CIUDAD › CASO MORGANS: EL FISCAL MALAPONTE RATIFICó LA HIPóTESIS DEL ROBO

La reconstrucción de un asesinato

El hijo del comisario relató que cuando su padre se identificó
como policía comenzó el tiroteo. Las heridas que causaron su
muerte fueron dos diparos: en la frente y otro en el tórax.

 Por Lorena Panzerini

Mientras familiares, funcionarios y policías despedían ayer los restos del jefe policial Guillermo Morgans, el fiscal Florentino Malaponte señaló que la hipótesis del robo aparece como la más fuerte y reveló datos de la autopsia. El tiroteo se desató cuando Morgans se identificó como policía, luego de que lo golpearan en la cabeza. Según el informe, el primer disparo "mortal" atravesó el tórax; el otro se efectuó cuando intentó defenderse de los dos agresores, y lo ejecutaron "a menos de cuatro centímetros de distancia", con un tiro en la frente. El primer llamado al 911 ingresó a las 15.31, luego de que los agresores salieran del Pago Fácil, propiedad del hijo de la víctima, a quien maniataron tras pedirle el dinero de la caja. Malaponte señaló que las imágenes de una cámara ubicada frente al local muestra a dos sujetos a cara descubierta y pidió colaboración a los testigos de lo ocurrido en Salta y Rodríguez, para dar con los autores.

Malaponte afirmó ayer que "casi con seguridad, el homicidio fue en ocasión de robo. No es la única hipótesis que tenemos, pero sí la más fuerte hasta el momento, los datos que tenemos nos hacen pensar en un robo". El hijo de Morgans señaló que su padre iba al local cada tanto. En ese momento, estaban solos y el chico estaba contando la recaudación. Según muestran las cámaras de seguridad del colegio San Patricio, dos personas ingresaron con mochilas, y a los pocos minutos salió uno de ellos, caminando hacia calle Catamarca; mientras que el otro salió segundos después y corrió pocos pasos hasta alcanzar a su compañero.

Según el relato del hijo de Morgans, "tras ingresar los sujetos, uno redujo al chico y tomó la plata; y el otro redujo al padre y lo llevó a un sector trasero del local para dejarlo encerrado". El joven "vio que a su papá le pegaron un culatazo y esos golpes están constatados en la autopsia. Tiene dos cortes en el cuero cabelludo de cuatro y un centímetro, según indicó el médico forense, Sergio Vázquez".

Enseguida, "el chico vio que el padre se asomó con algún movimiento, se identificó como policía y comenzó el tiroteo. Básicamente, las heridas que causaron la muerte de Morgans son un disparo en la frente y otro que atravesó el tórax, la aorta y dos pulmones. Los dos fueron mortales". Antes hubo un forcejeo previo.

-Le metieron un tiro a mi viejo-, dijo el muchacho cuando llamó al 911, tras quitarse el alambre de las muñecas.

"Morgans -que estaba de civil, aunque solía vestirse de traje- tenía un arma reglamentaria, y se encontraron tres vainas de 9 milímetros en el lugar. Aparentemente una se correspondería con su arma y otras dos no. Esto nos hace pensar que después del robo y de identificarse, protagonizó un intercambio de disparos con estas personas y el disparo en la cabeza es el último de los dos, aunque el primero también era mortal", dijo el fiscal.

La hipótesis apunta a que Morgans intentó repeler un ataque iniciado por los ladrones. "Hay un revólver que el fallecido intentó sostener, tal vez en un forcejeo, porque tenía pólvora en su mano, y nos hace pensar que se quiso defender de dos diferentes tipos de armas".

Sobre las personas demoradas tras los allanamientos -realizados a partir de llamados anónimos al 911, a comisarías, y relacionados con otros hechos-, el fiscal indicó que "luego de verificar algunos datos quedaron en libertad", ya que "no había mérito sobre ellos".

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El fiscal Malaponte en la escena del crimen.
Imagen: Alberto Gentilcore
 
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