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Viernes, 13 de enero de 2012

LUX VA A EXTASIS EN MAR DEL PLATA

Extasiada y feliz

Por algo a la disco Extasis se la conoce mucho mejor como “la Equis”. Nuestrx cronista, más feliz que La Feliz en un ambiente tan relajado, desplegó durante una noche todas las X y las Y que siempre lleva encima.

De La Feliz no me saca nadie: me quedé clavadx en Mar del Plata, después de tanta jornada de Diversidad Sexual y Género necesitaba diversión sexual degenerada para que mi cuerpito gentil se tome la vacación que se merece, y qué mejor le calce profundo. Además, con tanta amenaza de alerta amarillo, nuestros mares del Sur son tan fríos que te dejan la piel azul, el mejor antídoto contra esas olas de calor que te hunden y no se pueden surfear con nada. Así que, como llegué con lo puesto y poca plata, me alquilé una carpa en la playa Popular y paso el día allí, tras la cortina, atendiendo a cuanta humanidad quiera que le pase aloe vera ahí donde casi nunca llega el sol, pero arde de calentura estival, que da una fiebre alta por tanta exposición a la carne balnearia, que se pasea con poca ropa a toda costa. Como tengo alma de camaleón, en poco tiempo me mimetizo, y mi cuerpo ya está embargado por el veraneo: apesto a pantalla solar, la arena es mi segunda piel, mi pelo es un nido de algas, mi entrepierna un médano y el sol me pintó la cara de rouge. Pero aunque me fundo con el paisaje playero, no hay forma de que mi carpa del amor no se convierta en la más populachera, porque vienen de visita mis amigxs de todas las playas, y me pasan la data actualizada de dónde explota la noche. Y La Norby, que ya tiene mapeada toda la ciudad y se gastó dos pares de ojotas yirando a sol y sombra, me dice que La Equis, nombre con que se conoce en el mundillo Glttbi a la tradicional disco Extasis, se sacan chispas unas transformistas bestiales y de yapa hay un túnel que ni el mismísimo Sabato (QEPD) se lo imagina tan fantástico. Así que me duermo una siesta y salgo con la ropa pegada a la carne para que nadie tenga que adivinar qué hay debajo. Bajo a ese sótano de la calle Corrientes que tantas veces subí en estado de coma alcohólico, prometiendo no meterme más que seis gin tonics. Primero me entretengo hablando con la anfitriona de luxe, Andy Mc, una drag que siempre te vuela la peluca de tan genial y cyberperra que es. Y enseguida empieza el show y sale la Maxi Martin, transformista casi legendario, que va por la temporada novena en Mar del Plata y ya Havanna está pensando en sacar un bocadito con su nombre. Cuando la Maxi habla con el público, preguntando de dónde viene cada cual, aparece una travesti salteña, una torta marplatense, un chongo mendocino, un grupo de locas pampeanas, y así descubre que la disco está superpoblada de una verdadera diversidad federal. ¡Qué país generoso! Y yo, con lo que me gusta que me hablen con tonadas; encima ya estoy entonadx porque perdí la cuenta de gin tonics y me sale la risa loca con el show cómico de Jonatan Sapag, transformista con cara de goma que haciendo lip-sync puede estirar el labio hasta la esquina del boliche. Antes de que se despidan las artistas, en un estado que hace honor al nombre de la disco, me meto en el túnel para reservarme un rincón en el cuarto oscuro más célebre del verano. Y allí, tras una noche donde desfila gente de todas las regiones del país, puedo decir que la Nación me eligió como la urna más potable. Era voto cantado.

Extasis, Corrientes 2044, Mar del Plata www.extasisdisco.com.ar

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