Violencia en la playa y en el boliche Ufa/Don Rammon

Estalló (otra vez) la lesbofobia en Necochea. 

Unos veraneantes persiguieron a  chicas que se besaban en la playa con una picana. En el boliche Ufa/Don Rammon un guardia impidió a golpes la entrada al baño a una persona por considerar que su género no se correspondía con el signo de la puerta en cuestión. Pero el sol sale para todes y la resistencia es más fuerte. 
No es la primera vez que se producen actos discriminatorios en este localNo es la primera vez que se producen actos discriminatorios en este localNo es la primera vez que se producen actos discriminatorios en este localNo es la primera vez que se producen actos discriminatorios en este localNo es la primera vez que se producen actos discriminatorios en este local
No es la primera vez que se producen actos discriminatorios en este local 

Necochea no es la playa más indicada para veraneos lésbicos. Una selfie con beso y puesta de sol puede costarle a la parejita torta más tierna, una horda de playeros persiguiéndolas con una picana. Una especie de doctrina Bullrich casera, para acompañar la hora de los churros rellenos. La escalada de violencia contra las tortas en esa ciudad llegó a su punto máximo cuando golpearon y tomaron del cuello –cortándole la respiración por un momento- a una lesbiana no binaria, en un bar-boliche con karoke. El caso del boliche Ufa/Don Rammon se visibilizó, hubo volanteada y manifestación en la puerta, denuncia policial y actuaciones de la fiscalía. Recién entonces otras lesbianas –y también pibes gays- se animaron a contarles a sus pares la violencia que vienen sufriendo (siempre con reserva de identidad, porque es miedo lo que se respira en Necochea). Y salieron a la luz casos como el del control vecinal a fuerza de picana.

TETAS QUE SI; TETAS QUE NO

Necochea es lo suficientemente ancha como para tolerar un cuerpo femenino en tetas. Es “normal”, mientras no se transforme en tendencia y ese cuerpo no sea más que uno, perdido entre miles. Pero cuando dos cuerpos lesbianos con tetas desnudan el torso y se transforman en la señal de “atención: esta es una pareja de tortas”, encarna el mal en las arenas necochenses. Todavía recordamos el escándalo que se armó en el verano de 2017 cuando una pareja (¿las feministas malas?) hizo topless y al rato llegó la policía a detenerlas. “Putas, tortas, tortilleras, pervertidas”, gritaba la muchedumbre. A Necochea no llegó la ola que derribó el castillo de arena que conocemos como “heteronorma” (la que impone heterosexualidad obligatoria). La tradición es echarle cal al castillo de arena, o sea, correr a una parejita de tortas con una picana o perseguir a piedrazos a unas novias mariquitas que se dan un beso. Pero eso ya no alcanza. Cada día llegan más lesbianas, maricas, travestis y trans a veranear a esas playas. No hay como tapar su presencia, pero en Necochea siguen intentándolo: el domingo 5, la escalada de violencia no terminó en lesbicidio, apenas por milímetros.

VIOLENCIA EN LA PUERTA DEL BAÑO

L. y M. son una pareja de lesbianes feministas. O sea, “feministas de las malas” (en lenguaje necochense eso quiere decir “tortilleras”). Podemos explicar esto más o menos así, con estos datos: L. es lesbiane no binarie y usa pronombres masculinos, femeninos y neutros; M. es lesbiana y usa pronombres femeninos. 

Ahora los hechos: aquel domingo de lluvia fueron a pasar un momento al bar con karaoke Ufa/Don Rammon, ubicado en la calle 85, entre 6 y 8). L. intenta ir al baño, le intercepta un varón cisgénero y le increpa: “El baño de varones queda abajo”. L. le responde: “Mirá, yo no sé dónde queda el baño de varones, pero googleá Ley de Identidad de Género”. El hombre le respondió con un golpe en el pómulo.

“En ese momento mi compañera salta y le dice: ‘Por favor, no le pegues, es un piba’. Eso agravó totalmente la situación. A partir de ahí empezó una violencia tras otra. Se armó un griterío y lo más suave que nos dijeron fue ‘lesbianas de mierda’. Fue un acto de odio hacia nuestras corporalidades. Vino un personal de seguridad y me tomó del cuello muy fuerte. Le avisé que me faltaba el aire, y al segundo ya no podía hablar, casi me desmayé. Estábamos en un primer piso por escalera. El tipo me llevó en andas con ese gancho que me hizo en el cuello, hasta la parte de abajo. Me llevó casi un piso agarrade así, sin poder respirar, y antes de llegar abajo, me arrojó hacia la escalera”, cuenta L.

“Nos echaron y no nos querían devolver nuestras cosas. Llamamos a la policía, ninguno llevaba identificación. Un policía subió y nos devolvieron nuestros abrigos. Los del boliche todo el tiempo amenazaron a mi compañera: ‘Te vamos a ir a buscar, te vamos a matar’”.

La denuncia quedó radicada en la Comisaría de la Mujer de Necochea, interviene la Unidad Fiscal de Instrucción Nº 10 y el Inadi también trabaja en el caso.

“Hicimos una manifestación con volanteada frente al boliche, el miércoles 8. Nos reunimos casi 50 personas, en una ciudad donde se esconde la presencia torta-trava-trans-marica. Vamos a continuar la lucha para que se siente precedente en Necochea, porque es muy terrible lo que viene sucediendo. A partir de lo que nos ocurrió, empezamos a enterarnos de agresiones a piedrazos a maricas y de que a dos lesbianas las corrieron con una picana. No son hechos aislados. En Necochea nos expulsan todo el tiempo mientras nos llaman degeneradas”.

Suplementos
Suplementos
Tu navegador tiene deshabilitado el uso de Cookies. Algunas funcionalidades de Página/12 necesitan que lo habilites para funcionar. Si no sabés como hacerlo hacé CLICK AQUÍ