"¡Olé, olé! ¡Olé, olá! Sin residentes, no hay hospital... ¡Precarizades no vamos a trabajar!" El canto de residentes y concurrentes retumbó en el recinto de la Legislatura porteña, cuando la pantalla mostró que por unanimidad se derogaba la ley con la que, una semana atrás , el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta intentó regularizar la precarización laboral de las prácticas profesionales en el sistema de salud porteño.

"Mañana, ningún residente vuelve a su servicio siendo el mismo", celebró Ayelén Cámpora, residente del Ramos Mejía y vocera de la asamblea, que llevó adelante un paro histórico de una semana con cinco movilizaciones masivas. Y, en ese tono, destacó que la derogación es "el primer objetivo cumplido", pero el más importante fue "interpelar de manera unánime a les residentes y concurrentes de cada hospital y servicio".

La derogación abre también una mesa de negociación con el gobierno porteño, que residentes y concurrentes buscarán que esté conformada y activa en marzo. Para eso, el lunes próximo comenzarán las asambleas por hospitales y el miércoles una asamblea general para poner en común los primeros bocetos del "gran objetivo de una ley que nos reconozca como trabajadores y se cumpla".

"Dejar sin efecto el proyecto de ley 2828 vinculado con la actividad de residentes y concurrentes", oficializó la marcha atrás el presidente del bloque Vamos Juntos, Daniel Presti, firmante de la derogación por vía legislativa presentada ayer para evitarle a Larreta promulgar una norma votada en soledad por el oficialismo en un contexto represivo y vetarla en una misma acción.  


"¡Vaaaamos!", se escuchó de las tribunas cuando Presti tomó la palabra para abrir la sesión. El grito de anticipación salía del grupo de 10 delegados de residentes y concurrentes. Solo diez de casi 50 tuvieron permiso de acompañar la sesión. Más de un millar lo siguieron desde la calle Perú frente a una Legislatura vallada.

El acuerdo parlamentario que buscó el oficialismo también buscó achicar el costo político: siete oradores, un minuto cada uno y "sin discursos", aclaró el vicejefe porteño y presidente de la Legislatura, Diego Santilli.

El único orador de los 34 legisladores oficialistas que votó la ley fue Presti, quien defendió el debate que se le había dado, que ocurrió en menos de una semana, y consideró que creían haber "buscado los consensos necesarios", a pesar de que la asamblea de residentes y concurrentes nunca había escuchada .

Desde la oposición, las intervenciones fueron unánimes en repudio al avasallamiento del oficialismo, incluso desde el bloque aliado Evolución. "Lograron que Larreta retrocede en chancletas y tenga que anular este ley con vergüenza. Son un ejemplo para todos los trabajadores", les dedició el legislador del FIT, Gabriel Solano, mientras que la legisladora de Unidad Ciudad, Victoria Montenegro, pidió que de ahora en adelante "el Ejecutivo escuhe y deje de intentar de imponer proyecto por la fuerza".

Tras los festejos en la calle Perú, a una semana de los gases lacrimógenos, la asamblea de residentes y concurrentes levantó el paro y mocionó los primeros tres puntos irreversibles para la próxima ley: todos los derechos laborales en igualdad para residentes y concurrentes, no más 64 horas de trabajo semanales y guardias extensas, participación de representantes en la discusión salarial.