OPINION › LO REAL SIN LEY EN EL CASO DE MARITA VERON

Un nombre para repetir

 Por Elvira María Dianno*

El fallo de Tucumán, ciudad emblemática de la Argentina, cuna de la Independencia, puede marcar un antes y un después en un tiempo en el que lo imparable de las pulsiones desreguladas y la regulación simbólica de la pulsión de muerte luchan una batalla desigual por encontrar un marco simbólico para atávicas ferocidades donde el horror de los campos de exterminio se cuela entre las sábanas del poder.

Doblegar, humillar, exterminar, someter ¿a quiénes? No son sólo los derechos de algunas mujeres los que están en juego.

La lucha de una mujer para encontrar a su hija secuestrada por las mafias de la "trata de blancas" -eufemismo del negocio que trafica mujeres y niños para el comercio sexual y el narcotráfico en el mundo- ha conseguido -pese al revés judicial que absolvió a todos los imputados- la adhesión hasta de las mujeres más emblemáticas de la 1ª potencia de Occidente. Michele Obama e Hillary Clinton hacen llegar su solidaridad a Susana Trimarco -"madre coraje" dicen los medios españoles- quien además estuvo apoyada públicamente por la presidenta Cristina Fernández.

"La profesión más antigua del mundo ha existido siempre y seguirá existiendo", dicen los corrillos del poder y de las sobremesas de la burguesía. Claro que sí, como el discurso invencible del amo.

Sin embargo no se trata de la prostitución, ni de los goces sexuales prohibidos en la victoriana época de Freud, exaltados y avalados mediáticamente en la era de la hipermodernidad, la era de los goces al cenit, estos también.

Se trata del último horror, el de la desaparición forzada de personas y el de la desaparición de las leyes.

El fallo esperado era otro: alguna condena, algún semblante. Sin embargo este era el fallo esperable: lo real sin ley

En su maravilloso opúsculo Indignaos -origen del movimiento Indignados- Sthéphane Hessel, un judío alemán nacionalizado francés, de más de 90 años, sobreviviente del Holocausto y de los miembros de la Resistencia que redactaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948, llama a los jóvenes a defender los derechos y las conquistas logradas. Cabe recordar que del holocausto y el extermino se sobrevivió con una arquitectura legal que aún hoy tarda en ser internacional y falla en su aplicación en todos los rincones del planeta. Esto también es lo esperable. Ni la rigidez de la Ley de los autoritarismos ni el sin leyes del abismo.

Al final de su ínfimo y enorme manifiesto dice "Crear es resistir, resistir es crear". Podríamos decir: resistencia a la uniformidad, al borramiento de la subjetividad, entonces cabe también recordar la posición tomada con motivo de la desaparición forzada de Rafah Nashed, psicoanalista siria desaparecida en el 2011 bajo el régimen local y liberada por la presión internacional que se ejerció en ese momento.

Entonces Graciela Brodsky decía, en el Fórum des Femmes de París, "Rafah Nashed, ese nombre debe repetirse". Cuando alguien es sacado de circulación, cuando no dispone de su cuerpo para ir y venir, o para hacer el amor, o para tomar un avión y visitar a su hija, entonces sólo dispone de su nombre. Y ese nombre, transportado por otros, corriendo de boca en boca, es lo único que asegura que uno siga en este mundo. Mientras el nombre de Rafah Nashed circule, mientras lo pronunciemos, lo escribamos, ella tendrá la única libertad que le queda, y el psicoanálisis seguirá impidiendo que las cosas vayan a parar derechito a lo peor". Entonces, hoy, el nombre de Marita Verón debería repetirse.

*Miembro EOL Sección Santa Fe-AMP.

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