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Viernes, 6 de mayo de 2016

popó y pipí

Carrera hacia a la Casa Blanca: El estado de Carolina del Norte se supera a sí mismo en transfobia o cómo estar a la derecha de Donald Trump

 Por Karen Bennett

“¿Qué baño deben usar LOS transexuales?” Así titula el diario La Nación este mamarracho llamado nota con personajes igualmente horrendos, describiendo la desopilante carrera por candidatear al próximo jefe de Macri desde la oficina central del norte. Ahora bien, cuando una nota ya arranca con semejante nivel de transfobia en su título, imaginate todo lo que le sigue, y verás que lo recomendable será tomar un poco de aire, sentarte, servirte una copa de algo fuertón y fumarte una flor antes de aventurarte a la lectura. Te resumo. Resulta que el estado de Carolina del Norte recientemente aprobó una ley que establece que las personas trans deben utilizar aquellos baños públicos que coincidan con “su descripción sexual en la partida de nacimiento”, agregando además la prohibición absoluta de baños “unisex” por si las moscas se ponen creativas, ¿vió? Ésta ley fue firmada por el gobernador Pat McCrory, y pregunto ya que estamos: ¿“Pat” es Patrick o Patricia? Aclará, boludo, que no sé a qué baño mandarte a vos tampoco.

La cuestión es que esta jodita armó flor de revuelo no solo en la interna republicana, sino también en la sociedad norteamericana en líneas generales. Bruce Springsteen, Ringo Starr y otrxs artistas cancelaron conciertos en ese estado, hubo empresas y bancos que quitaron inversiones, y el propio Obama salió al cruce con sus “tacones” de punta. Pero lo más curioso de todo este esperpento es que el candidato republicano que se calzó la camiseta LGTB fue nada menos que Donald Trump. Créase o no, en este cuentito, Donald Trump hace de bueno y Ted Cruz de malo. Así es, Trump va a salir a matar negrxs, latinxs, mexicanxs, but not trans –no mientras éstxs sean blancxs, anglosajonxs y miembros del Armex Members Club–, de ese departamento se ocupa Ted Cruz. Ni lento ni perezoso, Trump la contrató a su trans-sierva republicana Caitlyn Jenner para hacer un oportuno spot pro baño trans republicano, y a mí me dieron ganas de pegarme un tiro en el omóplato izquierdo. Ted Cruz cantó “pri” y se posicionó como el candidato familia proto Ingalls, apostando a que el voto republicano mayoritariamente transfóbico quede de su lado. Obviamente a Trump no le queda otra que hacer de bueno con mucho fastidio, rasqueteando los votos que la derecha LGTB republicana le deja sobre el piso.

Como para agregarle una frutilla a este embrollo, Gavin Grimm, un adolescente transmasculino de Virginia, había ganado una batalla legal contra el consejo de su escuela para poder utilizar el baño de varones en el año 2014. El fallo fue apelado, la apelación validada y ésta tiene ahora jurisdicción interestatal. No pinta bien el panorama. Nada bien.

Ya sabés, Estados Unidos es un fast food gigante del cual nosotrxs vamos a comer sobras… y perdoname pero tengo que ir terminando. Mientras el cismundo debate sobre el baño que me corresponde, me vinieron ganitas de hacer popó, y vos me dirás “Karen, no tenés un baño para vos”. Bueno, mi amor. O me cago en los pasillos del diario La Nación hasta que Carolina del Norte tenga baños para Carolinas, o uso el baño que me corresponde por derecho: el tuyo.

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