SOCIEDAD › MAñANA, EL 26 Y EL 27 DE FEBRERO EN LA PLAZA DE VELEZ SARSFIELD Y LARREA, EL CARNAVAL Y CUMPLE DE POCHO.

La mecha de la alegría

El carnaval en Ludueña representa uno de los movimientos comunitarios, artísticos y políticos más significativos y masivos de la ciudad. Un complejo entramado organizativo del que participan múltiples agrupaciones y actores de barrios periféricos.

 Por Juan Pablo Hudson

Una cabeza grande y ovalada reposa sobre la mesa. Causa cierta impresión verla apenas se ingresa en la sala. Un grupo de mujeres la contempla a cierta distancia respetuosa, mientras se limpian las manos con una toalla e intercambian algunas impresiones. Una de ellas se acerca con lentitud, moja algunos retazos de diario en el engrudo, los coloca con paciencia sobre la parte superior izquierda y vuelve a alejarse. Ahora parece más conforme. Al menos sonríe. El resto da muestras de aprobación con un aplauso breve. Llegó el momento de poner a secar al sol la futura cabeza del Momo.

En la vivienda en donde funciona el Bodegón Casa Cultural de Pocho, ubicado en el barrio Ludueña, entran y salen pibes con ladrillos. Los más chicos llevan de a dos, y los adolescentes y adultos se animan con tres o cuatro. Están construyendo el primer piso con el objetivo de montar una sala de grabación y una radio. La fila que lleva los ladrillos se hace lugar entre el grupo de mujeres que prepara la figura del Momo y otro que se dedica a cortar tela para armar la decoración.

Ludueña se prepara para festejar por décimo segundo año consecutivo el Carnaval-Cumple de Pocho los días 25, 26 y 27 de febrero en la Plaza de Velez Sarsfield y Larrea.

"Le encontramos la vuelta para transformar todo ese dolor que teníamos en ese momento, en el 2002, por lo que había sido el asesinato de Pocho en el 2001. Queríamos algo que tuviera que ver con él, con nosotros y el recorrido que habíamos hecho juntos", cuenta Vanesa, una de las tantas jóvenes que forman parte de los grupos y comunidades de base que caracterizan y distinguen históricamente a Ludueña. Pocho Lepratti supo llevar adelante un formidable trabajo con adolescentes y jóvenes hasta su asesinato por parte de la policía durante la sangrienta represión desatada por el gobierno de Carlos Reutemann sobre los sectores populares el 19 y 20 diciembre de 2001. "Al principio nos costaba que los vecinos entendieran por qué festejábamos la muerte de alguien. Entonces era decirles que Pocho vive en cada uno de nosotros y una forma para que no lo asesinen era poder revivir lo que hacíamos con él. Así surgió, entre otras actividades, la idea del carnaval", agrega Vanesa mientras moldea alguna de las futuras partes del Momo.

El Carnaval en Ludueña es una experiencia compleja en la que se entremezclan el trabajo comunitario, las tradiciones de lucha del barrio, la mitología, los afectos y los saberes populares. "Este año está atravesado muy fuerte con lo que está ocurriendo con las muertes de los más pibes y la situación del narcotráfico y cómo ese poder está intentando opacar y hacer mierda nuestro trabajo cotidiano. El eje del 2013 está atravesado también por la muerte muy prematura de una compañera del Comedor San Cayetano: Mercedes Delgado. Es por eso que la consigna es: Carnaval que revive la Mecha de la alegría para encontrarnos con hormigas encendidas. ¡Basta! El fuego somos nosotros. Alta Rebeldía. Ese basta es querer poner un punto final a partir de la denuncia que es tan característica en carnaval. Desde el pedido de encarcelamiento de los responsables políticos que mataron a Pocho y los caídos del 2001, hasta el asesinato de un pibe o la muerte de Mercedes", dice Alejandra. Sobre la relación entre el carnaval y el avance de la violencia, Vanesa afirma: "Acá no soportamos más que nos sigan matando pibes y doñas. Y al que no lo matan, lo tienen los transeros y si no están en cana. Entonces, coincidimos en que el carnaval tiene que tener este eje que nos atraviesa a todos: no queremos ni un pibe menos".

Los sentidos de lo popular

Si bien el carnaval es una expresión popular histórica, también se ha transformado en las últimas décadas en mega eventos impulsados por el mercado e incluso por gobiernos que suelen convertirlos en espectáculo mediático. "El carnaval de Ludueña es expresión y discusión política. Entonces es mucho más difícil que el Estado o una empresa lo quieran cooptar. Porque para nosotros es política. Queremos que la prioridad en el escenario la tenga la gente del barrio, la conducción también, que los talleres estén direccionados a los vecinos. La difusión es básicamente en el barrio", aclara Varón después de tomar agua para aliviarse del calor de la tarde.

Vanesa otorga claves sobre el carácter popular que asume el carnaval: "Para nosotros es el encuentro. El vecino mirando en una reposera la banda de cumbia que ensaya a la vuelta de la casa, encuchándose una chacarera, trayendo sus tortas, sus mates. En noviembre la gente te pregunta qué es lo que va a haber en el próximo carnaval. Los mediodías se hace un guiso, que para nosotros el guiso y el mate es lo fundamental para encontrarse".

La conversación continúa mientras en una mesa un grupo de nenes dibuja en unas hojas. "Una de las comisiones que formamos se llama Barrio y se ocupa del contacto con la gente, con los centros comunitarios, con las organizaciones sociales. Por ejemplo, aseguran que las reuniones organizativas vayan girando, que se hagan en distintos lugares de Ludueña, que todos se sientan parte. Sumar al barrio como protagonista. Lo mismo pasa en el escenario. Entonces, la gente no sólo es protagonista sino actor principal. Eso te garantiza a vos que los vecinos estén, que sean organizadores, que participen y den su punto de vista".

Las primeras reuniones para la organización que incluyen a múltiples organizaciones de Ludueña pero también de otros tantos barrios, comenzaron hacia finales de diciembre e inicios de enero. La magnitud de la movida -se estima entre 1500 y 2000 personas diarias-, sumado al objetivo de construirla en contacto directo con la comunidad, requieren de la división en diversas comisiones. Entre ellas se encuentra la comisión Talleres, que organiza los talleres que se van a poner en marcha durante cada tarde, antes de que se inicien las actividades en el escenario. Para este año se diseñaron siete propuestas: el día 25, entre las 16 y las 18, estarán los talleres de Máscaras, de Educación Popular y de Parto respetado; el martes 26, en el mismo horario, se realizará el taller de Género, cuyo nombre "Mechas encendidas" alude a la vecina y militante Mercedes Delgado, asesinada el pasado 9 de enero en medio de un enfrentamiento entre bandas narcos, el de Música Popular y el de Huerta y comida saludable; finalmente, el miércoles 27, día del cumpleaños de Pocho Lepratti, se llevará a cabo desde las 10 de la mañana el taller de Memoria, llamado "Alimentando la alegría para no olvidar". Se suman la comisión Barrio, Comunicación y Difusión, Remeras, Finanzas y Gestión, Escenario, Alojamiento y Comida, Seguridad Comunitaria, Murga y Balance.

"Hay olor a carnaval desde que arranca el día, A la mañana con pintadas, recorridas, armados, decoración de la plaza. Durante la tarde funcionan los talleres y a las 18 arranca el escenario. En el escenario se vuelcan la expresiones populares que se desarrollan en el año en Ludueña, que son muchas: puede ser cumbia, folklore, hip-hop, breakdance, las murgas, o alguna otra expresión artística", afirma Alejandra y aclara que también participan grupos musicales de otros barrios. En el impasse entre una banda y otra se utilizará el micrófono para leer textos y hablarle a la comunidad.

El Momo y la Moma

Las diferentes partes del Momo se encuentran esparcidas, a medio terminar, a lo largo de la mesa. Las mujeres las construyen con delicadeza y paciencia artesana. Algunos pibes colaboran siguiendo sus instrucciones.

"El Momo creo que es lo más fuerte del carnaval. Es realmente un rito de pasaje para todos nosotros. De alguna u otra manera entramos todos en trance en ese momento, con las expresiones que cada uno trae. Al Momo lo paseamos todos los días por la plaza, se lo acercamos a los vecinos. Es el actor principal. Nosotros es como que empezamos el año con la quema del Momo y no el 31 de diciembre. En ese acto se cierra un ciclo y comienza otro", describe Pía, quien se ocupa de aclarar que en el 2012 se construyó y quemó una Moma. "La decisión de armar una Moma tuvo que ver con la situación de las madres, porque son las madres las que están lidiando con que no hay lugares adonde recurrir cuando los pibes están en situaciones complicadas. El Estado está totalmente ausente. Entonces las mujeres cumplen un rol muy importante. Las mamás son los bordes de toda esta situación porque son sus hijos los que sufren", dice Érica mientras verifica con la mirada lo que está haciendo Felipe, su pequeño hijo que corre en el patio.

Fena también reflexiona sobre la lucha de las mujeres: "Cuando ocurrió lo de Mercedes (Delgado), a los días hubo una movilización por el barrio, a la semana una masiva movilización desde Tribunales a la sede de Gobierno. Algo que hay que reivindicar en esto, sobre todo nosotros los varones, es el protagonismo que ha tomado la mujer. Es la doña, la mamá que con sus hijos ha salido a marchar. Me hace acordar a las Madres de Plaza de Mayo. Las primeras que han salido a denunciar han sido las mujeres, porque los hijos están cayendo en la adicción, en el consumo de muchas cosas, no sólo de sustancias. Ese protagonismo de la mujer en el carnaval se plasma más fuerte todavía".

Érica baja la escalera con la cabeza del Momo después de dejarla secar durante un rato en el primer piso. "El Momo intenta fusionarse en ese fuego que representa el renacer. Ese fundir algo para que vuelva a renacer, para que se transforme aquello que se puso en ese Momo, en ese deseo, en esa tristeza, en esa alegría, para que se potencie algo. Una de las características que intentamos con el Momo es llenarlo de deseos y de los sueños que cada uno quisiera quemar, fundir, para transformarlos en ese fuego", cuenta Alejandra mientras hace lugar en la mesa para continuar el diseño de las facciones que aún resta terminar.

Seguridad colectiva

El avance de los asesinatos vinculados a la narcocriminalidad, con especial énfasis luego de los ataques a militantes en los dos últimos inicios de año, desató una avalancha de opiniones mediáticas en torno a la seguridad pública. Sin embargo, esta problemática ya venía siendo asumida por las organizaciones que impulsan el carnaval. "La seguridad comunitaria es la seguridad del cuidado mutuo. No hay que salir a decir que hay inseguridad sino construir la seguridad nosotros. No es la policía la que te va a cuidar. Nosotros ponemos a treinta compañeros a trabajar en seguridad. Algunos van a mirar hacia el escenario, pero los otros estarán mirando hacia afuera. Entre esas dos miradas tenés que lograr prevenir. Nosotros diferenciamos entre el protagonista y el actor: el actor es el que está en el escenario, pero la gente que está alrededor es la protagonista. Para que esos dos planos funcionen tiene que haber alguien mirando si uno o un grupo puede causar algún quilombo. Para que no pase eso, tiene que haber compañeros que no estén trabajando en otra cosa, que estén girando dentro de la plaza, fuera de la plaza, acompañando a la gente a las paradas de colectivos. Viene mucha gente de afuera de Rosario, entonces tratamos de tener un control en cuanto a quiénes son y la cantidad que llega". Así describe Varón alguna de las premisas surgidas en la comisión de Seguridad Comunitaria.

Fena también participa de ese espacio: "Desde arriba del escenario, vamos compartir lo que nosotros entendemos por seguridad con la gente. Con los que vienen de afuera, se hace el trabajo de juntarlos en algún momento y explicarles lo que venimos laburando en seguridad y que en este carnaval hay cosas que no se pueden hacer. Dentro del predio central no se puede tomar alcohol ni drogas. Querés tomarte una cerveza, andate a la esquina u otro lado, pero no dentro de la plaza, porque ya hemos tenido problemas". Varón agrega: "Es importante ir charlando con la gente, de cómo viene el carnaval, matear con ellos. Eso te permite entrar en otra relación y saber cuál es la sensación que está causando el carnaval. Porque esas sensaciones a la hora de armarse algún problema tiene mucho que ver. La gente del barrio que habitualmente puede armar quilombo, está trabajando con nosotros. Tenemos que trabajar junto a ellos la seguridad. Los incorporamos para que puedan entender algunas de estas lógicas. A pibes que consumen, poder decirles: vos estás acá y necesitamos que vos puedas controlar a tu hermano que está en cualquiera".

Cada uno de los presentes destaca el trabajo diario, en red, que desarrollan las organizaciones de base en Ludueña. Dinámicas comunitarias y políticas que luchan contra el avance de las lógicas más cruentas de la zona. Ese trabajo de hormiga que impulsó Pocho Lepratti y que aún predica el incansable Padre Edgardo Montaldo.

Se habla de Ludueña y de los barrios periféricos como verdaderas tierras de nadie. Pía afirma: "No, no, no es tierra de nadie, es tierra de alguien. Y ese alguien somos nosotros y nosotros tenemos todo esto para decir en el carnaval".

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Los "cabezudos" del carnaval, una postal típica de estas movidas.
 
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