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Viernes, 21 de marzo de 2014

Palito chino

Asiático, gay, activo y dominante, Peter Le, la estrella porno que promete cambiar estereotipos, hace un alto en sus filmaciones para desnudarse con Soy.

 Por Guillermo Bravo

Desde China

En el porno, ser asiático no ayuda: el cuerpo andrógino y los modales delicados no venden. Lo que vende son los italianos, los latinos, los franceses. El asiático suele ocupar un rol pasivo, femenino y muchas veces secundario. Frente a todos estos tabúes tuvo que luchar Peter Le cuando decidió hacerse actor porno. Y, por supuesto, no eran los únicos. Acababa de cumplir los 18 y de casualidad —por amigos de amigos— participó en la revista Playgirl y sus fotos fueron todo un éxito. De todos los modelos, fue él quien más cartas y mails recibió. Por esa época ya empezaba a cultivar los músculos que lo caracterizarían.

¿Su herencia asiática ha sido también una ventaja diferenciadora?

—Mi herencia asiática es el mayor obstáculo que tengo que superar y, a la vez, mi mayor ventaja. Estoy constantemente luchando para mostrar un lado atrevido, sin vergüenza de la sexualidad masculina asiática, que casi nunca se muestra en los medios de comunicación occidentales. En Estados Unidos, y creo que en el resto del mundo, se ve a los hombres asiáticos como un objeto sexual pasivo. Ser asiático en la industria adulta es muy raro y eso ayuda a atraer a un grupo de fans que están muriendo por vernos.

¿Por qué será que no hay tantos actores chinos?

—Creo firmemente que hay todavía un fuerte estigma puesto en este tipo de trabajo en las familias asiáticas. Y en nuestra cultura es muy importante la familia.

Recientemente, usted ha dicho que quiere “volver a definir al varón asiático en su rol sexual dominante”. ¿Podría explicar mejor a qué se refiere?

—La mayoría de los hombres asiáticos, sobre todo en Estados Unidos, se presentan como pasivos, incluso asexuados. Obviamente, esto es un estereotipo dañino que creo que lleva a un montón de hombres a asumir sólo un rol pasivo, tanto en la pornografía como en las relaciones íntimas. Quiero mostrar al mundo que las cosas no tienen por qué ser como la inercia manda, que muchos de nosotros queremos tomar el control y cambiar los estereotipos.

¿Alguna vez se ha sentido juzgado o menospreciado debido a su trabajo?

—Por supuesto, los seres humanos son por naturaleza sentenciosos, así que trato de aceptar eso y no dejar que sus juicios me afecten. Ha sido un poco difícil en mi vida personal, ya que puede ser difícil encontrar un compañero que apoye plenamente lo que hago.

¿Sabe su familia acerca de su trabajo?

—Mi familia está al tanto de mi trabajo y por mucho que me gustaría poder decir que tuve su apoyo, vengo de una familia de inmigrantes vietnamitas que tenían una visión muy diferente sobre lo que significaba triunfar en Estados Unidos.

Usted es conocido por su trabajo en el porno gay. ¿Cuál es su relación con el público heterosexual?

—A pesar de no haber hecho ninguna película heterosexual, tengo muchas fans mujeres y les agradezco muchísimo su apoyo.

Usted tiende a ser evasivo a la hora de hablar de su orientación sexual.

—Yo no soy uno de esos chicos gays que están totalmente espantados por la idea de estar con una mujer, así que me he dado cuenta de que no importa cómo intente etiquetarme a mí mismo, es difícil encontrar una amplia aceptación de lo que realmente soy. En las horas extraordinarias de trabajo en esta industria he aprendido que, por mucho que uno intente etiquetarse, hay pocas personas que entran en una u otra etiqueta, entonces, ¿para qué intentarlo? He terminado por aceptarme a mí mismo y espero que mis fans puedan hacer lo mismo.

¿Cuál ha sido la cosa más divertida que le ha pasado en un set de grabación?

—Una vez, cuando estábamos filmando una escena de sexo en la mesada de la cocina. La fricción con la fórmica sonaba como ruidos de pedos y nadie podía dejar de reír... tuvimos que cambiar de lugar.

¿En qué piensa cuando está actuando?

—Cuando actúo, me meto en el personaje que se supone que estoy encarnando. Sin duda actúo diferente cuando la cámara está encendida. Creo que cuando la luz roja se enciende, me posee mi lado más dominante y animal. En la vida real soy algo más tranquilo.

¿Mira sus propias películas?

—Antes no, porque me daba pudor. Una sensación difícil de describir, sentía como que me estaba espiando a mí mismo. Al final es excitante.

¿Qué es lo que más le gusta de este trabajo?

—Me gusta el sexo y lo disfruto con las cámaras encendidas también. Este trabajo me brinda mucha libertad y me da la oportunidad de conocer a personas fascinantes.

¿Cuánto tiempo cree usted que va a continuar en el porno?

—Espero estar por lo menos unos cuantos años más. A pesar de mi cara de bebé, ya no soy tan joven. Antes de dejarlo, me gustaría encontrar al próximo Peter Le, quien debe continuar mi misión de romper con los estereotipos.

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