CIUDAD › PROCESADO POR ENCUBRIMIENTO

Mentiras y dinero

 Por Lorena Panzerini

El juez Javier Beltramone procesó por "encubrimiento agravado" a Juan Pablo Baggio, hijo del empresario Rufino "Pino" Baggio, para quien trabajaba Julio Bereciartu, asesinado el 10 octubre de 2012. El joven de 25 años estaba con la víctima fatal la tarde del hecho, frente a la terminal de ómnibus, en lo que se presume fue una salidera. Es que el asesinato, a manos de dos hombres en una moto, tuvo lugar poco después de que los asaltados salieran de una conocida financiera céntrica, según determinó la pesquisa. El acusado no dio ese dato en su declaración como testigo del crimen. Para el juez, Baggio "miente". "Claramente su accionar importó un dolo, que si bien tuvo como fin inmediato evitar una investigación penal por el origen de los fondos, tuvo consecuencias necesarias en el entorpecimiento de la investigación actual", expresa el fallo. El magistrado ordenó citar a indagatoria al padre del imputado, a quien éste llamó inmediatamente después del hecho, y también al titular de la financiera. Además, pidió una investigación por la "paupérrima actividad instructoria" de la policía. El fallo está apelado.

Julio tenía 52 años y estaba por jubilarse tras años de trabajar en la empresa Baggio, hasta que Pino comenzó sus propios negocios y le propuso trabajar con él. El 10 de octubre llegó a Rosario desde Gualeguaychú en una Toyota Hilux, junto con el joven Baggio, quien frente al juez habló de un viaje para comer algo y hacer compras, ya que el destino principal había sido Victoria.

Sin embargo, la investigación arrojó que iban a hacer trámites relacionados con el empredimiento del padre del procesado. Bereciartu trabajó cerca de ocho años con los Baggio en arrendamientos de campos y alquiler de propiedades.

Pasadas las 14, en el semáforo de Santa Fe y Cafferata, ambos fueron abordados por dos motociclistas. Bereciartu conducía. Uno de los homicidas bajó de la moto, se asomó a la ventanilla y amenazó al conductor con un primer disparo hacia el techo. Luego de un forcejeo, el agresor sacó una campera del vehículo, y se oyó el segundo tiro, antes de la huída.

Tras escuchar a Baggio, el juez puso en duda que los sujetos hayan gritado "dame algo" y que "algo sea cualquier cosa", según expresó el acusado lo que pedían los presuntos ladrones. "Las declaraciones aparecen mendaces y contradictorias", dice el fallo.

A poco de haber iniciado la investigación, Beltramone advirtió que la hipótesis más fuerte era la de una salidera. Aunque el principal testigo no daba indicios de ello. Sin embargo, la esposa de la víctima indicó que los viajes a Rosario "eran sinónimo de ir a la financiera". También la ex esposa del fallecido señaló que el imputado "le dijo que habían pasado por Rosental" y que Julio "le salvó la vida".

Ese testimonio agrega: "Se dice que venían a buscar un millón de dólares; que el dinero lo sacó Juan Pablo; que en Rosental le dijeron que `estaba loco si salía de ahí con ese dinero' y que él les dijo que no había problema porque `lo estaban esperando en la cochera'. También se comenta que la policía exigió un porcentaje".

El hermano de Bereciartu dijo haber recibido un llamado anónimo al día siguiente del hecho: "Una voz masculina dijo que mi hermano y el pibe Baggio habían ingresado en el estacionamiento y el chico entró a la casa de cambios".

Al menos dos testigos expresaron que "los atacantes (tras los disparos) dijeron que no habían dado con el presunto botín. La campera no era lo buscado. Juan Pablo Baggio ha mentido y su coartada es francamente inconsistente e insostenible, carente de toda lógica y credibilidad. Vino a Rosario directamente a Rosental. Hicieron una operación no reportada, fueron seguidos y lo demás se conoce", dice el fallo.

El juzgado intentó realizar una medida judicial informática en la financiera, pero se frustró ya que el sistema "se cayó". Tampoco se pudo acceder a las filmaciones de las cámaras de seguridad del lugar, porque las grabaciones se pisan cada 48 horas.

El juez apunta varios interrogantes sobre el accionar de Baggio, y le resulta extraño que el imputado llamara inmediatamente a su padre "con la inverosímil y absurda justificación de que éste llamara a una ambulancia" desde otra provincia.

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