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Viernes, 7 de marzo de 2014

¡Desmayate ahora, nena!

El programa de radio El Vahído estrena nueva temporada incorporando a las voces ya familiares de Gustavo Pecoraro y la maestra Chela Bacacay a una amplia variedad de tortas: Amanda Alma en la conducción, Alcira Garido en la producción y Lisa Kerner, Fabi Tron y La fulana como columnistas súper especiales.

 Por Paula Jiménez España

En las Jornadas de Visibilidad Lésbica del año pasado la conductora y actriz Vida Morant se transformó, a pedido de las masas L, en Maestra Chela Bacacay, el festejadísimo personaje que viene poniendo voz desde 2010 a la denuncia, a la rabia y al humor en El Vahído. Claro que en vivo la cosa no es tan fácil como en la radio, así que Vida buscó un lugar para esconderse, tal vez sin darse cuenta, emulando un closet que tanto pesa en la realidad de las masas L. Encontró como refugio un baño químico y desde ahí habló Maestra, enojadísima, ahogándose a causa de los efluvios que le cortaban la respiración. Pero ninguna cañería iba a poder con ella: éste fue un acercamiento muy concreto entre el programa de radio, El Vahído y las lesbianas. El programa había intentado este acercamiento varias veces pero nunca se había concretado. La noticia es que este año el asunto da un vuelco: las chicas se volvieron superpoderosas en el programa y se hicieron mayoría. Y mientras que Vida Morant fue durante mucho tiempo la única presencia femenina, ahora es una más, porque Amanda Alma en la conducción, Alcira Garido en la producción y Lisa Kerner, Fabi Tron y La fulana como columnistas, tomarán también la palabra. “En la temporada 2014 va a haber una cosa muy linda que todo el tiempo nos fallaba y este año no, porque hay un montón de voces lésbico-feministas participando. Faltaba. Antes había mucha voz de marica”, cuenta el alma pater, Gustavo Pecoraro. Y era cierto. Esa voz, con todas sus plumas, era la que más se hacía oír. Gustavo recuerda, por ejemplo, un editorial súper marica en la que el periodista se dedicó a desplumar a Ricardo Fort: “Y el dueño de la radio donde estábamos entonces vino reparanoico a advertirnos que teníamos que tener cuidado con lo que decíamos, porque ya había tenido problemas con el abogado de Amigacho. Te podrás imaginar que no bien se fue nos agarró una compulsión y no podíamos dejar de hacer chistes sobre Amigacho al aire”. Por supuesto: al tiempo tuvieron que dejar esa radio y justo apareció la más que seductora posibilidad de mudarse a La tribu, la mítica radio de la calle Yatay. Lo que no ha cambiado en nada en estos años es que El Vahído, pese a ser el magazine radial más escuchado por la comunidad lgbt, es un programa al cual –para mantenerlo– hay que seguir poniéndole el hombro: “Es autogestionado, de la manera que se puede, a veces poniendo plata de nuestros bolsillos; otras teniendo el auspicio, como el año pasado, de Delta Airlines. Es muy raro. La crisis de grupo que tuvimos el año pasado fue de funcionamiento. Un programa que creció en referencia comunicacional, pero que estaba demasiado sobrecargado sobre una sola persona: sobre mí”.

¿Estamos en este preciso instante pidiendo colaboraciones para sostenerlo?

Gustavo: Sí, pero que no sean alimentos no perecederos (risas).

¿Cómo pensás que los cambios de esta nueva etapa van a ser recibidos por los oyentes históricos de El Vahído?

Gustavo: Yo creo fundamentalmente que en todo caso lo que tendría que pasar es que nuestros radioparticipantxs se amplíen, porque lo que tenemos como propuesta es eso, darle el micrófono a más gente. Siempre habrá alguien que diga “me gustaba más antes, cuando era más aburrido”. Igualmente sigue marcando todo la maestra Chela Bacacay, que es la encargada de bajar línea y nos viene a retar. Es la Magnetta de El Vahído. Maestra es la impunidad total. Es justiciera. Recuerdo cuando vino un diputado del PRO, Daniel Lipovesky. Le hicimos un reportaje muy largo, donde se declaró a favor del aborto y ateo, a lo que yo no le dije: “Ridículo, entonces, ¿qué hacés ahí?”. Pero después Maestra se preocupó en aclararlo al aire. Ella representa toda esa cosa que ha hecho por años la comunidad gltbiq, que es luchar. La resistencia tiene que estar. Maestra tiene esa cosa de aparecer y cambiar el ritmo del programa.

¿Qué otros momentos memorables recordás?

Gustavo: Un día invitamos a un compositor que es bárbaro, que nos gustaba, cuyo nombre no diré, y cuando se puso delante del micrófono no habló. Duró media hora y fue uno de los momentos más complicados del programa, monosílabo e imposible de sacar adelante. Karen Bennett lo definió como el reportaje rivotrílico. Otra cosa que recuerdo fue el apoyo de los comienzos, Bazán, Edda Díaz, mucha gente que nos ayudó. Y una decepción que tuvimos fue la imposibilidad de entrevistar a los candidatos del Frente para la Victoria que iban como diputados y concejales. Filmus iba a venir y dos días antes nos suspendió. Cabandié hizo lo mismo. Al final terminamos haciendo un reportaje re lindo al Chino Rozúa.

Amanda Alma: Muchas veces esto tiene que ver con la visibilidad. Los políticos tienen una lógica oportunista, claro. Los personajes de renombre se reservan para ciertos programas y el resto parecería que ni siquiera trabajáramos.

Gustavo: Si fuera un programa más aliado, estaría en la agenda.

Amanda: También a veces se piensa que a la comunicación popular hay que dedicarle poco tiempo.

Gustavo: No se sabe si es desvalorización, miedo, prejuicio. A Radio Nacional sí, la radio nacional de donde sea, pero no a La tribu. En general, evitamos los conflictos. Cuando entrevistamos a Diana Maffía hubo por Facebook un par de participaciones agresivas, con adjetivos agraviantes. Y a mí me parece que no es el tono del programa. No es la idea. Lo mismo pasó con el tipo del PRO. Son invitados, y no los invitamos para escupirles el plato.

Amanda: El desafío es interpelar a quienes tienen otra ideología, y hace mucho tiempo que decidimos que ésta es la mirada sobre el mundo que tenemos. Y está buenísimo que participen otros que no tienen esa mirada pero sí el derecho a comunicar.

Alcira: Este año también vamos a trabajar la parte musical y traerla lo más para acá posible y lo más under posible. Basta de sólo Sandra Mihanovich, es hora de traer más artistas independientes. Hay muchas mujeres independientes latinoamericanas y vamos a hacerlas sonar. Es ridículo entrevistar a Miss Bolivia y no pasarla nunca más.

¿Por qué los cambios en este nuevo Vahído?

Gustavo: Una de mis necesidades personales era fortalecer el programa periodísticamente, y la incorporación de Amanda y Alcira es un salto cualitativo profesional, que yo no podía dar solo en materia de comunicación radiofónica. Por el otro, también, se concreta un nuevo equipo amplio y diverso, algo que es el programa: una mesa de gente con distintas opiniones que viene a debatir, a veces a coincidir, a veces no. Tiene que haber un equipo muy sólido, con distintas aristas. En estos cuatro años la idea fue la pluralidad. Es un programa que no puede tener un equipo monolítico.

Amanda: La lógica para entender la comunicación popular es ese desafío de que todxs podemos hacerla. Mucha gente asume el espacio como un espacio de militancia, desde el deseo, pero después la sostenibilidad, todo lo que se requiere, no resulta tan fácil. Pensar a corto, mediano y largo el proceso de El Vahído. La misma dinámica del periodismo tiene su complicación.

Alcira: No tiene que ver sólo con sostenerlo económicamente...

Pero El Vahído es un programa que se viene sosteniendo...

Gustavo: En estos cuatro años han aparecido y desaparecido muchos programas. Lo distinto es que nosotros nos precupamos por que sea un buen programa. El cambio a La tribu fue otra dimensión y otra exigencia. El año pasado hicimos un desarrollo impresionante pero no podíamos seguir funcionando como funcionábamos. Nosotros ahora armamos un equipo de quince personas, hasta el 2013 éramos cuatro.

Alcira: Yo soy parte del personal histórico de la radio y cuando se incorporó El Vahído a la programación, pensé: ¡Qué buena decisión tomó La tribu! Hasta ese momento no existía un programa lgbt, había sólo cosas sueltas.

¿Tienen una gran audiencia fija, verdad?

Gustavo: Mucha gente pone en las redes sociales que están esperando nuestro regreso. Nosotros somos un programa que está en la grilla de la red iberoamericana de Nosotras en el mundo. Uno no puede adosarse a esa grilla y hacer cualquier cosa. El final del año pasado me demostró que este tipo de programas no es un juego, que hay que sentarse, producir y discutir.

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Imagen: Sebastián Freire
 
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