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Viernes, 13 de diciembre de 2013

CINE

Novio se alquila

La semana pasada se estrenó en las salas de cine comerciales Una familia gay. El matrimonio igualitario en tiempos donde el closet todavía está cerrado.

 Por Alejandro Dramis

Como consecuencia de la aprobación de la ley de matrimonio igualitario en Argentina, Maximiliano se pregunta si se quiere casar con su novio David, con quien está en pareja y convive desde hace 5 años. Esta es la premisa que da punto de partida al ¿documental? ¿docudrama? o docu-algo que lo lleva al autor y protagonista del film a interrogar a activistas, familiares, personajes de la cultura y del clero, entre otrxs, sobre el valor del matrimonio y sus implicancias, con el objetivo de aclarar el panorama de su dudoso deseo de formalizar la relación con su pareja.

Como documental, el film presenta a un David enclosetado que no tiene intención alguna de dar a conocer su condición homosexual a su familia, aunque ocurre que él no sólo aparece a cara descubierta en la película desde la primera escena, sino que también protagoniza junto a su pareja un trío en la cama con un muchacho que ambos contactaron por medio del sitio web Manhunt. Imaginando la poco feliz reacción de la familia de David al verlo en acción, y que tales situaciones no podían haber sido un descuido de ambos, empecé a sospechar seriamente que el documental ya no era tan fiel a los documentos, y opté por convencerme de que estaba viendo entonces algo así como un “docudrama”, aunque las escenas en el Registro Civil, las entrevistas a reconocidas personalidades del ambiente Lgbtiq y otras situaciones similares me devolvían permanentemente a mi idea original de estar frente a un documental, aunque no muy documentador. Además, a diferencia de la mayoría de las personas que aparecen en el film, el novio de Maximiliano se encuentra interpretado por un actor (Luciano Linardi) que simula ser su novio y que copia las características de su pareja de la vida real: un muchacho proveniente de una familia judía ortodoxa que desconoce por completo su homosexualidad y, lógicamente, su noviazgo con Maximiliano. Confieso que la presencia de Linardi, sumada a las situaciones a veces guionadas para la cámara, a veces documentadas tal como transcurrieron, me confundieron un poquito.

Docu-lo-que-sea y confusiones aparte, entre las preguntas y los polvos que se echa Pelosi me quedó picando una duda fundamental, causada por esa afirmación contundente que parece imponerse desde el título del film: ¿Formamos una “familia gay” sólo porque nos casamos? ¿No existen, en cambio, familias constituidas sin libretas de por medio, sin la intervención del Estado y sólo por el hecho de querer serlo sin necesidad de formalizaciones?

Pareciera que éste es mi interrogante y no el de Pelosi, y quizá debiera emprender yo mi propio documental o docudrama o docu-algo acerca del significado de la familia y de los elementos que la constituyen... Por el momento, prefiero seguir pensando en los temas que Una familia gay explora y que, acordando o no con su autor, permiten pensar estos tres años de matrimonio igualitario en nuestro país, sus beneficios, perjuicios, ventajas y complicaciones.

En varias situaciones, Pelosi abre algunos interrogantes interesantes que permiten que el espectador continúe con sus reflexiones una vez terminada la película; como el hecho de pensar en reinterpretar, modernizar, jugar, rearmar y construir un nuevo tipo de matrimonio de una forma original y siempre cambiante, que no tenga que pensarse desde las opiniones de aquellos que tienen una idea fija, definida, obsoleta y acabada de una formalización entre dos personas que deciden unir sus vínculos legalmente. Acá, Pelosi parece buscar demasiado en las opiniones tradicionales una luz que lo guíe en sus decisiones y que parece iluminarlo muy poco; y en esta y otras cuestiones, pienso que el camino se aclara cuando se escucha bastante menos a esas voces que defendieron y defienden las estructuras rígidas del pasado y que sistemáticamente excluyeron a las familias diversas. Vale recordar a un gran artista contemporáneo cuando decía que “mucha gente se asusta de las nuevas ideas. A mí me asustan las viejas”. Y la verdad, a mí también.

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