Ganador del premio literario Kutxa
Carlos Aldazabal: "Escribir hoy en la Argentina significa resisitir"
El poeta salteño nos comenta el sentido de escribir en una Argentina gobernada por el macrismo, sabiendo que el amor es un hecho político.

Carlos Aldazabal se alzó con el premio Kutxa Ciudad de Irun, a la mejor poesía en castellano por su obra "Mauritania es un país con nieve". 

La edición 43 de los premios que se otorgan en el País Vasco, lo consagró como ganador entre los 239 autores de España y América Latina. Aldazabal describe esta obra y habla del sentido de la escritura en un gobierno que destronó a la Cultura como ministerio y la relegó a secretaría.

De Salta para el mundo, es algo que Aldazabal entiende muy bien. Aquello que inició en 1996 con la publicación de su primer libro "La soberbia del monje", lo encuentra a sus 43 años como uno de los poetas más reconocidos del país.

“Ganar un premio como éste significa una gran alegría, por la publicación en España y por la difusión de mi poesía, incluyendo la posibilidad de visitar el País Vasco”, dice el poeta que reside en Buenos Aires. 

Sin embargo, resalta dos premios que "más lo enorgullecen” y no se los olvida: el Regional de Poesía de la Secretaría de Cultura de la Nación, que ganó una vez Manuel J. Castilla, y el organizado por Abuelas de Plaza de Mayo, “con un libro que tuvo la suerte de ser presentado por el querido Osvaldo Bayer”.

Aldazabal, afirma que “escribir hoy en la Argentina significa resistir. No queda otra”, dice el autor de más de ocho libros publicados. 

También advierte que “no hay políticas culturales de aliento” a diferencia de lo que ocurre en otros países. Recordó que el gobierno de Macri en 2018, degradó el Ministerio de Cultura al rango de secretaría dentro de la cartera de Educación. “Eso es sintomático de la situación que vive el sector”, asevera.

Reveló que existen pocos concursos y poco interés por parte del Estado en subsidiar obras literarias, “quizá la poesía sea especialmente uno de los géneros que más precisa de esa ayuda”, enunció. 

Sin embargo, hizo referencia al Fondo Ciudadano de Salta que desde 2012 financia, entre otras manifestaciones culturales, la publicación de libros. “Eso es bueno, al menos como gesto de continuidad y una suerte de política de Estado en la materia”, manifestó.

Recordó que, en Salta siempre se fantaseó con tener un festival de poesía provincial. “Hubo una tenue ilusión en 2008”, asintió, “pero no se pudo continuar. Quizá alguna vez se retome y se vuelva posible. Pero hace falta voluntad política y de gestión”, exclamó el poeta.

“Ojalá a futuro esto se vuelva posible, porque enriquecería mucho la producción local”. Además permitiría el contacto con poetas de otras partes y la posibilidad de darles más visibilidad a las nuevas escrituras.

Mauritania, el amor y el norte

“Es un libro de poemas de amor, que de algún modo son también poemas políticos, porque como sabemos lo personal es político”, dice el escritor sobre la obra ganadora "Mauritania es un país con nieve". El libro obtuvo el primer lugar en los premios literarios organizados por la Kutxa Fundazioa, que contó con un jurado integrado por los poetas españoles Antonio Colinas, Raquel Lanseros y Manuel Rico.

Señala que hay un juego en todo el libro que se vincula con la idea de "no lugar" del antropólogo francés Marc Augé, “aunque exagerándola y llevándola a un extremo en el que las geografías se desdibujan”. 

“Y, sin embargo, en ese dibujarse y desdibujarse vuelve a aparecer la copla, tan significativa para la tradición hispanoamericana, con énfasis en Lorca, y tan identitaria para la poesía de Salta”, confiesa.

“La tradición de nuestro Norte es constitutiva para mí y siempre aparece en mi escritura”, expresó.

Escribir poemas en la era digital

Aldazabal refirió que la escritura mantiene los mismos desafíos de siempre: “Qué tengo para decir, cómo lo digo, cómo soy yo en el lenguaje, sabiendo que, a decir de Rimbaud, siempre ´yo es otro´”. Consideró que el problema de la “otredad” o la “mismidad”, es “fundante de la experiencia literaria y también de algunas ciencias sociales, especialmente la antropología y los estudios culturales”.

Sin embargo, subrayó que es “algo que va más allá de la cultura occidental y de su institución literaria, porque en culturas donde la poesía es religión, profecía o mito el problema sigue estando presente, ya no como individualidad sino como subjetividad colectiva”.

En la actualidad, con el uso de las redes sociales, el poeta sostuvo que esas plataformas digitales “son esencialmente escritura, se alimentan de ella, entre otros formatos”.

En este punto, apelan a ser “un gran espacio de democratización y difusión, pero también de manipulación, como cierto uso político nos lo ha demostrado en estos últimos años”, relató el autor.

En relación a la poesía dijo que “ya está en esos nuevos escenarios”. Existe una circulación. “Todos los días alguien sube un poema en alguna red social, o hace circular una canción, que también es otro modo de poesía”, exclamó.

Siempre, lo que hay que agregar a ese estar espontáneo son las políticas de Estado, imprescindibles para mantener un mínimo equilibro que contenga la mercantilización de la cultura”, finalizó.

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