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Viernes, 27 de noviembre de 2009

Ampliar el mundo

 Por Maitena Burundarena*

Que las personas de un mismo sexo no puedan casarse es una injusticia para los heterosexuales. ¿Por qué los homosexuales se libran del flagelo del matrimonio? ¿Qué tienen, coronita? No es justo, debería ser igual para todos. Los trámites, los papeles, el circo, la libreta roja –llamada también la almacenera– y todo lo que significa eso: mi mujer, mi marido, la señora de tal, almorzar con tus suegros, o peor, con tu mamá, tener hijos, la sociedad conyugal... Cuando uno se casa no se pelea y agarra la puerta y se va. A mí me cuesta pronunciarme a favor del matrimonio, punto. Pero alguna vez me casé, y seguramente me volvería a casar. Que cada uno se case con quien quiera. Ya bastante difícil es encontrar a la persona indicada como para que además la tengas que elegir sólo entre las personas del sexo opuesto.

Dibujante, humorista

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