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Jueves, 12 de septiembre de 2013

OPINIóN

El bienestar nacional

 Por Marcos Cleri

Hubo gobiernos que ajustaron sobre el hambre y el bienestar de nuestro pueblo para poder cumplir con los acreedores externos. Ellos eran la prioridad de esos gobiernos. Nuestro gobierno piensa primero en el bienestar nacional, sabiendo que sólo es posible cumplir cuando nos permiten crecer. La cuestión del endeudamiento externo es una problemática estratégica que se arrastra históricamente como un flagelo, no sólo de nuestro país, sino de toda América Latina.

Sabemos que la deuda externa fue una pesada herencia que dejaron las dictaduras militares a las frágiles democracias latinoamericanas; y sin un Estado fuerte, capaz de hacer frente a las poderosas corporaciones financieras internacionales en sociedad con grupos económicos locales, fue imposible pensar una solución a esta cuestión y el problema de la deuda externa nacional se fue agravando gobierno tras gobierno hasta el default de 2001.

Durante los años 90 se arrastró el problema del endeudamiento y se agravó con el sobreendeudamiento acompañado con un escaso crecimiento económico. Esas eran las recetas neoliberales que nos imponían desde los países centrales: pagar con más deuda a cambio de ajustes y condicionamientos externos a nuestra economía. La orden constante siempre fue "paguen para que puedan crecer".

Sin embargo, gracias a la convicción y patriotismo del ex presidente Néstor Kirchner se impuso el cambio de ese paradigma expresando al mundo que se necesitaba "crecer para poder pagar", dado que, como él mismo lo sostuvo en la Asamblea de las Naciones Unidas en septiembre de 2003, "los muertos no pagan deudas".

Es así que desde 2003 en adelante comienza la política de desendeudamiento y en particular el desendeudamiento de la Argentina en moneda extranjera y con el sector privado. Y, en ese marco, el papel preponderante que tuvieron los canjes de 2005 y de 2010, que en definitiva y muy claramente nos permitieron que la deuda con el sector privado dejara de ser un condicionante para el desarrollo de la Argentina.

Los tenedores que no ingresaron a los canjes en el 2005 ni en 2010, no lo hicieron porque "no pudieron" sino porque su negocio no es ingresar a las reestructuraciones de deudas; su negocio es esperar que terminen esas reestructuraciones de deudas para comprar instrumentos que valen centavos para demandar al deudor y buscar ganancias mejores que quienes participaron. De ellos hablamos cuando hablamos de los fondos buitres.

* Diputado nacional del Frente para la Victoria por Santa Fe.

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