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La ciencia es algo buenísimo, pero nadie sabe bien de qué se trata

La primera Encuesta Nacional sobre Percepción Pública de la Ciencia halló que la sociedad reclama más inversión estatal. Y también que hay mucho desconocimiento del sistema científico.

 Por Javier Lorca

La sociedad apoya y valora a la ciencia y la tecnología. Incluso, reclama una mayor inversión de parte del Estado y un esfuerzo más grande para detener la fuga de cerebros. Pero lo que no parece tener demasiado claro la misma sociedad es qué es, concretamente, eso que apoya y valora. ¿Conoce alguna institución que se dedique a hacer investigación científica en nuestro país? No, respondió el 62 por ciento de las personas consultadas por la Primera Encuesta Nacional de Percepción Pública de la Ciencia y la Tecnología. La mayoría de las personas ignora también quién financia las actividades científicas: el 40 por ciento cree que los fondos provienen del sector privado, cuando, en realidad, la participación pública en el financiamiento supera el 70 por ciento del magro total invertido.
La encuesta fue realizada por el Observatorio de la Secretaría de Ciencia y Tecnología (Ministerio de Educación) para saber qué piensa la sociedad sobre el mundo científico. Bajo la dirección de Mario Albornoz, el estudio fue concluido el mes pasado. El equipo de investigadores (María Eugenia Fazio y Carmelo Polino, coordinados por Leonardo Vacarezza) tomó una muestra nacional aleatoria de población adulta urbana, estratificada según región, sexo y edad: en total, 1744 casos de 17 localidades con 50 mil o más habitantes, en las regiones metropolitana y bonaerense, pampeana, patagónica, del Norte y Cuyo.
Uno de los resultados principales indica que la mayoría de la población tiene una percepción positiva de la ciencia y la tecnología (CyT, en adelante). El 82,5 por ciento de los encuestados se mostró de acuerdo con que “el avance de la CyT es la principal causa en la mejora de la calidad de vida”. Y el 60 por ciento se opuso a que “el desarrollo científico tecnológico trae problemas para la humanidad”. Incluso, el 76 por ciento aventuró que hay que apoyar la ciencia porque, si no, la sociedad “será cada vez más irracional”.
Aunque, en contradicción, casi la mitad de las personas (45 puntos porcentuales) estimó que “la ciencia llevará a la deshumanización de la vida”. El director del estudio comentó a Página/12: “Los resultados de la encuesta son similares a los que se dan en el resto del mundo. La gente tiene una opinión general buena de la ciencia, pero también aparecen recaudos. Por ejemplo, cierta prevención respecto de la biotecnología. Y esto no está mal, porque además de ser muy importante para la sociedad, la ciencia también genera riesgos y problemas”.
La mayor parte de las consideraciones negativas y señales de alerta esbozadas por los encuestados apuntaron al rol del Estado. El 73 por ciento opinó que el Estado destina recursos insuficientes para el desarrollo de CyT. Para el 83 por ciento, “el Gobierno debería aumentar mucho más el dinero que destina a la investigación”. Y el 72,1 opinó que el Estado debería hacer un máximo esfuerzo para retener a los científicos e ingenieros que se van del país.
Otra pregunta incluida en la encuesta interrogó: ¿considera que en Argentina se hace investigación en CyT? La mayoría (60,3) optó por responder que “se hace algo”. El 17,3 dijo que “no, prácticamente no existe”. Sólo el 13,2 opinó que se hace mucha investigación. Como se indicó, el 62 por ciento admitió que no conoce ninguna institución que se dedique a hacer investigación en el país. El 35 por ciento dijo conocer alguna.
Pero la percepción acaso más curiosa apareció cuando los encuestadores preguntaron cómo se financia la investigación científica. El 40 por ciento dijo que los fondos provienen del sector privado (el 28,9 opinó que vienen de fundaciones y el 11,5 de empresas). Además, casi una de cada cinco personas (19,7) estimó que el financiamiento llega desde instituciones extranjeras. Unicamente el 17,6 señaló al Estado como fuente de recursos. “Esto, evidentemente, es un error de información, porque en Argentina casi el 80 por ciento del financiamiento proviene del sector público –dijo Mario Albornoz–. Creo que esta idea tiene que ver con que se percibe que el Estado está en mora, que invierte poco, y entonces se concluye que los fondos deben venir del sector privado. También influye la idea de que en el resto del mundo las que investigan son las empresas.” Que la gente piense que la inversión en CyT viene del sector privado es evidentemente una mala noticia para el Estado. No sólo invierte realmente poco (apenas cerca del 0,5 por ciento del PBI, cuando la Unesco reclama 1 punto y Estados Unidos, por ejemplo, destina el 2,68), sino que lo que invierte no es reconocido por el público.
Si bien el 83 por ciento de los encuestados acordó con que “el Gobierno debería aumentar mucho más” su inversión en CyT, el reclamo resultó matizado por la pregunta siguiente. ¿Habría que utilizar el dinero entregado a la ciencia en otras actividades más urgentes? De acuerdo estuvo el 45,9. En desacuerdo, el 47,5. En relación con lo anterior, una cuestión clave: el 44,4 por ciento no cree que la ciencia y la tecnología puedan generar más empleo y trabajo, aunque sí lo cree el 39,2. “La gente percibe que falta inversión en ciencia, pero no cree que los fondos deban sacársele a la salud y la educación, por ejemplo. Lo que la gente no está advirtiendo es que la inversión en ciencia y tecnología va a mejorar la educación, la salud y el empleo –dijo Albornoz–. A eso debería apuntar una política científica: a fomentar esa incidencia de la ciencia en cuestiones fundamentales para la sociedad.”

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La mayoría de la población tiene una percepción positiva de la ciencia y la tecnología.
Pero cree, erróneamente, que el financiamiento proviene más del sector privado que del Estado.
 
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