CIUDAD › MICHELLE MENDOZA HIZO LA DENUNCIA POR VIOLENCIA POLICIAL

Noche de golpes y humillación en la seccional

 Por Lorena Panzerini

"Te llevamos por zurdito". Esa fue la expresión que usó personal policial del Comando Radioeléctrico acusado de haber detenido ilegalmente a Michelle Mendoza, referente del Frente de Diversidad Sexual del Movimiento Evita. La víctima pasó ocho horas incomunicada (entre la madrugada y el mediodía del sábado) en la comisaría 18º, con otros dos amigos a los que "todo el tiempo trataron de 'cacos', por ser morochos, usar aros y gorra". La militante fue salvajemente golpeada, pateada, insultada, pisada en la calle; y obligada a desnudarse en el patio de la seccional. "Nos pegaron porque les pedía que respetaran nuestros derechos", dijo la militante, que filmó algunas escenas con el teléfono que le rompieron. "Hace muy mal, te sentís vacía, te quiebran el espíritu. Yo pensaba cuántos chicos y chicas estarán pasando por lo mismo. No pude evitar acordarme de Franco Casco (el joven de 20 años que apareció flotando en el río, en octubre pasado, 21 días después de haber sido detenido en la seccional 7º)". Fue liberada el sábado al mediodía y cuando le entregaron la cartera tenía un arma adentro. "Les dije que la sacaran; que no era mía".

La militante formalizó la denuncia ayer, en el Ministerio Público de la Acusación, contra los policías que la agredieron. La causa quedaría a cargo de la Unidad Fiscal que investiga violencia institucional. En su presentación, Michelle acusó a los policías por "discriminación, apremios ilegales, lesiones y abuso de autoridad", que sufrió tras ser "arrestada ilegalmente". Si bien dijo no saber cuántos policías eran en total, indicó que había entre cinco y siete móviles, que eran hombres y mujeres, y que podría identificarlos.

Michelle estaba camino a su casa, a las 3 de la madrugada (del sábado), en Francia al 5200. "Un móvil del Comando Radioeléctrico nos hizo señales de que paráramos el auto (Twingo azul) que manejaba uno de los chicos, mostramos los papeles y dos mujeres policía requisaron a los dos chicos que venía conmigo. Una se paró atrás con el arma en el pecho. La otra los pateó del lado de adentro de las piernas, a la altura de los tobillos, y yo le dije que no podía hacer eso. Me puse muy nerviosa y les pedí que se identificaran. Saqué fotos del móvil y llamé a Alejandra Fedele, que es asesora del diputado Eduardo Toniolli, para decirle lo que estaba pasando", comenzó el relato.

"Cuando pregunté por qué nos iban a demorar no me respondieron y llamaron más móviles. Llegó un oficial de rango y le pregunté a él. Me contestó que en el auto habían encontrado dos calzoncillos y un tupper. En todo momento quedó claro que querían marcar el poder, y llevarme sin motivo. Me pegaban entre cinco. Después me esposaron", dijo, mientras mostraba los moretones. Fedele quedó en línea y escuchó lo que sucedía, así que fue derecho a la seccional.

La militante dijo no entender por qué las oficiales del Comando filmaban el operativo. "No sé si por morbo, o porqué. Cuando me agarraron y apretaron la cara mordí a uno de los policías y cuando llegamos a la seccional vino uno de los jefes del Comando a preguntarme si yo tenía VIH, le dije que no, pero antes le aclaré que esa pregunta no era legal, y le dije que si estaba sangrando era porque sus hombres me cagaron a golpes".

Ya en la seccional, la dejaron en un "cuartito de atrás". Michelle expresó: "No me insultaron ni me pegaron, pero vulneraron mis derechos. Personal del Comando con uno de la seccional me hicieron desvestir y me sacaron al patio. Insistían en mirarme los genitales, cosa que no permití. Cuando entré, empecé a gritar para que llamaran a mi abogado, que me devolvieran el documento, que llamaran a Derechos Humanos", señaló.

Michelle destacó que desde que llegó a la seccional supo que estaban ahí Toniolli y Fedele, pero dijo que recién "a las 11 de la mañana los del Comando entregaron el acta". Por eso la liberaron sobre el mediodía.

Cuando se iba le devolvieron su cartera, donde había dejado 1500 pesos que ya no estaban, y había un arma. "Me dijeron que saque de ahí lo que no era mío, y le dije que lo hagan ellos, que yo les diría qué era mío y lo guardaran. No toqué el arma".

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