Cristina Kirchner presentó "Sinceramente" en Mendoza 
"A Macri no lo defienden ni los ortodoxos"
La ex Presidenta se refirió a las declaraciones de economista Guillermo Calvo. También respondió a las críticas que le hicieron por hablar de marcas "cuchuflito" y agregó la expresión "cadorna". 

Durante la presentación de su libro “Sinceramente”, esta vez en la provincia de Mendoza, la senadora y precandidata a vicepresidenta por el Frente de Todos, Cristina Kirchner, consideró que la administración de Mauricio Macri “es tan horrible que ni los ortodoxos la defienden”.  No obstante, subrayó que “el desastre está hecho y ahora hay que ponerle el pecho”, y se manifestó “convencida de que la gente no va a seguir tolerando este maltrato”.

Las definiciones de la ex presidenta tuvieron como referencia las declaraciones del gurú de los mercados Guillermo Calvo que, tal como consignó Página/12, afirmó que el presidente Macri “no ha mostrado ninguna capacidad de manejar” la economía argentina.

“Ayer lo comentábamos con Alberto (Fernández) y me impactaron”, reconoció la senadora al tiempo que evaluó que los dichos de ese economista son la prueba de que lo que ocurre en el país “es tan horrible que ni los ortodoxos lo defienden”.

De la misma manera hizo alusión a la calificación de la agencia Bloomberg, que ubicó a la Argentina como “la economía más vulnerable del mundo”. Para Cristina, Macri “tuvo una oportunidad extraordinaria: le dejamos un país desendeudado y tuvo a favor la campaña pica sesos de los medios” de comunicación hegemónicos, y a pesar de ello “la chocaron toda; y tenés que ser muy malo para chocarla toda”, reflexionó.

-Podría decirse que este es un gobierno “pindonga” –comentó el periodista Marcelo Figueras, que acompaña cada presentación de “Sinceramente”.

-O cadorna, como dice Máximo –añadió la ex presidenta, quien sumó ese concepto a los de “pindonga y cuchuflito”, por los cuales fue duramente criticada desde el oficialismo.

Obviamente, el tema de la “pindonga y cuchuflito” también tuvo un párrafo de respuesta a quienes la cuestionaron. “Salieron a hacer una defensa de no se sabe qué cosa”, afirmó la ex mandataria en referencia a que los grandes medios y el gobierno quisieron instalar que ella atacó a las Pymes por señalar qué a causa de la crisis económica había un aumento en el consumo de segundas marcas o productos de menor calidad, como el lo que venden como sustituto de la leche pero no es leche. “¿Los hijos del presidente o la gobernadora toman leche que no es leche o toman de la buena? ¿Por qué alguien que pude seguir consumiendo un producto bueno sale a militar el ajuste?”, se preguntó. “Eso es lo que duele: la falta de solidaridad y el egoísmo”, reflexionó.

La ex presidenta dijo que ahora con la comida "estamos igual que en Venezuela" y que  con la defensa de productos de baja calidad, el Gobierno “acepta que hasta la leche como la gente es demasiado para la sociedad”. Aludió, así, a las expresiones del presidente del Banco Nación, Javier González Fraga, cuando dijo que el kirchnerismo “le hizo creer a un empleado que podía comprarse celulares e irse al exterior”.

Al referirse a este tema, Cristina puso también en tela de juicio la política de precios relanzada por el gobierno nacional a través del programa Precios Esenciales. “Se llamará ‘esenciales’ porque, como dijo El Principito, es invisible a los ojos” , ironizó y comparó ese programa con el que había aplicado su gobierno.

“En Precios Cuidados teníamos primeras marcas. Sin embargo, en Precios Esenciales hay harina, fideos y polenta, como si los pobres solo merecieran eso”, criticó y definió que las iniciativas macristas van a contramano “de la movilidad ascendente”.

“La gente quiere tener buenas cosas. Aspirar a tener las mismas cosas que tiene los que tienen más, ¿qué tiene de malo y condenable?”, enfatizó ante el aplauso de las miles de personas que se dieron cita en el Parque Agnesi y que también expresaron un fuerte respaldo la candidata a gobernadora del Frente de Todos, la senadora Anabel Fernández Sagasti, presente en el lugar.

No obstante, la candidata a vicepresidenta del Frente de Todos manifestó que tiene “grandes expectativas y esperanzas” de que esta realidad pueda revertirse en los próximos comicios. No obstante, aclaró que ello “no me pone feliz porque esas expectativas son a partir del maltrato que pasa la gente” y “no creo que los pueblos se suicidan”. “No obstante estoy convencida de que este maltrato la gente no lo va a seguir tolerando. Va a querer que los vuelvan a tratar bien”, resaltó.

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