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Viernes, 13 de diciembre de 2013

Por vos, por nos

Los actores porno también aman. Muchas estrellas del entretenimiento para adultos han encontrado una solución a la incompatibilidad de horarios, intereses y otras que su trabajo impone: “Me caso con un compañero de laburo y listo”. Aquí algunas historias que empiezan en la cama y terminan en el set.

 Por Ariel Alvarez

Seguramente en la intimidad de muchas parejas el trabajo de alguno de sus integrantes pasa a convertirse en un factor desastre. Problemas de horarios, el clásico “adicto al trabajo” que prioriza su profesión antes que a nosotros, y la lista podría continuar. Ahora bien, si alguno de los integrantes se dedica a filmar porno, es otro cantar. “Mente abierta”, dirán muchos. Para otros esta especie de “infidelidad laboral” complica las cosas a la hora de separar la carne del amor. Algunos trabajadores de la industria porno gay han hallado más fácil subsistir en un romance cuando éste es entre compañeros de rubro.

La vieja escuela

Jason Branch es una de las estrellas más famosas del porno gay de finales de la década del ’90 y principios de este siglo. A los 34 años comenzó de a poco en la industria y gracias a sus atributos físicos escaló rápidamente hasta convertirse, hoy día, en un icono de antaño. Este hombre alto y de ojos verdes, nacido en Chicago, poseedor de una belleza del tipo hombre-peludo-masculino-musculoso (como para definirlo un poco al estilo encasillamiento de la industria), logró notoriedad no sólo por sus actuaciones, sino también por un modo de pensar algo inclinado a la izquierda, esto entendido para la mentalidad norteamericana. Fiel a su estilo rebelde hizo popular su frase: “Para ser buen activo, primero hay que ser muy buen pasivo”. Poseedor de varios títulos universitarios y fuerte crítico del gobierno del ex presidente Bush, dejó su trabajo en 1997 para dedicarse al porno como una forma de conseguir dinero. Fue en los set de filmación que conoció a Blake Harper y juntos formaron una de las parejas más exitosas y calientes de la pantalla. Y comenzaron un romance que duró tres años. Pese a lo que podríamos creer, la cosa no duró, no porque la situación era complicada de sobrellevar, sino porque Harper conoció al hombre de su vida, un universitario treintañero llamado Colton Ford.

Era el principio de un nuevo siglo. Ford era un músico frustrado que había terminado sus estudios y estaba algo disconforme con su vida. Por esas cosas del destino conoció a Blake Harper, el canadiense de ojos azules que estaba en la cima de su carrera desde hacía varios años. Y se enamoraron. Ocurrió un día que el partenaire de Blake no podía llegar a la filmación ya que los vuelos estaban suspendidos por los atentados del 11-S y le preguntó a su novio de 39 años si no quería filmar con él. Luego de esta película el éxito fue rotundo, se convirtieron en la pareja más solicitada por los estudios más importantes. La carrera de Ford fue corta, desde el 2001 al 2003 y mayormente sólo filmó con su pareja. Blake, que ya venía trabajando, llegó a filmar más de 60 escenas. En el año 2004 ambos se retiraron de la industria luego de filmar el documental Naked Fame en el cual vemos cómo Colton Ford decide renunciar al mundo porno para comenzar su carrera como cantante y su pareja lo acompaña en la decisión y en el duro trance de no ser tomado en serio debido a su pasado profesional. El film tuvo críticas divididas. Luego de esto, Colton lanzó dos discos de música electrónica. Se destaca el último, Under the Covers (2009), donde se atrevió a hacer versiones bailables de Nirvana, Faith No More y del clásico de R. E. M. “Loosing My Religión” y fue, además, telonero de la última gira de Cindy Lauper. Por su lado, Blake Harper retomó su carrera de enfermero, profesión que ejercía desde 1989, y volvió a Ontario, su ciudad natal, donde espera a su amor músico luego de las giras. Pese a que corría la versión de la separación, en una reciente entrevista a la revista GIO, Harper confirmó que siguen felizmente juntos.

Esa cruel duda

Al que no le fue tan bien fue a Vinnie D’Angelo. Este hombre enorme y peludo de ojos azules nació en 1977 en Michigan, EE.UU. Dejo a su familia y se instaló en Los Angeles desde donde los pasos a la consagración fueron muy pocos. Es uno de los actores más importantes de los estudios Alpha Male. También en los set fue que conoció a Logan McCree y enloqueció de amor. Y no era para menos. La de McCree es una historia de película. Nació en Alemania, vivió en la calle y se hizo de abajo hasta llegar a ser un dj de renombre en la escena under de Berlín. Su cara de niño rebelde y su cuerpo completamente lleno de tatuajes llamaron la atención de un productor porno que le propuso comenzar a filmar. Al principio, Logan creyó que no servía para eso ya que venía arrastrando durante toda su vida la duda de si era gay o no Esto fue lo que destruyó su relación con D’Angelo.

Siendo adolescente, el dj alemán jugueteaba con su hermano en el comienzo de su camino de autodescubrimiento sexual. A los 18 tuvo su primera novia, una mujer mayor con la que no conseguía llegar al clímax. Después de eso descubrió que no le interesaban las mujeres y a los 20 tuvo su primera experiencia sexual “real” con un hombre, y según dijo en una entrevista, “sentí algo horrible”. Recién a los 27 años pudo tener sexo placentero con otro hombre. Fue allí cuando empezó a filmar porno (ahora entendemos por qué al principio le costó) y llevando adelante una gran carrera conoció a Vinnie. Estuvieron juntos durante 5 años, hasta que volvió a dudar sobre sus gustos, siguió empecinado (no se lo puede definir de otra manera) en que tal vez le gustaban las mujeres. Empezó a visitar cabarets y no había caso. Finalmente, en una sesión de fotos conoció a Zuzana, una maquilladora que aparentemente lo convenció: “Nos gustamos de manera inmediata”, confesó para la revista Wow y agregó: “Un par de semanas después de conocernos nos enamoramos. Tener relaciones sexuales con ella es exactamente lo que estaba buscando. Es íntimo, significativo, es más como un juego maravilloso. Pero lo más extraño es que sigo teniendo una erección con un hombre de una manera mucho más fácil ...” En fin. En la misma entrevista se pregunta si lo que en realidad le pasa no será que es un “gay for pay” (gay por dinero). Hay planes de boda, hijos y mudarse a Dublín.

Lo cierto es que Vinnie D’Angelo quedo destrozado. Como recuerdo de su historia de amor queda la película Drifter, una especie de versión a lo cowboy de la vida de Logan y su romance con el astro porno, y también en su blog The Life of Vinnie D’Angelo se puede leer la versión del actor de origen italiano.

Un final con confites

Muy diferente, sin lugar a dudas (justamente) es la historia de Damien Crosse y Franchesco D’Macho. Estos muchachos son considerados los más lindos y exitosos de su generación. Y también los más inteligentes, ya que son de los pocos que han podido “escapar” al explotador mundo de los estudios porno para crear su propio sello, Stag Homme Studios. Se conocieron filmando en EE.UU. y desde que se vieron no pudieron separarse. Supieron explotar muy bien eso de ser pareja en la vida real, ya que supuestamente entre ellos el sexo no era fingido en pantalla. Crosse, descendiente de cubanos y licenciado en antropología, le propuso a D’Macho (italiano de nacimiento) renunciar a los estudios, mudarse a España y con el capital que habían juntado montar su propia productora. Y les está yendo muy bien. El estilo de sus films es más realista mezclado con algunos fetiches corporales (lluvia dorada, “golpecitos” y esas cosas) y además juegan con la idea de contratar chicos que no son actores para compartir entre ellos como pareja. En junio de 2009, Damien también le propuso matrimonio. La ceremonia se llevó a cabo en Madrid, en una tarde lluviosa de primavera. Según cuentan las crónicas periodísticas, Franchesco lloró mientras Damien leía sus votos. Las familias de ambos se encontraban presentes y en el grupo de amigos que asistieron estaba el actor Tyler Saint y su novio (“civil” o sea, no porno) Everett Brent y la pareja de actores Tristán Mathews y Andy Kirra, las megaestrellas del sello Tristan, que contrajeron nupcias en 2008. Desde aquí, nunca es tarde, brindamos por todos ellos.

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COLTON FORD Y BLAKE HARPER
 
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