CIUDAD › CEREMONIA DE PLANTACIóN DE áRBOLES EN EL BOSQUE DEL PARQUE SCALABRINI ORTIZ.

La memoria creciendo sana y fuerte

El acto en el Bosque de la Memoria para recordar a las víctimas de la dictadura ya es una tradición en Rosario. Ayer, la ceremonia se renovó con muchas personas que tomaron una pala y ayudaron a echar la tierra para plantar los Ginkgo Biloba.

 Por Claudio Socolsky

En un acto realizado ayer en el Bosque de la Memoria, en el Parque Scalabrini Ortiz, el intendente Miguel Lifschitz junto a legisladores y funcionarios municipales y provinciales, organismos de derechos humanos, familiares y sobrevivientes, participaron de la ceremonia de plantación de árboles en memoria de los desaparecidos y asesinados por el terrorismo de Estado. Los funcionarios entregaron a las Madres y Abuelas de la Plaza 25 de Mayo seis retoños como símbolo de vida y esperanza. Al término del acto, Lifschitz dijo que "las palabras del director del Museo de la Memoria, Rubén Chababo, y también de una de las Madres de la Plaza 25 de Mayo, Chiche Masa, fueron muy sentidas; recordando los hechos que ocurrieron a partir del 24 de marzo de 1976 y sus consecuencias. Fundamentalmente, creo que lo que nos emociona es la capacidad de seguir manteniendo alta la esperanza que tienen las Madres, las Abuelas, y que de alguna manera se refleja en este acto donde vamos a plantar seis retoños para seguir enriqueciendo este Bosque de la Memoria".

El Ginkgo Biloba es un árbol milenario, originario de China, que quedó carbonizado después de caer la bomba atómica en Hiroshima, y poco tiempo después comenzó a brotar, por lo que es considerado como portador de esperanza. Como un verdadero símbolo, muchas de las personas que participaron ayer del acto en el Bosque de la Memoria para recordar a las víctimas de la dictadura, tomaron una pala y ayudaron a echar la tierra que los contiene y los ayudará a crecer.

Minutos antes, los participantes ocuparon sus lugares debajo de una carpa para recordar un nuevo aniversario del golpe militar. El director del Museo de la Memoria, Rubén Chababo, indicó que "hace ya años que aquí nos reunimos para tributar nuestro homenaje más sentido a los que fueron asesinados y desaparecidos por el terror estatal. Estas ceremonias cumplen a su vez el objetivo de acompañar a sus familiares y amigos, a los sobrevivientes, haciéndoles saber que no están solos, y que hay quienes pensamos que no hay forma de vivir dignamente si no hay memoria reparatoria por el dolor causado".

Chababo destacó además que "cada año que transcurre, esta fecha se resignifica. El 24 de marzo de 1976 va cobrando nuevos sentidos con el paso del tiempo. Hubo aniversario del golpe marcados por la indiferencia y el olvido, y otros sostenidos más fuertemente en la conciencia de la importancia que tiene para nuestra sociedad la defensa de la democracia. Este aniversario, en especial, tiene rasgos diferenciales para los que habitamos esta provincia. Estamos a un paso de la realización de los juicios a los perpetradores, a un paso de que la justicia empiece a echar luz sobre el pasado, luego de tantos años de espera. Por eso, en este acto, queremos enunciar nuestro acompañamiento a todos aquellos que declararán como testigos; así como abogados y jueces que serán los encargados de escuchar testimonios e impartir justicia".

Para el director del Museo de la Memoria, "nunca antes, como en estos 25 años de democracia, la palabra muerte ha vuelto a instalarse en el vocabulario cotidiano de la sociedad. Este 24 de marzo nos encuentra increíblemente atravesados por el intento de instalar un debate innecesario y absurdo; un debate acerca de si es necesario apelar a la pena capital como forma de dirimir los conflictos sociales. Este debate, a su vez, ha hecho audibles ideas y conceptos sobre la dignidad humana que deberían avergonzarnos como especie. Es necesario, que en días como estos, dedicados a conmemorar la dimensión de una de las más terribles masacres cometidas por el Estado, no cedamos en nuestro esfuerzo de hacer que el concepto de derechos humanos sea desmerecido y sospechado; en un país donde buena parte de los medios parece decidida a hacernos creer que la única opción que nos queda es apelar a la muerte como fuerte de castigo. Actos como estos debieran servirnos para hacer conocer nuestro no consentimiento con esa opción ligada a la barbarie".

Por su parte, Chiche Masa, una de las Madres de la Plaza 25 de Mayo presentes en el acto, señaló que "en los últimos días, las Madres hemos dado una muestra de resistencia física y afectiva enorme, porque en cada acto que tuvimos que participar, eran emociones nuevas, distintas, profundas y sentidas". Chiche recordó en su discurso a dos madres "que perdimos el año pasado: Nelma Jalil y Darwinia Gallichio, dos luchadoras que físicamente no están con nosotros, pero sí lo están en nuestro recuerdo, y permanecerán siempre en las rondas y en los lugares que las Madres estemos, actuemos, charlemos".

Masa expresó que "a 33 años del golpe militar del 24 de marzo de 1976, las Madres seguimos firmes en nuestra lucha por conocer la verdad histórica, pidiendo juicio y castigo a los culpables, sabiendo que el mejor de los tributos es seguir en pie, manteniendo con dignidad en la memoria la presencia de nuestros hijos desaparecidos o asesinados por los genocidas. Ellos entregaron generosamente sus vidas luchando por una Patria mejor, por educación, salud, trabajo, solidaridad, paz, para una vida digna; aún hoy, una utopía".

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"Nos emociona es la capacidad de seguir manteniendo alta la esperanza que tienen las Madres y las Abuelas", dijo Lifschitz.
 
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