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Viernes, 1 de agosto de 2014

TELEVISIóN

QUé TRANS SE TV

Con la serie Cuentos de identidad, la TV Pública mira la diversidad. Se trata de un camino tapizado con clichés que sortea lentamente. Mucho más rápido se allanaría de escuchar las voces de quienes conocen en carne propia esas historias.

 Por Helián Katz

Durante trece episodios, Cuentos de identidad, la nueva serie que se emite por la TV Pública, se propone explorar el concepto de identidad abandonando los lugares más cómodos y previsibles. El capítulo 3, que se emitirá esta semana, da cuenta de los alcances de ese desafío: María en el espejo cuenta la historia de una joven trans en los primeros pasos de su transición. Es realmente celebrable que nuestra TV Pública asuma el compromiso de problematizar la cotidianidad a través de una ficción que nos interpela y además que las historias trans* recorran el país a través de esta pantalla, en forma de una ficción de indudable calidad, con una trama que incluye la perspectiva de una familia que elige comprender y apoyar en lugar de expulsar (un final feliz y con cierta ternura, aunque el personaje decida mudarse para hacer la transición, ya que de lo contrario “sería insoportable para todos”).

La historia comienza con una infidencia. Una amiga de la madre de la protagonista trans le cuenta que su “hijo” frecuenta una agrupación de mujeres trans. La madre persiste en su negación de lo que pasa hasta el momento de la revelación: en la escena la vemos escuchando atrás de la puerta de la habitación de Fer, el “hijo”, quien habla de sí en femenino. La joven trans se hace pasar por su hermana María para seducir a Diego, amigo de Fer, quien había visto unas fotos de ella y se muestra ahora interesado en conocerla. Cuando Diego llega de improviso buscando a María, es Fer quien lo recibe. Se fuman un porro, se desinhiben, hasta que Diego insiste en hablar con ella. Entonces Fer va a buscarla. Tarda (ya que ella “siempre se hace desear”). El clima es de seducción. María entra en escena, y apenas si dejamos de reconocer en ella a Fer, quien acerca su boca a la de Diego hasta el casi-beso. El clímax se corta. “Andáa”, grita Diego, apartándola mientras se ríe, cómplice. “Sos un hijo de puta, eh.” La escena cobra dramatismo ante la confusión. Diego increpa a María: “Fer, María existe, ¿no?” “María se murió. María soy yo ahora.” Tras el rechazo de Diego, la trama se agrava y, como muchas otras veces en diferentes historias, la protagonista trans intenta suicidarse. Se produce así un vuelco en el relato, cuando la madre y el padre se ven obligad*s a aceptar lo que pasa en el dolor de Fer si no quieren que Fer sea María. Es decir, si no quieren que Fer termine como María.

Aunque la serie lucha por diferenciarse de los estereotipos narrativos, retorna a un dramatismo tan frecuente como asfixiante, cercano a las posiciones más patologizantes sobre la temática. La narración cae en varios lugares comunes de los que se valen las personas cis para narrar historias trans, además del recurso a un actor cis para interpretar a una travesti o mujer trans: la utilización “verosimilizante” del masculino durante todo el capítulo para nombrar a la protagonista, y la elección de abordar su identidad trans desde la mirada patologizante de quien asume el deseo familiar hasta el extremo de encarnar el vacío que deja la hermana muerta. Este enfoque se distancia claramente de la otra historia de diversidad sexual que tiene la serie, en la que la historia de un amor lésbico, aun con las dificultades que una de sus personajes enfrenta para salir del clóset y romper con una tóxica dinámica familiar, es profundamente alegre y celebratoria.

Para destacar, las excelentes actuaciones de Martín Slipak, Cristina Alberó, Antonio Grimau, Virginia Innocenti, además de la dirección de Alberto Lecchi y el guión, salvo los puntos destacados más arriba, de Guillermo Ipiña y Daniel García Molt.

Muy bueno sería también que las historias trans* fueran contadas desde nuestra propia vivencia, sin necesidad de preservar a las familias de nuestra proximidad. Si, como podemos leer en la sinopsis, el programa habla “de la identidad, que no es otra cosa que hablar de nosotros y nuestra idiosincrasia”, ese nosotr*s merece, sin duda, su propia voz.

Martes a las 23 por la TV Pública.

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