La intersindical feminista en el Encuentro
Todas para una
Desde los paros del 8M y la irrupción de Ni Una Menos, las organizaciones sindicales cambiaron su formato: participan de las movilizaciones, crean procotolos de prevención y asistencia a víctimas de violencia machista y le pararon varias veces el país al gobierno neoliberal de Mauricio Macri. Por eso, el Encuentro fue un motivo más para encontrarse, movilizar y seguir debatiendo las peores condiciones de trabajo y de acceso al empleo que tienen las mujeres y disidencias.  
Imagen: Jose Nico

La organización de las mujeres sindicalistas creció al calor de las luchas que arrancaron con los primeros paros internacionales del 8M. Al principio tuvieron que adentrarse en el mapa diverso del movimiento feminista y tejer redes entre las organizaciones sindicales de distintas industrias. Se vieron interpeladas por el avance de la ola feminista, que llegaba a cuestionarlo todo desde las bases. Luego, pujaron para que trabajadoras pudieran movilizarse, establecieron protocolos de violencia al interior de las empresas y lugares de trabajo y al interior de los sindicatos. También fueron más allá e incorporaron a las trabajadoras informales, amas de casa a cargo de las tareas de cuidado y crianza y mujeres de la economía popular con la consigna “Trabajadoras somos todas”. Esa organización se tradujo en la columna que marchó el domingo, tras el cartel “Unidad de las Trabajadoras, contra el ajuste y el FMI”, y se movilizaron casi 10.000 mujeres. Aún tienen que continuar adentrándose en los debates del movimiento, variados y múltiples.

“Somos la fuerza que le hizo el primer paro a Mauricio Macri” dijo Vanesa Siley, secretaria general de SITRAJU en el auditorio de la Universidad de Psicología de La Plata, llenísimo de trabajadoras, delegadas sindicales y dirigentes mujeres de todo el país convocadas por la Corriente Federal de Trabajadores de la CGT, CTA y organizaciones de la economía popular. El plenario fue el sábado en el marco del 34° Encuentro Plurinacional de mujeres, lesbianas, travestis y trans en La Plata. Con esa frase, Siley resumió la esencia que definió al movimiento feminista argentino los últimos cuatro años: resistir, pelear y organizarse. El sindicalismo, los cargos jerárquicos y la toma de decisiones son los bastiones que muchas mujeres vienen peleando hace años por conquistar, enfrentando a hombres que están enquistados en sus puestos y alejados de los reclamos de lxs trabajadores y trabajadoras.

“Fue fundamental la fuerza de las mujeres en la resistencia. Todas nosotras le frenamos una reforma laboral a Macri”, siguió Siley. Las oradoras fueron desde secretarias de género de sus sindicatos, secretarias generales, referentes gremiales que contaron las distintas problemáticas en cada rama de la industria, hablaron de la situación económica y social que atraviesa el país y contaron con las reflexiones de Rita Segato en el cierre.

“Cuando las trabajadoras comenzamos a hacer visible en la calle el camino que vamos recorriendo desde hace muchos años en nuestras organizaciones, nos reconocimos trabajadoras, trabajadoras organizadas en los sindicatos. Lo que venimos haciendo dentro de las organizaciones es el trabajo de reconocer que la lucha es de clase, pero también es de género y esta lucha la generamos nosotras al interior de los sindicatos. Ahí nos dimos cuanta que ninguna de nosotras estaba sola” comenzó Estela Díaz, secretaria de género de la CTA de los Trabajadores.

No es casual este plenario. Las mujeres fueron las más afectadas por las políticas económicas de Macri y el FMI, con una brecha salarial del 29%, un desempleo en mujeres jóvenes del 23,4% (4,8 por ciento más que los varones del mismo rango etario) y una tasa de empleo no registrado del 36% (que asciende si se suma a las trabajadoras en casas particulares). Fue crucial también la afirmación “trabajadoras somos todas”, incluyendo a las mujeres de empleo no registrado y de la economía popular. El plenario, sin embargo, no se refirió a la situación de la comunidad travesti y trans, que tiene una tasa de desempleo abismal, sólo el 18% tuvo acceso a empleo registrado, según el último informe de ATTTA y Fundación Huésped en 2014. La ley 14.783 “Amancay Diana Sacayán” de cupo laboral trans de la provincia de Buenos Aires está aprobada desde 2015 sin aplicación.

Fue tajante la intervención de Mónica Ameneiros, secretaria de igualdad de género de APA (Asociación del Personal Aeronáutico). Denunció el vaciamiento a Aerolíneas Argentinas para fortalecer a las aerolíneas low cost, la fuerte pelea por el aumento salarial y los puestos de trabajo. Una pelea que se dio aún a pesar de sectores que pidieron el freno.

También Jessica Simonetti, referente de APOPS habló de la reforma previsional y la intención del gobierno de hacerse del Fondo de Garantía y Sustentabilidad, afectando aún más a lxs jubiladxs. Se recordó la situación de lxs docentes en Chubut, quienes están en una fuerte pelea contra el gobierno provincial que lleva su 13° semana de lucha en la provincia patagónica en reclamo de aumentos salariales y el incentivo docente. A esa lucha se sumaron las tomas secundarias en Puerto Madryn y Trelew, también se sumaron lxs secundarixs de Lago Puelo y el acampe frente a la escuela secundaria 765.

En el mapa del sindicalismo argentino las mujeres que están en la toma de decisiones son una rareza. Las que participan en las discusiones paritarias, también. En el sindicato bancario, son varias las mujeres referentes que se sientan en la mesa con los presidentes de bancos y conglomerados financieros a discutir las paritarias y condiciones laborales de trabajadores y trabajadoras. Se quedan hasta que se firme el acuerdo, largas horas de la noche para definir números, actas, detalles importantes. Delegadas que discuten protocolos de género, que dan el debate al interior de los lugares de trabajo y ponen el cuerpo en las calles.

El domingo también se hizo la primera asamblea de trabajadoras de prensa, que reunió a redactoras, trabajadoras de radio y televisión y trabajadoras freelance que discutieron las problemáticas en los lugares de trabajo, el vaciamiento en los medios públicos y la necesidad de perspectiva de género en la comunicación. Referentes de Télam hablaron del proceso de lucha por la reincorporación de los 300 despedidxs; trabajadoras freelance hablaron de la precarización laboral y las pésimas condiciones de pago (el 94% de trabajadores freelance se encuentra por debajo de la línea de pobreza, según una encuesta realizada por Sipreba); delegadas denunciaron los despidos y retiros voluntarios encubiertos en las redacciones. También hablaron de la encuesta realizada por Sipreba respecto de las condiciones de trabajo y el clima laboral: varias denunciaron acoso en los lugares de trabajo y maltrato de parte de las patronales. Fue la primera vez que trabajadoras de prensa se organizaron con una agenda común y acordaron darle continuidad en el tiempo. 

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