OPINION › SIETE DIAS EN LA CIUDAD.

Entre la urna y el paradigma

Algo dejaron los debates provinciales y locales de cara a las primarias del domingo próximo. Los proyectos para la inseguridad, pero también los cambios de paradigma en la obra pública y los servicios. Desde las cloacas para todo el mundo hasta un Estado dispuesto a financiar todo el transporte.

 Por Leo Ricciardino

La provincia y la ciudad necesitan un cambio. Si es o no de signo político, lo dirán los votantes en las próximas elecciones, pero si algo positivo puso al descubierto el debate político intenso de todos estos días, es que es necesario avanzar. Santa Fe y Rosario necesitan salir del letargo que les impuso una violencia inesperada y, sobre todo, necesitan proyectar cambios de paradigmas que han comenzado a operar muy tímidamente y que deben consolidarse.

No se puede decir que no se dio a nivel provincial y local un debate político intenso y bastante fructífero en estos días. Salvo aquellos candidatos que confían sólo en su sonrisa y la llegada con la gente; el resto o tuvo que salir a defender lo hecho hasta aquí o bien debió explayarse sobre los planes inmediatos sobre las problemáticas que más interesan a la gente.

Seguridad consumió la mayor cantidad de minutos en las radios y la televisión y centimetraje en los diarios; pero al menos expuso las ideas concretas (y también hubo de las otras) respecto de cómo debe ser la policía que viene y también cómo serán las políticas públicas que acompañen con inclusión una idea de esmerilar por lo menos la desigualdad, que es el remedio más efectivo contra la delincuencia.

Están los defensores de la Policía Municipal y están aquellos que sostienen que es inviable que los municipios tomen en sus manos semejante responsabilidad. Expusieron largamente aquellos que se inclinan por varias divisiones policiales y los que insisten en que "la policía es una sola" y hay que "conducirla" desde el poder político.

El propio gobernador Antonio Bonfatti, con la lógica intransferible de los que gobiernan, recordó que la gente debe entender que más seguridad implica más recursos. Y que por primera vez en el presupuesto pasado los recursos para seguridad se colocaron en segundo lugar entre las partidas más destacadas. Felizmente, el primer lugar sigue siendo para la educación. También habría que recordar que los maravillosos días de la Gendarmería y la Prefectura saturando los barrios de Rosario, demandaban la friolera de 1 millón de pesos diarios. Sin exagerar.

Esas son también las lógicas de cambio de paradigmas que se han ido sucediendo. La intendenta Mónica Fein se anima a decir que su gestión estuvo signada por "la más ambiciosa inversión en infraestructura barrial que se recuerde en la ciudad". Pero en realidad se refiere a una sola cosa: La inversión provincial en materia de obras cloacales aceleró de 30 años a 3 años la posibilidad de que la totalidad de la ciudad cuente con ese servicio. Y se logró de una sola manera: Poniendo la plata toda junta. Lo mismo para la Empresa Provincial de la Energía que no sabía cómo afrontar la crisis energética y salía a pedir que suban de temperatura a los aires o no dejen las puertas abiertas de los comercios refrigerados o contaban los directivos de la empresa la cantidad de splits que se vendían cada año. Todo terminó de la forma que debía terminar: La EPE entendió que si años atrás invertía 400 millones por año, ahora esa cifra sólo alcanzaba para subsanar los problemas más graves de algunas zonas de Rosario. Apareció el dinero y de su mano las soluciones. Este verano que reniega para irse fue mucho más benévolo en cuanto a los cortes de luz que el pasado. Ser un año electoral también ayuda muchísimo, para aquellos que odian estos años porque escuchan permanentemente a los políticos por los medios. Sepan también que sus vidas cambian en estos años, mejoran un poquito al menos.

Lo mismo pasa con el Transporte Urbano de Pasajeros en la ciudad de Rosario. La próxima discusión que se dará en el Concejo, ya no pasará tanto por las troncales, los coches articulados, los recorridos barriales y los carriles exclusivos; sino por la pregunta del millón: ¿Quién financia el servicio de transporte? Y ahí cabe una sola respuesta: El Estado, en todos sus niveles. El boleto hoy está partido en tres. Una parte la solventa la Nación, la otra la Municipalidad y la tercera el bolsillo del usuario. La provincia recién ahora comenzará a participar tímidamente con un fondo compensador derivado de tomar una porción del Impuesto a los Sellos. Por más resistencia que ponga Bonfatti a la cuestión, la provincia terminará participando más activamente. Es la única forma de tener un servicio eficiente y tentador para que más y más usuarios se animen a abordarlo.

La aventura de la restauración del tren Rosario Retiro cuesta 2.500 millones de pesos. Bienvenidas las aspiraciones presidenciales de Florencio Randazzo entonces. Los cambios de paradigmas, desde la época que los trenes hacían "perder" dinero al Estado; hasta el momento actual en el que se comprende que el Estado debe "invertir" en sus trenes.

Los empresarios que pregonan la anulación de las retenciones agropecuarias y la abolición de las paritarias, deberán comprender un día que son beneficiarios de una sociedad que si sigue extremando sus asimetrías será cada vez más violenta, peligrosa e imposible de allanar el terreno para cualquier inversión. Esos mismos empresarios deben saber ahora que para sacar sus producciones se necesitan rutas y que la provincia de Santa Fe tiene mil kilómetros de rutas de su jurisdicción y que cada kilómetro nuevo que hunde la abundancia de camiones producto de un país no planificado y que ha arrasado con sus trenes; le cuesta al Estado 10 millones de pesos. Cien kilómetros es igual a mil millones. Por eso los impuestos deben cobrarse y el Estado debe reinvertir. Las cifras parecen altas, pero no muchos saben que el presupuesto de la provincia de Santa Fe trepa a los 80 mil millones de pesos. Es un número, aún para una provincia grande como esta. Que, como le gusta decir al candidato del Frente Justicialista Omar Perotti, "es más grande que Paraguay o que Uruguay".

Tras la gran discusión en torno de la inseguridad, comenzaron a aparecer ideas sobre la producción y el empleo. Allí Miguel Lifschitz entendió que debía avanzar en un terreno que parece hegemonizado por los principales hombres del peronismo que recorren la provincia de la mano de las inversiones nacionales. También la intendenta Fein propone volver a seducir a las industrias rosarinas que se han diseminado por los alrededores de la ciudad, reconociendo en parte que las urgencias de la política y la gestión quizás no se puso demasiado el acento en estos aspectos que también hacen a la impronta, la historia y el pasado de una ciudad industrial cada vez más reconvertida hacia el comercio y los servicios.

Como se ve, cada elección deja algo más allá de los ganadores o perdedores. Sino que aporta un sedimento para pensar en serio que hay quienes pueden hacernos avanzar y otros que operan como un freno o retroceso a esas ambiciones legítimas para una ciudad grande en una provincia enorme.

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Imagen: Andrés Macera
 
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