La reforma del Código Contravencional que impulsa el Gobierno de la Ciudad implica un regreso de los antiguos edictos policiales. Permite detener sin orden judicial y criminaliza a vendedores ambulantes, trapitos y artistas callejeros. Los especialistas consideran que viola la Constitución porteña.
En las últimas semanas, diferentes actores sociales marcharon en rechazo del nuevo Código.