Pese a que él mismo reconoce que su proyecto solista no es festivalero, Juan Mango aprovechó la reciente edición de La Nueva Generación para estrenar el show de su flamante álbum, Ochocientos envolventes al sol. “Fue hermoso e increíble”, adjetiva el artista mendocino. Y si bien fue atípico verlo parado en el escenario sin su banda –“Quise encarar esto desde una perspectiva audiovisual”, aclara–, el frontman de Usted Señálemelo afirma que su prioridad es el trío. “Estamos preparando el nuevo disco, que es todo un flash. Aunque no me cierro a una sola cosa: mi intención es compartir con toda la gente que me cruce y con la que pueda aprender.”


No obstante, este otro proyecto del hermano mayor de Simón Poxyran es una consecuencia del impulso creativo. “Juan Mango es especial porque abrió la puerta para que jugara con lo que quisiera. El camino con Usted estaba allanado, e iba por un rumbo diferente. Mi carrera solista no fue consciente. Podría haberla parado, pero no lo hice. Estoy dispuesto a tirar todo sobre la mesa para crecer.“

Su debut, Papet (2017), coincidió con la salida del primer disco de Perras on the Beach , Chupalapija (Juan también fue parte de la formación que lo grabó), y sirvió para hacer catarsis sobre el fin de una relación afectiva. Esta secuela tiene un origen aéreo. “Lo empecé en un avión, con el teclado de la compu tirando acordes en el Ableton”, explica el músico. “Los últimos temas que hice los compuse de esa manera, incluyendo los de Usted. Uso las herramientas que tengo a mano.”

Debido a que la encarnación de Juan Mango es “tan natural, tan experimental y tan auto vomitiva”, Ochocientos envolventes al sol vio la luz gracias a la camaradería. “No estaba convencido de sacarlo, pero Vera (Spinetta), mi compañera, me motivó a que lo compartiera con la gente”. De lo que no se hace cargo la hija menor del Flaco es del símil fonético entre el título de lo nuevo de su pareja y el del tercer álbum solista de su padre: 18 minutos al sol (1977). “Me cayó la ficha después”, reconoce. “El ocho es un número que me gusta, la palabra envolvente sale de los sintes, y el sol es porque me siento bastante fuego.”

Aunque se trata de un trabajo con una gran carga simbólica y hasta mística, Juan asegura que poco sabe acerca del tema. “Me sale natural”, justifica. “Sé que hay algo divino que controla todo y de alguna forma estoy conectado con eso.” Tal vez por eso las canciones, en la medida en que fueron madurando, se convirtieron en epifanías: “Cuando terminé me di cuenta de que eran mensajes que me mandé a mí mismo. Algunas de las letras que escribí me terminaron ocurriendo”.

Es que, a contramano de la terna que comanda, el segundo álbum de Juan Mango es un viaje introspectivo con escalas en la luz y la oscuridad. “El que entra en este viaje debe hacerlo sin juzgar. Cada canción es un relato que habla de una o más cosas. Si bien Cosmos –dedicado a su fallecido padre, lo mismo que hizo su hermano con su primer álbum solista, Saieg– es bailable, la oscuridad está presente. De hecho, ambos polos, luz y oscuridad, recorren el disco. Se parece a una película.”


Más allá de que Juan ya incursionó en la música para largometrajes (compuso la canción Portal (2018) para el film Soledad, protagonizado por Vera), Ochocientos envolventes al sol se comporta como una banda de sonido. “Es un disco visual”, describe. “Eso es lo maravilloso que tiene la música, que plasmás en un mismo soporte poesía, escritura, imágenes y sensaciones. Hay un montón de data dando vueltas, de la que podés samplear, robar o transformar una idea.”

Si hay dos condimentos que aúnan los siete temas del álbum, amén del matiz experimental y pop, es la espacialidad y el festín de sintetizadores. “Llegué por el destino, tal vez. Lo elegí porque es lo más versátil. Cuando empecé a aprender, un amigo me dijo que en los sintetizadores estaba el sonido de todo el universo”, confiesa. “Mis discos son lo-fi por la inspiración de los artistas que me gustan de acá, como Virus. Suena moderno pero, si lo comparás con algo mainstream, no es un trabajo que esté muy elaborado. Es un futuro retro”.

Mientras que en Usted Señálemelo se lo ve al frente de la voz y los teclados, en su proyecto solista –y el término le cabe perfecto porque no tiene banda que los respalde–, el joven ídolo cuyano también suma la guitarra. “¿Para qué la voy a tocar en Usted Señálemelo si tenemos a Cocó? La uso cuando compongo. Agua marfil la hice con la guitarra, en casa”, dice y se refiere a la antigua, porque desde hace un mes se estableció en Buenos Aires. “Vine por amor”, revela en la cocina de su flamante hogar, en el barrio de Coghlan. “Sigo amando Mendoza. Tampoco es un adiós, pero necesito estar cerca de Vera. Estoy con la misma energía, soy la misma persona y no dejo de hacer lo mismo que hacía allá.”

Si bien es comprensible que recién estrene en vivo su segundo disco solista a 11 meses de su lanzamiento, a causa de la apretada agenda de su grupo, lo que aún es un enigma es cuándo fue que Juan Mango abdujo a Juan Saieg. “Siempre lo fui. Aunque me gusta el melocotón, es medio absurdo. No lo pensé mucho... Creo que fui una planta en otra vida.”

* Juan Mango presentará Ochocientos envolventes al sol este viernes 29 de noviembre a las 20:30 en Niceto Club, Niceto Vega 5510.