A sala llena y con una multitud congregada a las puertas de la Sala Borges, la antropóloga feminista Rita Segato abrió la 45° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires con un discurso de media hora en la que convocó al movimiento feminista a "ser pluralista antes de ser feminista" y "tener un mundo radicalmente plural como meta histórica". Segato reivindicó a la industria editorial nacional frente a un mercado que impide "atravesar la Gran Frontera Global desde el Sur hacia el Norte" y celebró: "Un país donde se es célebre solamente por pensar es un gran país". La contraparte del ovacionado discurso de Segato fue la presentación del ministro de Cultura, Pablo Avelluto, quien fue silbado y dio su discurso con gran parte del público dándole la espalda. 

"Para el patriarcado, el capital y los monoteísmos fundamentalistas hay una única verdad, una única forma del bien, un único dios, una única forma de futuro, una única justicia", señaló Segato en el inicio de su discurso para convocar al movimiento feminista a quebrar esa cultura para ir hacia  "una politicidad femenina" que no sea "principista" sino "pragmática y capaz de improvisar, dirigida a la vida aquí y ahora, a su continuidad y a su esplendor". 

En ese sentido, Segato convocó a "ser pluralista antes de ser feminista; tener un mundo radicalmente plural como meta histórica" y consideró necesario construir "nuestra propia desobediencia" para diferenciar el movimiento proyectado desde Argentina a toda latinoamerica con lo que ocurre en el resto del mundo.

"No confundamos el Ni una Menos con el Me Too, y no nos enredemos en su tensión con el Manifiesto de las intelectuales francesas", advirtió y criticó el movimiento generado en los Estados Unidos por hacer "señas a la paternidad del Estado, a un árbitro de las relaciones, a un abogado en la almohada, en un mundo de individualismo a ultranza". "El Ni una Menos le habla a un nosotras y nosotros, le habla a una sociedad", destacó. 

En ese tono, la antropóloga destacó la producción editorial argentina que  "la dictadura persiguió y destruyó el gran parque editorial que teníamos, y Menem terminó el trabajo". En ese tramo reivindicativo la autora de La guerra contra las mujeres  recordó un episodio personal para concluir: "Me duele saber que un editor de América Latina no tiene las mismas facilidades para circular que una editorial española". 

En ese punto, Segato se animó a criticar al escritor colombiano Gabriel García Márquez al señalar que le desgradaba una recurrente reflexión respecto de que "América Latina estaba sola porque Europa no la miraba, no la veía, no registraba su existencia y no la comprendía".

 

En la previa, la presidenta de la fundación El Libro, Teresa Carbano, advirtió que "la industria necesita avanzar, pero que si en el día a día está pendiente de su supervivencia mal puede hacerlo". Además advirtió que "las ventas cayeron un 12 por ciento respecto al primer trimestre de 2018, una caída que no se detiene". Carbano respaldó el impulso a una ley para crear el Instituto Nacional del Libro. 

El acto que dio inicio con apenas 20 minutos de retraso y sin la tradicional apertura de puertas para que ingrese el público congregado en La Rural, estuvo enmarcado, desde temprano, por la presencia de lectores identificados con los pañuelos verdes, en demanda de una ley que permita la interrupción del embarazo legal y gratuito.

También se acercaron hasta la inauguración de la Feria del Libro representantes de bachilleratos populares para repudiar la presencia del ministro de Cultural, Pablo Avelluto, quien tuvo que interrumpir varias veces su discurso por los grios y silbidos en su contra; y habló con parte del público dándole la espalda.