Por estos días la compañía Funciones Patrióticas cumple diez años de su formación, si bien como grupo existía desde antes y la primera obra propiamente patriótica ocurrió un año después. No importa: los aniversarios descolocados, las fechas célebres insólitas, los natalicios olvidados y las conmemoraciones fuera de contexto son buena parte de los objetivos de este grupo. Por eso podemos decirlo: fue exactamente diez años atrás cuando llegó a manos del dramaturgo y ensayista Martín Seijó una edición  de El gigante amapolas, la obra teatral de Juan Bautista Alberdi. Seijó, que como muchos desconocía la faceta como dramaturgo del “prócer”, quedó fascinado y decidió probar una versión acorde a las preocupaciones que lo albergaban por ese entonces. Hacía tiempo que había formado una compañía con actores que compartían sus inquietudes por realizar proyectos de raíz perfomática que pusieran a prueba algunas convenciones del teatro, como las líneas que dibujan lo que una obra debe ser y sus canales de exhibición típicos. Subasta de objetos disfuncionales y Trágico Stand Down eran algunas de las pruebas que venían haciendo. 

En aquel volumen de historia que contenía la pieza dramática germen de todo el proyecto, se narraban también hitos teatrales del período, todos sumamente inspiradores. Entre ellos el hallazgo de la modalidad “funciones patrióticas”, es decir representaciones teatrales organizadas para celebrar fechas históricas o ciertos eventos políticos/militares festejados en una coyuntura. Además de tomar este formato antiguo para hacerlo suyo, el director quedó prendido de una anécdota puntual. Ocurrió que en 1852 la llamada Compañía Dramática Nacional anunció la realización de una función patriótica para homenajear al ejército de Justo José de Urquiza, vencedor del “tirano” Juan Manuel de Rosas. Pero les salió “el tiro por la culata”: Urquiza los dejó plantados. En vez de asistir a la elogiosa invitación prefirió ir a ver una compañía lírica recién llegada de Francia. Como afirma Seijó: “Me pareció un antecedente del tipo de relación que en nuestro país siempre se dio, se da y se dará entre el Estado y las artes escénicas: grandes desencuentros, furibundos desplantes y algunos instantes fugaces de lucidez.”

Es de todas estas cuestiones que este director y esta compañía se vienen ocupando desde entonces hasta ahora. Un coctel que contiene la Historia argentina, el happening de los 60, los actos escolares y la performance más contemporánea. Una mixtura que forma una de las experiencias teatrales más originales de la escena porteña. Un grupo que ha mutado a lo largo de una década, nunca conformes con un estilo ni un formato y que por estos días realiza su último trabajo. Relato situado, topografía de la memoria, es una caminata por Almagro que visita algunos de los señalamientos que Barrios x Memoria y Justicia hizo en las veredas de la Capital, pero que a la vez dinamiza la placa estática con historias vivas, derivas sobre los protagonistas de esas placas, el barrio y su arquitectura, la cultura popular de una época y de esta. 

Y todo esto ocurre los domingos a la noche, justo cuando la ciudad parece más silenciosa, adormilada y menos dispuesta que nunca a pensarse y recordar nada. Y mucho menos aquello lo que la hizo ser quien es.

HAS RECORRIDO UN LARGO CAMINO, PATRIOTA

Desde ese 2008 en adelante Martín Seijó y compañía empezaron a pensar sobre motivos patrios. A El gigante amapolas de Alberdi siguió una apabullante cantidad de trabajos fugaces y conceptuales: la versión del tratado científico La neurosis de los hombres célebres (2009) de Ramos Mejía, Política casera (2010) del pionero teatral Ezequiel Soria, Tres jueces para un largo silencio un drama histórico escrito en 1960 por Andrés Lizarraga, donde se exponían los últimos días de Juan José Castelli; Historia de cómo nuestro amigo Panchito González se sintió responsable de la epidemia de peste bubónica en zona sur (2011) de Osvaldo Dragún y el mismo año Educación y Distancia una suerte de homenaje a Sarmiento; ¿Qué cómo? (2011) a partir de un relato de Christian Ferrer; 37º Congreso de revisionismo histórico nacional (2012), sobre Manuel Belgrano, y meses después Los siete platos de arroz con leche acerca del clásico relato Lucio V. Mansilla; Himnos marchas y contramarchas de una nueva gloriosa nación a partir de una investigación de Esteban Buch; Era de piedra (2013) sobre la construcción del Obelisco, y en seguida Rezos laicos, que se realizaba con los espectadores sentados alrededor de un ataúd cerrado, justo el Día internacional de los Derechos Humanos.

En un principio la búsqueda de Funciones Patrióticas tuvo que ver con la adaptación disparada de textos dramáticos que por alguna razón resonaban en el campo contemporáneo. Esto fue relegándose pero conservando para las piezas un origen textual o literario sobre el que se departía. A partir de 2014 con Pirucho hubo un giro performático en la compañía que no abandonó la problematización sobre las ideas de patria pero sí hizo sus espectáculos algo menos propenso a la parodia, más abierto e impredecible. Junto a Lisandro Rodríguez la polémica La parodia está de moda y las salas alternativas fomentan el amateurismo cuya entrada era una botella de agua mineral cuyo diez por ciento fue trasladado en taxi a Argentores; y Desapariciones (2015) una experimentación con un software llamado Moldeo, que permitía generar efectos digitales en tiempo real, en el marco del ciclo Teatro Bombón. Cabe destacar que siempre las piezas se realizaban una única vez en cada lugar y el que no iba, se la perdía. Muchos de estas pruebas tuvieron lugar en Fundación Proa, otros en distintas salas teatrales del Off, desde El Elefante a La casona iluminada. 

Seijó reflexiona sobre la primera etapa de su compañía: “Buscábamos abordar personajes, hechos y procesos históricos siguiendo una línea revisionista que se alejara de lo solemne. Los textos funcionaban como plataformas de despegue para hablar del presente más que para reírse fácilmente del pasado. Esta llamémosle ‘operación retro’ nos permitía detectar algunas constantes absurdas en la historia del país que ponen en tela de juicio los argumentos que justifican la idea de Patria. Porque esa era una de nuestras preocupaciones principales, cuestionar el carácter mítico e intocable del sentimiento patrio, que es algo que se percibe como dado y natural, pero que por supuesto no lo es. Se trata de un artificio, del cual participa el discurso histórico, que está plagado de injusticias, chivos expiatorios, omisiones, estigmatizaciones, estereotipos. Es una operación peligrosísima que anula diferencias, acalla disidencias, estandariza pensamientos, quiebra voluntades. Para la compañía, ‘La Patria’, tomada como algo que solo está allí para celebrarse, la Patria acrítica y descontextualizada, la Patria mágica que nos mantiene unidos a todos contra viento y marea, no es más que un significante vacío en donde se dirimen de la peor manera los conflictos de clase.”

Como si para pensar algo tan duro y compacto como la Patria hiciera falta cambiar permanentemente los instrumentos de análisis, la compañía cambiaba de forma cada vez. Desde un comienzo se presentó como un grupo estable de eventos efímeros, los modos de producción y exhibición elegidos siempre fueron variando. Casi como una afrenta directa a toda idea de repetición que el teatro tiene como corazón de su actividad. Así, de mutación en mutación, fue que a partir de 2015 empezaron a trabajar junto a la dupla de artistas visuales Virginia Corda y María Paula Doberti, se animaron a desarrollar trabajos situados en la vía pública. Ambos colectivos han presentado hasta ahora Relato situado, acción de memoria urbana (2015) y Relato situado, la memoria en el Centro, en el Centro Cultural Recoleta (2016). Así es como llegan a Almagro y lo que ocurre en sus veredas. Finalmente el lugar donde se manifiestan buena parte de los problemas de una Patria en funciones.

MIRANDO LA GENTE PASAR

¿De qué se trata esta nueva propuesta de la compañía? La cita es en el Espacio Cultural Umbral situado en Díaz Vélez y Pringles. Allí, una vez llegados los espectadores –que no pasan los quince– Seijó invita a entrar a un salón donde en el centro de encuentran una serie de elementos numerados –pinceles, cola, aerosoles, mapas, afiches, poemas– y a su alrededor una silla esperando para cada uno de nosotros. En cada asiento hay un sobre que de algún modo sellará nuestro destino. Es que adentro un papel nos asigna una tarea para cumplir en esa caminata. Puede ser que nos toque ser estencileros, pegadores de afiche, recitadores u otros roles. El grupo de espectadores deviene ejecutantes, grupo de trabajo, colegas que deben consensuar y decidir cómo llevar esa caminata adelante. Un espectador oficiará de guía y una vez en la calle marcará el rumbo. Claro que en el itinerario hay puntos marcados con una cruz –doce exactamente– donde nos asalta uno de los actores de la compañía que contará su historia, siempre a partir de una de las baldosas de recordación. Mezclados entre los transeúntes, con una actuación casi no ficcional van retomando los episodios que se desgranan en esas calles. María Fernández Lorea, Julieta Gibelli, Laura Lina, Ezequiel Lozano, Daniel Miranda, Felipe Rubio y Martín Urruty toman la voz de los protagonistas de esas placas, o de amigos o allegados. Hablan, muestran, señalan o cantan simplemente una canción que estaba de moda en esa época en que trágicamente desaparecieron. 

Martín Seijó cuenta, acerca de estos Relatos situados: “Entendemos que nuestro tiempo requiere de un arte cada vez más interactivo, que ayude a reconstruir lazos, a recuperar espacios, a crear otras temporalidades y miradas. Sabemos que estas baldosas forman parte de la ciudad, pero la vorágine cotidiana las torna un poco invisibles. Entonces, además de por supuesto destacar el trabajo de Barrios x Memoria y Justicia, la gran tarea que vienen realizando sin apoyo económico de ningún tipo, buscamos generar un recorrido que nos modifique y que asimismo se pueda modificar. Lo que queríamos problematizar es esa idea estanca que circula sobre la Memoria. No es tan cierto eso de que ‘todo está guardado en la Memoria’. En definitiva, es una construcción colectiva que debe apuntalarse en todo momento. Una instancia de negociaciones e imposiciones entre lo real-consumado y lo imaginario-utópico. En esta encrucijada se sitúa nuestro, y todo, relato.”

En ese sentido, la experiencia de estas caminatas es intensa. En el corazón de la ciudad, un grupo de espectadores se fuga de un teatro y se vuelve actor de una historia que los tiene como protagonistas. Autodeterminados, emancipados reconstructores de la Historia con mayúscula. No solo por el hecho de poner pegamento sobre un afiche que recuerda tristes hechos ocurridos en esa misma vereda, o por mancharse los dedos con aerosol, mientras algunos autos tocan bocina. Al pensar en esos hechos y la mejor manera de recordarlos, se convierten en memoria viva, punta de lanza de una acción que continuará. Vendrán otros transeúntes a mirar y recordar, al día siguiente, en esa misma calle, en esta misma ciudad.

Relato situado se presenta los domingos a las 20 en UMBRAL espacio de arte Av. Díaz Vélez 3980. Reservas a [email protected]

El 24/ 3 se realizará una función especial con 40 performers en todo el barrio de Almagro. Más información en funcionespatrioticas.blogspot.com.ar.

Verònica Lilian Martinez