SOCIEDAD › DECLARARáN A GUILLERMO KEHOE CIUDADANO DISTINGUIDO COMO DEFENSOR DE LA LIBERTAD

El abogado que sufría la injusticia

A cincuenta años de la muerte del militante comunista, que falleció el 6 de mayo de 1964, después de agonizar durante meses por un disparo en un atentado de un militante del grupo nacionalista Tacuara, se realizarán homenajes en su memoria.

Un disparo en el ojo terminó con la vida de Guillermo Kehoe, que agonizó durante meses y murió el 6 de mayo de 1964. Abogado, siempre dispuesto para defender a presos políticos y los derechos laborales, militante del Partido Comunista, Kehoe será homenajeado el martes, a las 10, en el Concejo Municipal de Rosario. Lo declararán post mortem Ciudadano Distinguido como defensor de la libertad a partir de un proyecto de ordenanza de los concejales del Frente para la Victoria Norma López y Roberto Sukerman. El atentado fue el 26 de febrero de 1964, cuando Telmo Galarza disparó contra Kehoe y otro destacado abogado comunista, Alberto Trumper, quien recibió disparos en el antebrazo y en la ingle, pero sobrevivió.

"Luminoso y azul como tus ojos, se acerca el porvenir con que soñaste./ Abogado del pueblo y de la espiga. Anunciador veraz del sol que viene", dice el poema de Alfredo Varela dedicado a Kehoe. Lindolfo Bertinat militó con Kehoe y forma parte de la Comisión de Homenaje. Lo recuerda con emoción, se nota que lo admiraba. "Se dedicó al derecho laboral porque quería defender a los trabajadores, y también se especializó en la defensa de las libertades públicas, como se decía entonces, que ahora se conocen como derechos humanos", dijo Bertinat. En 1948, Kehoe fundó la sede de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre en Rosario.

"Se caracterizaba por una gran sensibilidad ante cualquier injusticia. Sus demandas no estaban tan fundamentadas en la jurisprudencia, sino en la descripción de los hechos, siempre quería convencer a los jueces de la injusticia cometida y a veces se iba de boca, hablaba de patrones explotadores. Los jueces por ahí le llamaban la atención", recordó Bertinat.

El atentado que terminó con la vida de Kehoe tuvo su origen dos días antes, el 24 de febrero de 1964, cuando la CGT de Rosario, en un proceso de unidad. El secretario general era Héctor Quagliaro y Carlos César Granollers, comunista, conducción del Sindicato de Locutores, integraba la comisión directiva. "El acto era parte del proceso de acercamiento entre peronistas y comunistas, que ha tenido épocas magníficas y otras muy malas", dijo Bertinat.

El acto en Cerveceros tuvo un final trágico. "Ese proceso de acercamiento no lo podía soportar la derecha. El Grupo Tacuara irrumpió en el Sindicato, disparó hacia donde estaban los comunistas, y se produjo un tiroteo, en el que mueren tres integrantes de Tacuara, y caen nueve heridos, de ambos grupos", relató Bertinat, que ya era militante comunista entonces, y recuerda a los abogados de la época con los ojos de un joven que admiraba a sus referentes.

Dos días después, Galarza, que era el yerno de una de las personas asesinadas en Cerveceros, disparó contra Kehoe y Trumper en la puerta de los Tribunales Provinciales, que entonces funcionaban frente a la plaza San Martín, donde ahora está la Facultad de Derecho.

En 1955, cuando cayó metieron presos a unos 60 militantes comunistas por volantear contra los bombardeos en plaza de Mayo, Kehoe cayó detenido. Lo torturaron salvajemente, pero él se reía. Eso enardeció al torturador, Federico Lozón hijo. En ese mismo grupo de detenidos estaba Juan Ingalinella, el médico de la zona sur que fue asesinado en la tortura. "Tras el crimen, los dejaron a todos en libertad. La actitud de Kehoe era tan valiente que al otro día, él se presentó a la misma Jefatura para llevar un habeas corpus por Ingalinella", relató el integrante de la Comisión de Homenaje.

Bertinat desgrana anécdotas de Kehoe. "Cuando caía una persona detenida por cuestiones políticas, en el acto llevaba el recurso de habeas corpus. Me consta porque lo he acompañado. Más de una vez llegaba al mismo tiempo que el detenido", recordó. Era "muy alegre" y siempre se comprometía con lo que consideraba una injusticia. "Ahí salía él con su Vespa, y más tarde con su Citroen 2CV, a defender lo que le parecía necesario. Su profesión era la militancia, al igual que sus colegas comunistas Trumper y Alberto Jaime. Jamás cobraron un peso por los presos políticos, si acaso, alguno les llevaba un pollo", recordó.

Y refirió la anécdota de un operativo municipal contra verduleros que vendían fruta en una plaza, que Kehoe presenció por azar. Se involucró para impedir que les incautaron la mercadería y terminó preso junto al verdulero. "Pero ustede es una personalidad, cómo se va a rebajar a caer preso con este hombre", le dijo el comisario entonces. "Donde había alguna injusticia él estaba, siempre", aseguró Bertinat. Kehoe era un hombre alto, de gran salud. Nadaba a través del río Paraná, ida y vuelta. Tenía 50 años cuando recibió el disparo.

Tras el atentado del 26 de febrero de 1964, Kehoe fue internado en el sanatorio Británico, donde falleció el 6 de mayo. Por eso, el acto se realizará este martes, en los Tribunales. Los oradores serán Bertinat, uno de los concejales autores de la ordenanza; el secretario general del PCA, Patricio Echegaray y Sonia Kehoe, hija del abogado asesinado.

Más tarde, a las 12, en la Plaza del Foro, frente a los tribunales, el homenaje se ampliará a los tres abogados que militaron en el Partido Comunista, y que bregaron por los derechos humanos, o las libertades públicas, como se decía entonces. Descubrirán placas conmemorativas de Guillermo Kehoe, Adolfo Trumper y Alberto Jaime. Coordinará la ceremonia Marta Felperín, siendo oradores; Vildor Garavelli, por la Comisión de Homenaje y Jorge Elizondo, por la Asociación de abogados laboralistas.

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Kehoe tenía 50 años cuando falleció producto de un atentado.
 
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