PLASTICA. Capital, obra reunida del rosarino César Baracca en Subsuelo
El arte es dinero y el dinero es arte
César Baracca está de paso en su ciudad natal con una muestra antológica individual de collages con tarjetas de crédito, billetes y monedas, y dos proyectos más, uno de ellos con Homs.
La efigie de la reina de Inglaterra atacada por “granos”.La efigie de la reina de Inglaterra atacada por “granos”.La efigie de la reina de Inglaterra atacada por “granos”.La efigie de la reina de Inglaterra atacada por “granos”.La efigie de la reina de Inglaterra atacada por “granos”.
La efigie de la reina de Inglaterra atacada por “granos”. 

“Yo veo al dinero como arte; Saatchi ve al arte como dinero”. Así terminaba una entrevista de hace doce años al artista post conceptual rosarino César Baracca. Nacido en Rosario hace 58 años, formado en la Universidad Nacional de Rosario y radicado en Londres desde 1999, el miércoles pasado Baracca retomó aquella conversación donde la había dejado. “El arte es dinero, el dinero es arte”, resumió en lo que en inglés serían seis palabras. Fue un momento especial para él: se inauguraba Capital, una exposición de 58 de sus collages que puede verse hasta el 3 de noviembre en la galería Subsuelo (Balcarce 238).

Sin proponérselo sus organizadores, la obsesión que recorre la muestra coincide con la que atormenta al cerebro de la clase media argentina en estos tiempos de dólar disparado al espacio sideral. Pero más en profundidad, su eficaz iconología apela al juego para hacer reflexionar sobre el valor, que según la economista inglesa Joan Robinson era en Marx “una idea metafísica”. Y si releemos el primer capítulo de El Capital, nos encontraremos con que el valor ocupa allí el lugar exacto que Aristóteles daba en su Metafísica a la categoría del ser. Maestro de la metonimia, Baracca asocia las palabras cattle (ganado, en inglés), caput (cabeza, en latín) y capital. La cabeza de ganado era moneda, tenía valor de cambio. Cabe pensar que el intercambio económico, como discurso, es metonímico: qué en lugar de qué otra cosa. No hay metáfora en el tropo del capital, cuya serie metonímica se escurre al infinito del consumo.

La alquimia oscura del valor de la obra de arte, eso es lo que Baracca busca desentrañar. Y lo hace a partir de una mirada estética culta sobre las vaquitas de hoy: tarjetas de crédito, billetes y monedas, que junta y recorta (no las monedas) y reordena. Toda una enciclopedia de la historia del arte del siglo veinte trabaja en su cabeza cuando él mira el isotipo de Visa, al que no encuentra muy distinto de una pintura abstracta en franjas horizontales y colores puros. La clave de esas transmutaciones se encuentra, para Baracca, en el arte pop, al cual rinde homenaje en una serie de obras de 20 x 20 x 3,5 cm que expuso en 2006 en el Museo de Arte Contemporáneo de Rosario.  

Andres Macera
La eficaz iconología de Baracca apela al juego para hacer reflexionar sobre el valor.

En 2009, Baracca expuso con el poeta y artista Darío Homs en el Centro Cultural Parque de España de esta ciudad. La muestra se llamó Dos cuadrados. Este miércoles a las 19, en la flamante galería Local 15 (que queda precisamente en el local 15 del Pasaje Pan, Santa Fe al 900), ambos amigos se rendirán homenaje a sí mismos, no sin un dejo de auto-ironía, con una mini exposición titulada Dos jacarandás.

Aquellos minuciosos mosaicos del Macro y del CCPE, hechos de fragmentos de tarjetas de crédito de 50 países, unos coloridos y los otros en austero blanco y negro, se pueden ver por primera vez todos juntos en Subsuelo como dos líneas de cuadrados que tienen el encanto cosmopolita de un estilo artístico internacional. Otro plato fuerte de la muestra es una efigie de la reina de Inglaterra atacada por “granos” que son peniques encontrados en las calles de Londres.

Co fundador de los grupos La vaca y Rozarte (con cuyos integrantes está exponiendo actualmente en el museo Murray de Funes), Baracca realizó su primera muestra individual en 2004 en la National Portrait Gallery de Londres, que adquirió una de sus obras. Expuso en la Embajada argentina en Londres (2012), en la residencia del embajador en Londres (2014), y al año siguiente en el Centro Internazionale d'Arte contemporanea de Roma, con curaduría de Alessandra Migani. Los datos se encuentran, precisamente, en la página de Saatchi.

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