SOCIEDAD › CRISIS. CóMO ESPERAN EN ROSARIO Y SU REGIóN, TAN SENSIBLE A LAS CRISIS, EL IMPACTO DE LA CAíDA DE LA ECONOMíA GLOBAL.

Lejos de la mirada apocalíptica

Siempre se dijo que el "entramado pyme" de esta ciudad y su zona la hacen muy sensible a los vaivenes económicos nacionales e internacionales. Rosario/12 habló con representantes de la mediana empresa y economistas ligados a ese ámbito para tratar de desentrañar cómo y por dónde esperar el principal impacto de esta "caída del muro de Wall Street".

 Por Alicia Simeoni

Las pequeñas y medianas empresas de Rosario, y las de la región más cercana a la ciudad, pueden sufrir fuertes cimbronazos a partir de los rebotes que, la crisis de la globalización, traslade por las mil y una vía. Sin embargo quien está directamente vinculado con el sector, se trata del presidente de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme) Rosario y a la vez secretario de la entidad en el ámbito nacional, Juan José Sisca, no tiene una mirada apocalíptica. Más aún opina que el sector que está compuesto por la mayor cantidad de empresas del país puede salir adelante, junto a otros, "con más Estado, con más intervenciones de políticas públicas en favor de las pymes, de los trabajadores, del compre y de la producción locales, con protección a la industria y a quienes toman mayor cantidad de empleados". La ciudad de Rosario demostró en el transcurso de los últimos años, tener una estructura sumamente 'sensible' a las crisis políticas y económicas, a las iniciativas de incentivo o postergación y eso es lo que analiza Sisca y también el economista Juan Prince, quien es además gerente zonal del Banco Credicoop. Lo que algunos llamaron 'la caída del muro de Wall Street' puede volver a afectar fuertemente a una zona que espera la aplicación y apuesta de la Nación al fortalecimiento del mercado interno argentino y de ese otro mercado, también interno, que es el del Mercosur, como alianza estratégica para un futuro distinto para Suramérica.

La visión que tiene Apyme sobre la crisis de la globalización es menos catastrófica y también menos apocalíptica de la que aparece reflejada masivamente. Sisca habla de la sorpresa que le provocan aquellos a quienes se conoció siempre como 'gurúes' que actuaron defendiendo y cantando loas a los procesos de privatización y a la no intervención del Estado -Miguel Angel Broda, Roque Fernández- y que sean los mismos que por estos días aconsejan cuáles son las recetas a tomar.

Sisca cree además que la situación "no es tan compleja para la Argentina, como se la quiere hacer aparecer" o "estamos mejor parados que en la crisis del 2001 o en otras anteriores, como la de los años '90".

Las pymes venían desde antes del 2007 con problemas de rentabilidad y como producto del aumento de los insumos, que para la industria, surgen de las condiciones que fijan los monopolios extranjeros en la Argentina, o bien se trata de productos importados que aumentaron en una proporción importante. Así lo explica el presidente de Apyme Rosario, Juan José Sisca, que cita como ejemplo el de un material básico, la chapa, que a partir de los 6 milímetros de espesor se importa, y que aumentó 4 veces en dólares desde el plan de convertibilidad a estos días (valía 80 centavos de dólar y trepó a 3.20). Durante el conflicto entre el gobierno y el campo y la explosión de la crisis internacional "hubo una retracción de las ventas en las pymes que tiene más que ver con la desconfianza que con hechos reales...El clima de catástrofe hace que la gente retenga compras porque no sabe qué pasará y si podrá cumplir con los compromisos de pagos". Sisca también menciona algunas de las acciones que comienzan a visualizarse como la posible suspensión que haga la General Motors respecto de 208 de sus trabajadores, la caída de algunas horas extras, del valor adquisitivo del salario por los aumentos en productos y tarifas y las tarjetas de crédito que disminuyeron los plazos de financiación. Son algunas cuestiones que encienden luces amarillas.

-Desde la Apyme ¿cómo consideran que se sale de esta situación ya que usted explica que existe una suerte de armado de una visión de pánico?

-Con más Mercosur, con más Banco del Sur, con una política suramericana para enfrentar el problema que hay en el mundo y no con las viejas recetas de aquellos que decían, Miguel Angel Broda para el caso, que el dólar iba a estar a $ 20 y que ahora vuelven a decirlo, como si ellos no tuvieran parte de culpa de los que nos pasa. De esto se sale con más Estado, con más intervención del Estado en favor de las pequeñas y medianas empresas, en favor de los trabajadores. Se necesitan planes concretos de obra pública, de apoyo al compre local, al nacional, con protección a la industria, con incentivos a quienes más toman empleados. Es decir a una economía dirigida al mercado interno argentino y al propio del Mercosur. Si hubiese una política de subsidio a los créditos, a las industrias, nuestra zona se vería muy favorecida porque es justamente una zona industrial, metalmecánica, con fábricas de calzado y de mano de obra intensiva que hace que en planes como el de la década del '90, la crisis se sintiera más rápido y mucho más profundamente y cuando hay un crecimiento esta es una zona que se levanta con mayor rapidez. La sensibilidad de la región aparece cuando hay políticas de desindustrialización y entonces las caídas son abruptas. Por otra parte, cuando hay medidas de estímulo, la recuperación es buena. Con el sólo enfoque de la sustitución de importaciones y el valor alto del dolar muchas industrias de la región crecieron con velocidad, como la metalmecánica, tomaron mucho personal y eso se vio muy rápido en la economía de la región.

Cuando Sisca formulaba el comentario, la presidenta Cristina Fernández anunciaba el compromiso con la obra pública y la protección del mercado interno, luego de la reunión que mantuvo con representantes de las cámaras empresariales, la Unión Industrial, la Cámara de la Construcción, la Asociación de Bancos de la República Argentina.

El economista Juan Prince, quien es gerente zonal del Banco Credicoop también piensa en el Mercosur y cuando habla de región se refiere a los países que lo integran. En cuanto al desarrollo de la crisis internacional explica que "está aún en pleno desarrollo y no definida su profundidad y extensión, lo que determinará también que lo que se diga ahora tenga validez para la Argentina y para nuestra zona en particular".

Prince brinda algunos datos, 'provisionales' - y también señala la falta de estadísticas confiables-, que dan cuenta de unas 4.300 empresas que tienen, en Rosario, más de 5 empleados y que están ubicadas sobre todo en el plano de los servicios con un 38 por ciento, en la producción con un 12 por ciento, en el comercio mayorista y minorista con un 21 por ciento y en la construcción con un 7 por ciento. En cuanto a la producción los sectores de mayor importancia son los de la producción de alimentos, maquinarias y equipos, prendas de vestir y muebles. Todos estos sectores pueden estar afectados por el tipo de cambio y el crecimiento de las importaciones. También hay 12.000 microempresas rosarinas -son las de menos de 5 empleados-, que van a tener la misma suerte.

Lo que algunos señalan como 'la caída del muro de Wall Street' y una concentrada muestra de histeria financiera, puede proyectarse en la vida de cada uno de los argentinos. Las repercusiones serán en el plano político, económico, social, cultural pero también en lo que se conoce como el sector real de la economía, bienes, servicios, producción. Prince marca que en el sector financiero la consecuencia será un aumento en la tasa de interés, "porque ante la perspectiva de un dólar que sube se requerirá mayor remuneración por los plazos fijos, y habrá créditos más caros y más escasos. Otra de las consecuencias será la baja de competitividad por el dólar más bajo respecto de nuestros vecinos". Así recuerda que las exportaciones de la Argentina al Mercosur son un 20 por ciento y las importaciones de un 32, lo que indica que el comercio bilateral, sobre todo con Brasil, es muy importante.

-¿Cómo será el comportamiento de los principales sectores que hacen a la vida económica de Rosario y de su región más cercana. Todo al calor de las corridas bancarias y las locuras en las bolsas de los países centrales, a partir de la que encarna la génesis en Estados Unidos?

-Entre todos los sectores que tienen importancia en la vida económica de esta región, y también a nivel nacional, se vislumbra la pérdida de dinamismo del sector automotriz -porque tanto Méjico como Brasil que eran destino de las exportaciones argentinas van a importar menos-, y de la construcción, que entre el 2002 y hasta el 2007, fue uno de los sectores más dinámicos, con un crecimiento marcado por una tasa del 22 por ciento. La cuestión se torna bastante negativa porque existe menor precio de los cereales y la soja, -en lugar de los 600 dólares durante el conflicto con el campo, el valor está en 300-, menor crédito, menor obra pública. La construcción que explicó casi el 50 por ciento del crecimiento pierde dinamismo y la industria automotriz, aunque no sea pyme, también tiene influencia en la zona a través de una gama de autopartistas, proveedores y otros que también se van a perjudicar en función de la disminución de las exportaciones y la falta de crédito a mediano plazo para el consumo interno. En realidad la crisis viene desde agosto de 2007 y tiene sus capítulos más incendiarios en los últimos 10 o 15 días.

-¿Puede darse una baja en el nivel de consumo de bienes y servicios?. ¿Qué espera del comportamiento del gobierno nacional?

-Dependerá también de la estrategia que se dé el gobierno nacional porque la provincia tiene escasa incidencia en estas cuestiones macro. Habrá que ver cómo se resuelve la canalización de los subsidios, la calidad del gasto público, el grado de protección de la industria, la política, también de subsidio, o no, de tasas de interés y también qué tipo de pacto o de acuerdo económico-social se logre coincidir o conciliar en función de cuáles serán los actores favorecidos del mismo. Si hay una protección simple de la industria, para paliar la crisis cambiaria, pero no hay una revisión del esquema de precios, lo único que se trasladará será mayor inflación. Cuando el real estaba a 1,56 respecto del dólar, no había una avalancha de exportaciones a Brasil. Los grandes sectores oligopólicos remarcaban y fugaban las divisas al exterior, entonces, ahora, no pueden pedir protección cambiaria sin un compromiso en materia de precios y estabilidad laboral. La intervención pública debe ser inteligente, consensuada y favorecer también el bolsillo de los consumidores. Otra cuestión que en la región se va a notar es la menor rentabilidad del agro, por los precios internacionales de los cereales, y esto tendrá que ver con el consumo de los sectores tanto en la construcción como en materia de servicios, hoteles restaurantes y todas las cuestiones vinculadas a esta franja que son muy importantes en la región.

-¿Usted dice que de esto no se sale a partir de los esfuerzos aislados de los países, sino tratando de llevar adelante una estrategia y consolidar el que puede ser el propio futuro de América latina?

-En esta puja cambiaria podemos perder perspectiva histórica en la consolidación de América latina. Hay que tener presente la potencialidad del Mercosur que es una alianza estratégica en el mediano y largo plazo.

Hay que combinar la inteligencia en cuanto a todo aaquello que sea protección y desarrollo del mercado interno con una mayor institucionalidad y una estrategia conjunta con Brasil y el resto de los socios del Mercosur. Esa es la estrategia competitiva que nos puede dar una diferencia en esta crisis mundial. De esto no se sale con esfuerzos de cada país en forma aislada. Hay sectores que son enemigos del Mercosur, y en esta puja cambiaria, podemos perder perspectiva histórica que hagan a la consolidación de América latina.

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