Las Brandoni de la ciencia

El multicitado Luis Brandoni desempeña un papel acaso meramente simbólico en el voluntarioso aparato de propaganda macrista pero que, dado lo chato y limado de las expresiones de esta doctrina, resulta casi fulgurante. A él, servicial e inspirado, no parece importarle ser la comidilla de sus colegas de profesión ni tampoco ser considerado no demasiado notable en la camarilla de sus amores, y que el día de hoy tuvo al ya famoso Domador de Reposeras, su cabeza, descansando en los terrenos de Chapadmalal.

Pero otros Brandonis hay en diferentes expresiones del arte, de la UCR para qué decirlo, e inclusive del fútbol, cuyo máximo representante es Tevez. Vienen, entonces, a ser los equivalentes especializados y funcionales de Brandoni y Casero -vaya parejita- en diversos rubros de la sociedad argentina. No olvidemos tampoco a la ciencia.

Si se quisiera algún día avanzar cabalmente en la comprensión de las patologías sociomentales de los argentinos es necesario empezar a hurgar en la conducta de dos especímenes que por allí deambulan en los pasillos de lo que queda de la ciencia argentina. Efectivamente, se trata de Sandra Pitta y Marina Simian, y para los que no se han podido enterar son científicas que apoyan a Macri o el macrismo con lo todo lo patético que resume dicho sentido de pertenencia. Son las Brandoni (y Casero, por supuesto) de la ciencia y, a causa de su alto nivel académico y su posiblemente elevada cota intelectual, resultan mucho más interesantes para el estudio de un “macrista” arquetípico aunque todavía difuso en la definición de sus fronteras taxonómicas.

La doctora Pitta, en particular, se ha hecho conocer por sus amargas quejas por la aparición de carteles de publicidad del Frente de Todos que ostentan la fotografía sin cara de un supuesto científico identificado como perteneciente al Conicet. Eso la mató: no es posible, es fascismo, violación total de los principios republicanos y más borbotones por el estilo. Para empezar, se podría admitir que “el uso de símbolos o instituciones oficiales en propaganda política” es -formalmente- incorrecto. Aunque no hay mucho escrito sobre el particular y, esperando que alguien se ocupe de buscar la legislación respectiva, vamos a recordarle que el macrismo ya electo y en funciones no se ha cansado de mostrar íconos del patrimonio nacional. Las cataratas del Iguazú, las ballenas de Chubut o la 9 de julio son tan nacionales como el Conicet y eso, Marina, apuesto mil a uno, que fueron usados hasta la náusea en esta “administración” macrista, denominación exagerada de la “gestión”, otra palabra que sólo por piedad puede serle atribuida.

Pero si a los publicistas del macrismo se les escapó que existía el Estado y para publicitarse se concentraron más bien en la sarasa infinita de globos amarillos, y los “todo está en vos” probablemente concebidos en febriles actos creativos por un Alejandro Rozitchner desde hace décadas, eso no sólo no es el problema del Frente para Todos sino que el problema que tiene el Frente es sacárselo de encima. Para terminar, lo que parece increíble es que sean tan caraduras y se atrevan a manifestarse mediante nimiedades como ésas y otras similares después de que los conductores de sus desvelos han reventado el país, algo así como criticar a los rusos que pisoteaban los canteros del Tiergarten en abril del 45.

Pero las mentadas doctoras del Conicet evidentemente no piensan. Sienten, y mucho. Sus sentimientos son parcialmente republicanos, les importan las formas pero, como sucede con muchos de los macristas, afectan un extraño desequilibrio consistente en que les escandalizan los carteles, el dedito de Fernández y la CONADEP del periodismo -sólo por mencionar la temática de las últimas semanas alrededor de las elecciones- pero son absolutamente impermeables al robo a la Nación, al hambre y a la enajenación de la soberanía. El mencionado actor, el confuso futbolista y aún el diputado tienen cierta licencia para pensar mal, como no se privan de hacerlo, no lo discuto. Sobre todo si una política depredatoria como la que está hasta el 10 de diciembre en curso los ha beneficiado y en sus últimos suspiros los beneficia, y no están capacitados para advertir que no hay futuro ni siguiera para ellos si se sigue reventando al país.

Y no se les exige para comprender esto tan elemental acreditar ninguna asignatura cognitiva básica, sea lógica o matemática nivel bachillerato, no digamos algo más compleja. Pero los científicos lo comprenden sin mayor esfuerzo, saben, y más los biólogos, que un sistema cerrado con recursos limitados y con una especie dominante se autodestruye en un tiempo finito. Pero a estas científicas les gusta el macrismo. ¿Qué puede hacerse contra eso? Sospecho que estas mujeres, a pesar de haber sido beneficiadas por los gobiernos de Néstor y Cristina, deben o pueden haber sufrido alguna humillación por parte de algo o alguien identificado con dicho gobierno y no lo olvidan, tremendas heridas. Nunca lo sabremos.

Por otro lado, poco se dice de la distribución del voto en las elecciones del 27 de octubre entre los argentinos con residencia en el exterior. Hasta conocer los resultados oficiales, supongo que en México, donde yo voté, ganó “Juntos por el Cambio” por un 70%. Espero equivocarme pero podría apostarlo. Me baso únicamente en una tipología intuitiva, no muy rigurosa, de determinado tipo de argentinos, individuos de considerable estatura, blancos, gran mayoría de Buenos Aires, Rosario o Córdoba, pater familias cuarentones que pueden haber coqueteado con el rugby, algunas mujeres sin problemas de autoestima que deben estar en el modelaje. Por añadidura, el cónsul argentino en México es parte de la campaña del zizepuede que, aunque todavía no lo podamos creer, quizás le hizo ganar al Domador 2Mvotos en relación a las PASO.

Evidentemente, toda esta población de argentinos no tiene la menor relación con una renovada relación bilateral con México, cuyos primeros pasos Alberto inauguró el 4 de noviembre, en el Palacio Nacional de México, platicando y almorzando con Andrés Manuel López Obrador. De lo que puede salir algo bueno que seguramente no ha de gustarle a las y los brandonis que, fieles a sí mismos, seguirán su aburrido pataleo hasta que...


*Físico argentino residente en México.

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