CIUDAD › ACERCAMIENTO A ALTERNADORAS

Propuesta de empleo

 Por Sonia Tessa

El Instituto Municipal de la Mujer comenzó hace tres meses una convocatoria a las alternadoras de los cabarets y whiskerías habilitados por la ordenanza vigente en Rosario, que debían registrar su contrato laboral. En total, entrevistaron a 42 mujeres, que fueron llegando en el último mes y medio pese a las dilaciones y excusas de los dueños de esos locales. En Rosario existen seis locales registrados: El Palacio Berlusconi, La Rosa, El Caburé, Las Vegas, La Brújula y Nantué. "Fue complicado contactarlas, llevó un mes y medio hasta que empezaron a venir con cierta fluidez. A medida que empezaron a venir, ellas mismas fueron viendo que era un lugar amigable y se fueron comentando", contó ayer Andrea Travaini, directora del Instituto, sobre el trabajo que realizan en conjunto con la Dirección de Inspección de la Municipalidad.

Travaini subrayó que realizaron un taller sobre derechos de las mujeres, al que invitaron a las 42, y participaron 15. Al finalizar la actividad, les propusieron participar de un programa de capacitación en oficios con una beca estímulo, que a todas les interesó. La dirección de Empleo participó de la actividad, y será la encargada de realizar entrevistas para identificar el perfil laboral de cada una de las alternadoras. El paso siguiente será incorporarlas en alguna capacitación en oficios, en un cruce con las demandas del mercado laboral. Mientras hagan el curso, recibirán una beca estímulo, sin exigencia de abandonar su actividad actual.

"Podemos identificar dos grandes grupos, un segmento que podríamos llamar más "VIP", con mayores ingresos económicos y también recursos simbólicos, que son las que manifiestan que eligen esta actividad, y otro de mujeres muy vulnerables, que manifiestan no haber tenido ninguna posibilidad de nada", describió Travaini. A tal punto que una de ellas contó que muchas veces llegaba a trabajar sin dinero, y sólo podía pagar el pasaje de vuelta en colectivo si tenía algún ingreso económico. En una de esas ocasiones, una compañera le prestó 30 pesos para que tuviera dinero para llevar a su casa. Un dato curioso es que muchas mujeres que trabajan en el mismo cabaret no se conocen entre sí, ya que no lo hacen los mismos días de la semana. Una forma de mantenerlas aisladas.

En el marco de la discusión por la ley para cerrar los prostíbulos encubiertos en cabarets, whiskerías y otras denominaciones, Travaini se mostró escéptica sobre su efectividad: "Si el cierre no viene acompañado de un abanico de opciones para que las mujeres puedan elegir otra cosa, y una política claramente dirigida a terminar con la actividad ilegal, no le veo el efecto". Ayer al mediodía, parecía que el proyecto se convertiría en ley esta semana, algo que no ocurrirá. En cambio, Travaíni ponderó el vínculo que pudieron establecer con las alternadoras, y consideró que "Rosario tiene un control sobre lo habilitado, pero la proporción de lo no habilitado es mucho mayor, por eso es importante mantener y profundizar los controles que están realizando los organismos anti trata".

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