hay una deuda", coinciden representantes de los pueblos Quechua, Qom (toba) y Mapuche, "que toda la vida va a existir, porque si no es de una manera es de la otra", acotó Mamani, y explicó que es muy difícil hacer llegar los valores y costumbres a los niños de estas comunidades porque al ser culturas desconocidas en las ciudades los chicos se sienten discriminados y reniegan de sus orígenes.

"Necesitamos que en la Ley de Educación esté presente que los pueblos están, que existen. Los libros de historia lo hablan todavía en pasado. Desde hace años se está escuchando el reclamo por las tierras y las actividades de las distintas comunidades, y todavía la Ley de Educación te indica que enseñes que los hermanos fueron, existieron. Entonces hay que cambiar desde ahí para que el niño sepa quién es su hermano y no discrimine, que es lo que pasa ahora. Hay que educar a toda una sociedad, y es difícil", reclamó.

Por otra parte, Juan Pablo Pizarro, un representante de la comunidad Mapuche, destacó que "se trata de exigir que se reconozca la sabiduría de comunidades que son milenarias. La cultura occidental tiene una historia de luchas por dominar. Estas culturas han vivido en comunidad, con sus diferencias, obviamente, ha habido muchos conflictos, pero sin embargo la sabiduría de los pueblos originarios representa una forma de vida en comunión con el entorno, cosa que la cultura occidental desconoce".

"Es muy triste la situación de negación de la cultura y las costumbres de las comunidades originarias que se ve en las ciudades ﷓ continuó Pizarro ﷓. El Estado permanentemente arrebata las tierras, cerca, divide, y mata. Mata de hambre, por negación, con métodos de discriminación, y por sobre todas las cosas con la lógica del mercado".

Integrante de la comunidad mapuche por adopción, Hernán Anillo ejemplificó: "Los Esteros del Iberá están siendo entregados por parte del Estado a capitales extranjeros para que se los cuide de la depredación irracional. Los Esteros del Iberá son la reserva de agua potable más grande que hay en el mundo, cuando ese territorio estuvo ocupado ancestralmente por guaraníes. Entonces digo, quién mejor que alguien que ancestralmente vivió en esas tierras y nunca las depredó irracionalmente sino que desarrolló toda su cultura en comunidad con esas tierras para cuidarlas para todo el pueblo". El reclamo puede expresarse como "la autodeterminación de los pueblos originarios, que se reconozca que tienen derechos sobre las tierras que les pertenecen más allá de la Nación en la que estén inscriptas".

Por su parte, Mamani relató que "en Puno, Perú, se están recuperando algunas tierras que históricamente pertenecieron al pueblo quechua, pero esta recuperación es posible en esos lados porque el campo no da mucho, sirve para la subsistencia, entonces el gobierno no interviene y los pueblos pueden trabajar su tierra para vivir y así ser felices". Pero la situación es bien diferente cuando se trata de tierras valiosas para la producción. "En cambio, en Argentina hay varios hermanos Qom viviendo en una ciudad adonde se está contaminando la cultura, sobre todo en los niños que nacen acá, que están perdiendo la cultura y que tienen vergüenza de su idioma, de sus raíces, porque la ciudad contamina y al no saber de la existencia de ellos también discrimina".

Los reclamos toman cuerpo en problemas concretos. "En Rosario se sigue debatiendo por pequeños predios de un asentamiento en Zona Norte. Hace cuatro años se abrió una mesa de diálogo y hoy se sigue discutiendo con la misma carpeta en la mano", agregó Bernardo Saravia, un representante del pueblo Qom, aunque aclaró que "en el noroeste y en el noreste están los principales problemas, porque más allá de la Ley de Tierras sigue la explotación de predios que pertenecen a las comunidades indígenas y su devastación, que también alcanza a pequeños productores criollos de la región de Chaco, Formosa, Salta, Santiago del Estero y Jujuy".

Finalmente, buscando la forma de resolver no sólo el problema de las tierras, sino también de la pérdida de la cultura, Mamani convocó "a todos los rosarinos a conocer las otras culturas para que no pase lo que pasa actualmente, que los chicos se avergüenzan".

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Las etnias quechua, qom y mapuche piden autodeterminación sobre su hábitat histórico. Como tema candente en la ciudad, apuntan que es "muy triste la negación de la cultura".
 
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