CIUDAD › CUATRO SACERDOTES PLANTEAN POSICIONES DIFERENTES A LA JERARQUIA

Las otras voces de la iglesia

Daniel Siñieriz, Edgardo Montaldo, Claudio Castricone y Néstor Negri han optado por los pobres. Convocados por Rosario/12, responden sobre la muerte digna, despenalización del aborto, identidad de género y matrimonio igualitario.

 Por Pablo Fornero

Otras voces. Cuatro sacerdotes, acostumbrados a caminar por el barro de los sectores más marginales, se prestan a discutir temas de agenda que incomodan a la cúpula eclesiástica. Muerte digna, ley de identidad de género, despenalización del aborto y matrimonio igualitario, en la palabra de los curas Edgardo Montaldo, Daniel Siñeriz, Néstor Negri y Claudio Castricone. Una mirada diferente, al costado del camino de los cánones de la Iglesia. Como la de Montaldo, que no cree que penar la práctica del aborto asegure una solución de fondo al flagelo de las madres jóvenes con falta de educación sexual. O como Siñeriz, quién levanta la bandera de las minorías y afirma: "Más que nunca hay que atender el derecho de las personas que están siendo, todavía hoy, puestas de lado".

Varios son los proyectos de ley referidos a lo que se entiende como muerte digna que esperan ser debatidos en el Congreso Nacional. Se habla de medidas que "permitan un adecuado tratamiento de las condiciones, derechos de los pacientes y deberes de los profesionales de la salud". Rosario/12 recabó el testimonio de un grupo de curas que se mostraron a favor de la sanción de una iniciativa legislativa de este tipo. "Estoy en contra de la eutanasia, es apresurar y provocar la muerte", señaló Castricone, pero en el caso de las personas que sólo están sosteniendo su vida en condiciones artificiales, el cura acompaña el proyecto porque esa práctica "no es manera de mantener una vida".

Por su parte, Siñeriz, de la parroquia de San Joaquín y Santa Ana ubicada en Nuevo Alberdi Oeste, afirma que la "enseñanza" de la Iglesia "es que no hay obligación de utilizar recursos extraordinarios para mantener una vida que ya no tiene retorno". El cura entiende que "toda" forma de interrupción de la vida, ya sea al comienzo o al final, "es algo muy delicado" debido a que "es una decisión en la que se implican muchas cosas que hay que tener en cuenta".

En un escenario en el que "todo se mercantiliza", el sacerdote se preguntó si este tipo de iniciativas no le dan "piedra libre a una comercialización importante". "¿Me van a vender también la muerte?", cuestionó. Admite que una ley debe sancionarse a partir de "consensos y diálogos muy amplios", pero pide: "Participemos todos y pongamos en claro cuál es el interés de cada uno".

En casos extremos, terminales, Siñeriz cree que deben ser los comités de ética quiénes resuelvan junto a las personas implicadas en cada caso. "Para eso existen", abogó y agregó: "Yo no puedo hacer una ley general por un caso en particular".

Para "un desobediente de las instituciones" como Montaldo, "hay muchos aparatos que prolongan la vida al 'cuete'". Que alguien que esté "aburrido de vivir" recurra a la eutanasia "sería un suicidio", sostuvo el sacerdote que en 1968 entendió que barrio Ludueña era su lugar en el mundo. "En la moral que nos enseñaron cuando íbamos al Seminario, estaba bastante claro, no sé porque ahora la complican. Cada vez hay más inventos para prolongar esa vida que naturalmente ya hubiera dejado de existir", explicó el cura.

Negri sostiene que "el único que puede decidir el término de la vida es Dios", aunque hace una salvedad: "Lo que no se contradice es la asistencia médica sensata". Se pregunta "¿Hasta dónde un tratamiento le está acortando la vida?" a una persona y asegura compartir el "principio elemental de la iglesia".

Tanto Castricone como Siñeriz están en contra de la posibilidad de despenalizar el aborto. El primero considera que la vida "empieza desde la concepción". Y "como decía la Madre Teresa (de Calcuta), 'si no lo querés tener, dámelo'. Si no quiere tenerlo como hijo, que lo dé. Pero no como aborto", señaló el párroco de Nuestra Señora del Carmen de la localidad de Godoy, a 25 Kilómetros de Villa Constitución.

"Estás atentando contra una vida indefensa, no sé si eso no es punible. Después, como en todas las cosas, si hay circunstancias que atenúan mi decisión lo discutimos, como en un asesinato. Pero la punición tiene que existir, no puedo plantear una sociedad en base a la impunidad", opinó Siñeriz, por su parte. El cura que trabaja en el mismo barrio que el Movimiento Giros cree que a la hora de analizar situaciones abortivas "se piensa exclusivamente en la mujer que tiene el embarazo encima".

"Como cura y como persona, siempre voy a hablar de parte de la persona que no tiene voz. Da la impresión que no tiene derechos en esta 'gata parida', como dicen los criollos. ¿Quién es el pobre? Quién está mayormente en condiciones de riesgo su vida. Yo voy a tener en esa posición. No descalifico al otro. Quiero un sistema punible que a alguien le haga pensar dos veces lo que va a hacer porque hay una vida que está reclamando sus derechos", ahondó el sacerdote.

Negri también coincide con sus dos colegas. "Una vez que está la vida fecundada hay que respetarla por la lucha que significa que llegue el óvulo a ser fecundado", dijo. No obstante, mostró reparos en la posibilidad de que el marco legal "arregle" la problemática. "Como todo lo que es delito, no se hace especulando la pena, sino calculando que no le va a pasar nada. Las penas son secundarias. Pasa lo mismo con la mano dura, la pena de muerte", aseguró.

En tanto, Montaldo manifiesta que resulta fundamental comprender que hay "cosas que dependen de la falta de educación sexual". Por esa razón, emprendió junto a un grupo de colaboradores el taller "Altos Consejos sobre derechos sexuales" con el fin de capacitar a los jóvenes de Ludueña en educación sexual y perspectiva de género.

"¿Penarlo?", se preguntó el cura. "¿Para qué?, no sé si lo solucionaría", se respondió. Montaldo cree que actualmente "lo tiene despenalizado el que tiene plata". "Nadie desea el aborto como tal", opina el "desobediente", aunque puede ocurrir que una persona "esté en esa situación por no tener educación".

"No sería ir a las causas, parte de la educación sexual, que ese pibe sepa que se le despertó su sexualidad y que sepa hacerlo con respeto y prevención. No es despenalizar o penalizar, es atacar aquellas causas que provocan la necesidad de un aborto", manifestó Edgardo, como le gusta que lo llamen.

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Daniel Siñieriz está en la parroquia de Nuevo Alberdi y Montaldo mantiene su obra en barrio Ludueña.
Imagen: Alberto Gentilcore
 
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