CIUDAD

Reconocimiento de La Calamita

El juez federal Marcelo Bailaque y la fiscal Mabel Colalongo encabezaron ayer el reconocimiento del centro clandestino de detención conocido como La Calamita. La medida judicial se cumplió junto a María Luisa Rubinelli, quien reconoció el piso del lugar, el baño, así como el altillo donde estuvo detenida y donde sufrió una fuerte hemorragia por la que debió ser atendida. También recordó que había visto una construcción similar a un galpón, del que quedan aún restos de cimientos. "Mi testimonio es quizás lo último que pueda hacer para tratar de saber qué pasó con él". La frase fue pronunciada el 6 de octubre de 2009 en la sala de audiencias del Tribunal Oral Federal Nº 1, por Rubinelli, quien desde hace 33 años busca incansablemente a su esposo Aníbal Antonio Mocarbel, secuestrado junto ella el 28 de febrero de 1977 en un departamento de pasillo ubicado en Ituzaingo 71 a la madrugada por un grupo de civiles que se identificaron como policías. "Nos llevaron en un auto tirados en el piso, a una casa apartada, en las afueras de la ciudad, que tenía el ingreso como de ripio. Allí escuchaba el paso del tren, el olor como a Celulosa, y el ruido de aviones". Uno similar al que escuchó ayer en La Calamita junto a la fiscal Colalongo. Rubinelli sospecha que pudo estar embarazada porque al momento de ser secuestrada estaba haciendo un tratamiento de fertilidad.

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