OPINION › SIETE DIAS EN LA CIUDAD

Todos con el lápiz en la mano

Es época de presupuestos y discusión de partidas. Los municipios le piden a las provincias y éstas a la Nación. Las mismas acusaciones que se le hacen al gobierno central desde los estados provinciales, se reproducen al interior de esos territorios. Las pugnas salariales de los estatales y de los ministros por acrecentar sus propias partidas.

 Por Leo Ricciardino

Es época para hablar de números. En todos los niveles de gobierno están embarcados lapicera en mano , en repartir, retraer, discutir, retener, recortar y expandir fondos propios o coparticipados. Y es que es época de presupuestos para el año próximo y -se sabe es buena oportunidad para reclamar más dinero. Aunque casi siempre los pedidos caigan en saco roto. En estos casos, y contrariamente a lo que pueda pensarse, las matemáticas importan poco y nada. Porque está claro que en este marco los números están gobernados por la política. Dependerá entonces desde dónde se los mire y quién los mire.

Por ejemplo. En Santa Fe, el ministro de Salud Miguel Cappiello ya adelantó que lo que le dará su par de Economía Angel Sciara, será poco e insuficiente. Por otro lado, el propio ministro ha declarado en oportunidad de conflictos gremiales del área que no tenía los fondos suficientes para alguna recomposición salarial. A su vez, Sciara sostuvo que si le hacía caso a cada uno de los ministros en sus pedidos, se excedía en unos 5 mil millones de pesos del presupuesto que se había pensando, que -dicho sea de paso contiene un déficit de 1.100 millones de pesos.

La misma explicación se les dio a los docentes en la paritaria para negarles un incremento de sueldo. "No hay plata". La frase es la misma, curioso sería que un día un ministro de Educación en acuerdo con el de Economía, los llamaran a los maestros para decirles: "Muchachos y muchachas, acá nos están sobrando unos pesitos. ¿Qué les parece si les damos un aumento de sueldo?". Tal cosa no existe. Nadie regala nada y lo que se consigue hay que arrancarlo como concesión. Lo saben los maestros. Lo saben todos los trabajadores, estatales o privados. Por eso desde Amsafé respondieron que si el gobierno no tiene plata, "los maestros tampoco". Apenas si Don Carlos -el de la publicidad de la Afip llega a sortear su auto usado después de ganar el 0km con las facturas que envió al organismo. Hasta ahí nomás, y ya es parte de la ficción casi.

Pero así como los docentes le reclaman a la ministra, y los ministros le reclaman a Sciara más dinero; el propio responsable de la Hacienda provincial le reclama a la Nación. En ese marco, esta semana se escucharon las críticas de los diputados y senadores santafesinos del socialismo y el peronismo disidente. Todos coincidieron en señalar la postergación a la que se sometía a Santa Fe y a las otras provincias, a la hora de distribuir los fondos. Dijeron: La Nación se queda con el 75 por ciento por ciento de los ingresos y sólo coparticipa el resto violando incluso las normas vigentes. Es cierto, pero si uno mira lo que pasó con el Fondo Sojero en Santa Fe por el que el año próximo percibirá unos 565 millones de pesos; es también el Ejecutivo provincial el que se queda con el 70 por ciento del dinero y sólo distribuye el 30 por ciento entre los municipios y comunas cuando éstos estaban reclamando un reparto fifty fifty. Bueno, tal cosa tampoco existe. Nadie resigna fondos porque significa resignar también poder, no sólo dinero.

Desde el oficialismo, los diputados Agustín Rossi y Gustavo Marconato explicaron que en realidad, Santa Fe va a recibir más dinero que el año pasado. Y no están mintiendo, sólo mirando los números desde otro lado. En este caso, desde el lado de las obras que la Nación financiará en territorio santafesino. Pero es lo mismo que pueden decirle los municipios y comunas al gobierno provincial: Dame el dinero, las obras me las hago yo solito. De ninguna manera, sin dinero para obras Nación y provincia se quedarían sin elementos para llevar adelante su gestión de gobierno. Llegado este punto, nadie cede nada. Eso sí, todos reclaman.

Se bate mucho el parche con esta cuestión de que el gobierno nacional quiere doblegar a las provincias, ponerlas de rodillas, se dice. Lo curioso es que esta frase se puede atribuir a las gestiones de las últimas décadas. Porque los peronistas disidentes que vociferaban cosas por el estilo el sábado en el acto en Obras Sanitarias en Buenos Aires; suscribieron los pactos fiscales de la década del '90 que no precisamente fueron una panacea para los estados provinciales que muchos de ellos gobernaban, incluida la provincia de Santa Fe. Entonces, como diría Adrián Paenza: "¿Matemática, estás ahí?".

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